Adolescentes hoy: claves para acompañarlos en medio de la ansiedad y las redes sociales
Descubre cómo acompañar a tu hijo adolescente con estrategias psicológicas y espirituales que fomentan confianza, diálogo y crecimiento personal.
La adolescencia es un período de transformación, cuestionamiento y búsqueda de identidad, marcado por cambios emocionales, sociales y espirituales profundos. Hoy, los adolescentes enfrentan retos complejos derivados de la velocidad de la vida moderna, la presión académica y la influencia de las redes sociales, y por tal motivo es importante contar conclaves para acompañarlos.
Analizar la adolescencia no es tan complejo como parece, pero sí requiere cambiar la forma de acompañarlos: escuchar sin juzgar, orientar, amar y acompañar sin condiciones, y estar presentes. Estas son algunas claves para fortalecer la relación con ellos, según Bernardo Cevallos Zentella, psicólogo con formación en Teología del Cuerpo, y la hermana Fabiola Ruíz Barrita, misionera clarisa y colaboradora de la Pastoral Juvenil Vocacional de la Arquidiócesis Primada de México.
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Adolescentes: claves para acompañarlos durante esta etapa
Bernardo Cevallos describe a los adolescentes de hoy como “muy ansiosos, estresados y deprimidos”. Señala que la velocidad con la que avanza la sociedad y la constante comparación con otros en redes sociales generan sentimientos de vacío y dificultades para responder preguntas esenciales sobre la identidad. “La sociedad avanza demasiado rápido; los adolescentes no tienen tiempo de reflexionar sobre quiénes son y cuál es su propósito”, explica.
La hermana Fabiola complementa esta visión y detalla que los adolescentes enfrentan “una batalla interior muy grande”, en búsqueda de su identidad, su valor y un sentido de pertenencia. A esto se suma la ansiedad frente al futuro y la sensación de soledad, que muchos intentan disfrazar con constante conexión digital.
Ambos coinciden en que los adolescentes atraviesan un periodo de confusión espiritual. Cevallos observa que muchos jóvenes tienen dudas y preguntas para las que no encuentran espacios adecuados para ser escuchados y orientados. La hermana Fabiola apunta que el reto espiritual consiste en “discernir entre tantas voces que prometen una vida fácil pero que terminan vaciando el corazón”, incluyendo las opiniones de padres, amigos, la sociedad, la publicidad y las redes sociales. Muchos adolescentes anhelan algo más y se sienten vacíos sin saber hacia dónde dirigir su vida.
Estrategias de acompañamiento
Tanto Cevallos como la hermana Fabiola subrayan la importancia del acompañamiento consciente por parte de adultos, padres, educadores y líderes espirituales. Entre las recomendaciones destacan:
- Escucha activa y empatía: Más que dar respuestas inmediatas, se trata de validar los sentimientos del adolescente y crear espacios seguros donde pueda expresarse.
- Autenticidad y paciencia: Los jóvenes perciben rápidamente la falta de sinceridad. Los adultos deben mostrarse coherentes y transmitir ternura, confianza y seguridad.
- Acompañamiento cercano: Implica salir al encuentro de sus dificultades, sin culpar ni juzgar, y ofrecer una voz de verdad que ayude a calmar sus tormentas emocionales.
- Diálogo sobre propósito y sentido: Comprender las motivaciones detrás de las acciones de los adolescentes permite orientar de manera efectiva sin imponer.
- Actualización y cercanía cultural: Adaptar estrategias educativas y de acompañamiento a la sociedad actual, considerando la influencia de la tecnología, las redes y los cambios culturales.
La hermana Fabiola enfatiza que la construcción de confianza requiere escuchar sin juzgar, acoger a los jóvenes con ternura y mostrar que sus heridas no impiden ser amados. Los adultos deben ser “faros que iluminan con el ejemplo y dejen puertas abiertas”, acompañando con paciencia y amor incondicional.
Fe y espiritualidad en la adolescencia
De acuerdo con la hermana Fabiola, la transmisión de la fe no se logra solo con discursos, sino con el ejemplo diario y la integración de Dios en la vida cotidiana.
Algunos aspectos clave incluyen:
- Testimonio y vida: Participar en la oración y la Eucaristía juntos, invitando sin imponer.
- Escucha sin juzgar: Reconocer que cada adolescente tiene un proceso distinto y respetar su ritmo.
- Acompañar, no aplastar: El adulto debe ir junto al joven, acompañando su camino en lugar de dirigirlo de manera autoritaria.
- Grupos juveniles y comunidad: Estos espacios pueden convertirse en refugios de amistad y pertenencia, donde los adolescentes experimentan la fe de manera viva y cercana.
- Manejo de crisis de fe: Requiere paciencia y presencia silenciosa, escuchando antes de ofrecer respuestas, permitiendo que los jóvenes expresen sus dudas y tristeza sin temor.
- Oración creativa y servicio: Fomentar diversas formas de oración y actividades de servicio que permitan descubrir talentos y dones, fortaleciendo la identidad y el sentido de misión.

Orientación en sexualidad responsable
La hermana Fabiola y Bernardo Cevallos coinciden en que los adolescentes necesitan una guía clara y respetuosa sobre la sexualidad, basada en amor, libertad y responsabilidad:
- Claridad y respeto: en primer lugaer, es importante hablar sobre el cuerpo y la sexualidad como un don, no como algo prohibido.
- Teología del Cuerpo: Usar la enseñanza de San Juan Pablo II para comprender el valor de la pureza y la dignidad de la persona.
- Mostrar la belleza: Destacar la riqueza de la pureza y la integridad, evitando centrarse únicamente en el pecado o la prohibición.
- Escuchar y preguntar: Entender la perspectiva del adolescente y ayudarlo a enfrentar sus dudas y luchas de manera respetuosa y comprensiva.
- Adaptar la comunicación: Finalmente, ajustar el lenguaje y el enfoque según la personalidad y necesidades de cada joven.
De acuerdo con ambos entrevistados, los padres de familia o los adultos que convivan con ellos, pueden ofrecer un acompañamiento integral que combine bienestar emocional, orientación espiritual y formación en sexualidad responsable, ayudando a los adolescentes a enfrentar los retos de su etapa con mayor seguridad y claridad.



