¿Dónde está Pompeya y cómo es recorrer la ciudad que quedó bajo ceniza?
Pompeya fue fundada por los oscos e influenciada por griegos y etruscos, se convirtió en municipio romano en el 80 AC.
¿Dónde está Pompeya y por qué es famosa?
Tierra profundamente mariana, Pompeya es cuna de uno de los más amados santuarios italianos dedicados a la Madre de Dios, el de la Virgen del Rosario. Ubicada en el sur de Italia, cerca de Nápoles, es famosa por haber sido destruida por causas naturales y por haber renacido gracias a una asombrosa iniciativa de fe.
Su auge y desaparición se remonta al siglo VIII AC – 79 DC, fecha hasta la cual fue un enclave estratégico y comercial de la Campania. Fundada por los oscos e influenciada por griegos y etruscos, se convirtió en municipio romano en el 80 a.C.
En su época de esplendor, Pompeya se convirtió en un exclusivo destino de veraneo para la aristocracia romana. No solo atraía por su clima y ubicación privilegiada, sino también por su alto nivel de desarrollo: contaba con anfiteatros, termas y sofisticados sistemas de acueductos que reflejaban el lujo y la modernidad de la ciudad.
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Oración de súplica a la Virgen del Rosario de Pompeya

¿Qué pasó en Pompeya en el año 79 DC?
La naturaleza no le dio tregua. Primero, un violento terremoto en el año 62 DC sacudió la ciudad y la dejó gravemente dañada, obligando a sus habitantes a emprender una reconstrucción contrarreloj.
Aún no se recuperaba del todo cuando llegó la tragedia definitiva: la erupción del Monte Vesubio el 24 de octubre del año 79 DC. En cuestión de horas, la lluvia de piedra pómez y los flujos piroclásticos la cubrieron por completo, sellándola bajo capas de ceniza y condenándola al olvido durante casi 1,700 años.
¿Vive gente en Pompeya actualmente?
Aquí surge una de las preguntas más frecuentes: ¿vive gente en Pompeya? La respuesta es afirmativa, aunque no en el sentido que muchos imaginan.
Junto a las ruinas se levanta la ciudad moderna de Pompeya, donde hoy habitan miles de personas y se desarrolla la vida cotidiana. En contraste, la antigua ciudad sepultada permanece deshabitada y resguardada dentro del Parque Arqueológico de Pompeya, conservada como testimonio histórico.
De este modo, Pompeya presenta una singular dualidad: por un lado, una ciudad detenida en el tiempo; por otro, una comunidad viva que ha crecido a su alrededor.
¿Dónde se ubica Pompeya?
Pompeya se ubica en el sur de Italia, en la región de Campania, muy cerca de la ciudad de Nápoles. Se encuentra a los pies del Monte Vesubio, el volcán que la destruyó en el año 79 DC.
Su ubicación, junto al mar y en una zona fértil, fue clave para su desarrollo en la antigüedad.
¿Por qué Pompeya es un lugar mariano?
Un profundo amor a la Virgen marcó su resurgimiento.
A lo largo de los siglos, el lugar donde hoy se asienta la ciudad moderna fue una región pantanosa conocida como el “Valle de Pompeya”, prácticamente despoblada y afectada por enfermedades como la malaria.
En 1748, bajo el reinado de Carlos de Borbón, comenzaron las excavaciones oficiales en la zona sepultada. Sin embargo, tenían un interés principalmente científico.
Todo cambió con un proceso que daría un giro radical a su historia y que tuvo como protagonista a Bartolo Longo, un abogado converso canonizado en 2025 por León XIV.
¿Quién fue Bartolo Longo y por qué es importante?
Su llegada en 1872 tenía un fin administrativo, pero la miseria y el abandono espiritual de los campesinos transformaron su vida.
Impulsado por su devoción a la Virgen, promovió el rezo del Rosario como camino de transformación. En 1876 se colocó la primera piedra del santuario que hoy es uno de los más importantes del mundo.
Pero no solo construyó un templo: impulsó la urbanización con orfanatos, escuelas, imprentas y viviendas, marcando el resurgimiento de Pompeya.
Años después, en 1927, fue reconocida oficialmente como municipio autónomo, mientras que el Santuario fue elevado a Basílica Pontificia.

Un centro de suspiros y plegarias
La tradición sostiene que san Bartolo Longo vivió una profunda experiencia espiritual que lo llevó a difundir el Rosario.
“Si lo que buscas es la salvación, difunde el santo Rosario”, habría escuchado.
Concluyó que su llegada a Pompeya era voluntad divina, y promovió una Cofradía que combinaba oración y obras de misericordia.
“Es un centro de suspiros, de plegarias…”, describió el propio santo, anticipando lo que se convertiría en un lugar de fe mundial.
Los Papas sobre Pompeya
Durante la primera de sus dos visitas, Juan Pablo II dijo que Pompeya es una tierra “que ha conocido pruebas y calamidades naturales, pero que ha estado también iluminada por muchos siglos de fe cristiana” (Visita Pastoral al Santuario de Pompeya, 1979).
“No dejo de pedir a la Virgen del Rosario que vele, desde su santuario, por todos los habitantes de este valle de Pompeya, y mire siempre “por nuestras familias, por Italia, por Europa, por el mundo”, como suplicaba Longo.
Benedicto XVI la llamó “ciudadela de María y la caridad”. Y dirá con asombro: “¿Quién habría podido pensar que aquí, junto a los restos de la antigua Pompeya, surgiría un santuario mariano de alcance mundial?” (Visita Pastoral al Santuario de Pompeya, 2008).
“Que este santuario y esta ciudad sigan siempre vinculados sobre todo a un don singular de María: la oración del rosario”, exclamó. Y sostuvo que “esta oración nos conduce, a través de María, a Jesús”, recordando a la carta papal Rosarium Virginis Mariae.
El papa Francisco: “Le hemos pedido a la Virgen que nos bendiga a todos: a ti, a mí y al mundo entero. Necesitamos que la Virgen nos proteja. Y no olviden rezar por mí. Ahora los invito a rezar juntos un Ave María a la Virgen” (Visita Pastoral a Pompeya, 2015).}
Vínculos con León XIII y León XIV
Convencido en su alma de que la obra debería lograr un impacto real en la gente, Bartolo Longo ofreció al papa León XIII donar el Santuario y sus obras de caridad. El pontífice aceptó y convirtió el templo en una Basílica Pontificia.
La sintonía entre el pontífice y el dominico terciario era particularmente profunda. Los dos compartían un notable fervor por el Rosario. Lo veían como una herramienta de amor a Dios, pero también de transformación social.
No en vano, las bellísimas encíclicas que el Papa escribiría le ganarán el título de nada menos que “El Papa del Rosario”, mientras que Bartolo elevará el trono físico de la devoción mariana en Pompeya.
En 1883 apoyará la difusión de una tierna Súplica a la Virgen de Pompeya, redactada por Longo. Mientras que en 1901, tras constatar la enorme afluencia de peregrinos de distintas partes, bautizará el santuario como “Parroquia del Mundo”.
También los vincula el aspecto social. En el Papa queda patente con la encíclica Rerum Novarum (León XIII, 1891). En Bartolo Longo con la construcción de obras sociales que ayudarán a la reconstrucción de la sociedad.
Incluso, se afirma que fue una paternal conversación del Santo Padre con Longo la que lo conduciría a su matrimonio civil con la condesa Marianna de Fusco, en un esfuerzo por evitar habladurías, pero permitiéndoles vivir en castidad.
Como dato curioso, aunque Francisco aprobó el decreto de canonización de Bartolo, fue el papa León XIV ―sucesor de León XIII― quien fijó la fecha y presidió la ceremonia que elevó a los altares al amigo de la Santísima Virgen María.
¿Qué ver hoy en Pompeya?
Visitar Pompeya permite recorrer tanto un sitio arqueológico de gran extensión como una ciudad moderna en funcionamiento.

El Parque Arqueológico de Pompeya abarca decenas de hectáreas y conserva buena parte del trazado urbano de la antigua ciudad romana. Entre sus espacios más representativos se encuentran el foro, que funcionaba como centro político y comercial; el anfiteatro, uno de los más antiguos del mundo romano; varias villas y casas decoradas con frescos; además de termas, panaderías y calles con huellas de carros. También se pueden observar moldes de yeso que reproducen la posición en la que quedaron algunas víctimas de la erupción del Monte Vesubio en el año 79 DC.
En el entorno del sitio arqueológico se ubican accesos principales como Porta Marina y la estación ferroviaria que conecta con Nápoles y otras ciudades cercanas, lo que facilita el flujo constante de visitantes.
A unos pasos se encuentra la ciudad moderna de Pompeya, con una población estable y servicios urbanos. Sus principales avenidas concentran restaurantes, hospedaje y comercios orientados tanto a habitantes como a turistas.
En el centro de esta zona se localiza el Santuario de la Virgen del Rosario, un edificio de gran tamaño que funciona como punto de reunión religiosa y recibe peregrinaciones a lo largo del año, especialmente en fechas vinculadas al rezo del Rosario.
En conjunto, el área de Pompeya está organizada en dos espacios diferenciados: el arqueológico, dedicado a la conservación e investigación histórica, y el urbano, donde se desarrolla la actividad contemporánea.



