“Nadie quería adoptarlos”: la historia que tocó el corazón del Papa León XIV

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“Nadie quería adoptarlos”: la historia que tocó el corazón del Papa León XIV

Matteo y María fueron rechazados por el mundo antes incluso de poder hablar. Pero encontraron en Tommaso y Pina a una familia que decidió mirarlos con ternura y recibirlos como verdaderos dones de Dios.

14 mayo, 2026
“Nadie quería adoptarlos”: la historia que tocó el corazón del Papa León XIV
En medio de una sociedad que muchas veces teme la diferencia, esta familia recuerda que toda vida merece ser mirada con dignidad, amor y compasión.
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Durante su visita al Santuario de la Virgen de Pompeya, en Italia, el Papa León XIV conoció a Tommaso y Pina, un matrimonio con 24 años de casados y padres de dos hijos: Matteo, de 17 años, y María Rosaria, de 4. La familia llegó al Templo de la Caridad —un centro de acogida dentro del Santuario— empujando dos sillas de ruedas, pues ambos niños viven con severas limitaciones físicas.

Sin embargo, detrás de aquella escena marcada por la fragilidad, el Papa descubrió una historia que conmovió su corazón: Matteo y María llegaron a la vida de Tommaso y Pina a través de la adopción, en un camino donde el dolor se transformó en vocación y el amor eligió abrazar precisamente a quienes más necesitaban ser amados.

La fragilidad transformada en vocación

Después de varios años intentando concebir, Tommaso y Pina recibieron un diagnóstico doloroso: no podrían tener hijos biológicos. Fue una herida profunda, difícil de comprender al inicio. Pero con el tiempo, descubrieron que Dios les estaba preparando un camino distinto.

“El Señor transformó esta fragilidad nuestra en una vocación”, compartieron al Papa León XIV durante su encuentro en Pompeya.

Entonces decidieron abrir su corazón a la adopción. Pero no buscaron el camino más sencillo: eligieron amar a quien nadie parecía dispuesto a recibir.

En 2008 vieron en televisión el reportaje de un pequeño abandonado a las puertas de un hospital de Nápoles. El niño había nacido sin brazos ni piernas y había sido dejado por sus propios padres. En cuanto lo vieron, lo supieron: aquel niño era el primer regalo que Dios les confiaba.

El nombre de Matteo tampoco fue casualidad. Significa “Don de Dios”.

Tras ponerse en contacto con el hospital y completar el proceso legal, Matteo se convirtió oficialmente en parte de la familia. Y en su primer cumpleaños, Tommaso y Pina lo llevaron al Santuario de Pompeya para ponerlo bajo la protección de la Virgen durante una celebración especial.

Una nueva llamada al amor

Años después, en 2022, el matrimonio participó en un encuentro de familias en Pompeya con motivo de la Jornada Mundial de la Familia. Ahí conocieron a una pareja responsable de una casa-familia del Santuario que cuidaba de una pequeña recién nacida, abandonada también al nacer.

“Bastó mirarla para comprender que era una niña especial”, contaron.

La pequeña María había nacido con una enfermedad grave e incurable. Los médicos habían dado un diagnóstico devastador: probablemente viviría, como máximo, un año.

Aunque logró sobrevivir, quedó ciega y sorda, necesita traqueostomía para respirar y recibe alimento mediante una sonda. Su estado de salud era tan delicado que ninguna familia había solicitado adoptarla.

Pero Tommaso y Pina volvieron a decir “sí”.

Aun conscientes de las dificultades, comenzaron nuevamente el proceso para convertirla en su hija.

La Virgen de Pompeya y un “sí” inesperado

El camino no fue sencillo. El Tribunal de Menores de Nápoles rechazó inicialmente la adopción argumentando que el matrimonio ya cuidaba de un hijo con necesidades especiales.

Sin embargo, la historia aún guardaba un momento profundamente significativo para la familia.

El 13 de noviembre de 2022, durante la tradicional bajada del cuadro de la Virgen de Pompeya, una de las responsables del Templo de la Caridad tomó a la pequeña María y colocó suavemente su mano sobre la imagen de la Virgen.

Dos días después ocurrió algo inesperado: el Tribunal reconsideró su decisión y concedió finalmente el permiso de adopción.

Tommaso y Pina interpretaron aquella noticia como un regalo de la Madre de Dios.

Ese mismo año, la niña fue bautizada y recibió también el nombre de Rosaria, en honor a la Virgen de Pompeya.

El dolor de sentirse diferentes

Durante su encuentro con el Papa León XIV, el matrimonio compartió algo que todavía les causa dolor: no son las limitaciones físicas de sus hijos lo que más pesa sobre ellos, sino la manera en que muchas personas reaccionan al verlos.

A veces encuentran miradas incómodas, rechazo o silencio. Hay quienes incluso no logran sostenerles la mirada, provocando en la familia sentimientos de soledad y aislamiento.

Por eso, el encuentro con el Santo Padre tuvo un significado tan especial.

El Papa León XIV miró a Matteo y a María con una ternura a la que ellos no están acostumbrados. Primero se acercó a Matteo, apoyó suavemente su mano sobre su cabeza y después besó su mejilla. Luego hizo lo mismo con María, inclinándose con aún más delicadeza hacia ella.

Fueron gestos sencillos, pero profundamente humanos. Gestos que parecían recordar algo esencial: que ninguna vida pierde valor por su fragilidad.

La historia de Tommaso y Pina recuerda que el amor más grande muchas veces nace justamente allí donde parecía haber sólo dolor. Lo que comenzó como la herida de la infertilidad terminó convirtiéndose en una vocación capaz de abrazar la fragilidad de otros y transformarla en hogar.

En un mundo que frecuentemente aparta lo que considera imperfecto, este matrimonio decidió mirar de frente aquello que muchos evitaban mirar. Y descubrieron, en medio de la enfermedad, la discapacidad y el abandono, una presencia de Dios viva y concreta.

Porque hay personas que llegan a la vida no para cumplir nuestros planes, sino para enseñarnos una forma más profunda de amar.

Y quizá eso fue lo que el Papa León XIV vio aquel día en Pompeya: una familia sostenida no por la perfección, sino por un amor tan radical que fue capaz de convertir el sufrimiento en ternura, y la fragilidad en esperanza.

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Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. También fue editora en la Diócesis de Azcapotzalco y actualmente es reportera en Desde la Fe.