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¿Superstición o fe? Lo que realmente hacen los futbolistas antes de jugar

La fe acompaña a los futbolistas en cada jugada: oraciones, gestos y gratitud que revelan su espiritualidad más allá del espectáculo.

POR  Jorge Reyes
29 mayo, 2026
¿Superstición o fe? Lo que realmente hacen los futbolistas antes de jugar
En medio del ruido del estadio, hay un gesto que habla en silencio: futbolistas que oran, agradecen y confían en Dios, mostrando que la fe también se vive en la cancha. Foto: Desde la fe IA
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En la antesala de la Copa del Mundo 2026, cuando los reflectores apuntan a la táctica, la velocidad y el espectáculo, hay una dimensión silenciosa que escapa a las estadísticas: la fe. En los túneles de los estadios, en el murmullo de los vestidores y en la soledad del instante previo al silbatazo inicial, muchos futbolistas elevan una oración, hacen la señal de la cruz o cierran los ojos en un gesto íntimo que no busca cámaras, sino fortaleza interior.

No importa la lengua, el país o la religión que profesen, en ese momento, el fútbol deja de ser solo un juego y se convierte en un espacio donde el ser humano reconoce su fragilidad y busca algo más grande que sí mismo.

Lejos de la superstición, estas expresiones reflejan una espiritualidad que acompaña a muchos jugadores tanto en la victoria como en la derrota. Sacerdotes e investigadores coinciden en que suelen ser manifestaciones aprendidas en la familia y cultivadas desde la infancia.

Esa fe se manifiesta también en pleno partido, cuando la presión alcanza niveles extremos y cada decisión puede cambiar el destino de un equipo. Hay quienes besan una imagen religiosa tatuada, otros levantan la mirada al cielo tras un gol y algunos más se arrodillan en el césped elevando los brazo en señal de gratitud.

Y es que el futbolista no deja de ser hijo, creyente y persona cuando entra a la cancha. En ese sentido, el campo de juego se transforma en un escenario donde la fe no compite con el deporte, sino que lo humaniza, recordando que detrás del ídolo hay un corazón que también reza y se encomienda a Dios.

¿Cómo manifiestan su fe los futbolistas?

Desde hace algunos años a nivel mundial las expresiones de fe de los futbolistas se han ido incrementando en los juegos y, por lo tanto, muchas de ellas han sido observadas por miles e incluso millones de personas a través de los medios de comunicación y, sobre todo, de las diferentes redes sociales.

¿Pero, cómo son esos gestos de fe? A continuación te compartimos algunos.

  • El portugués Cristiano Ronaldo tras anotar un gol corre, levanta los brazos y se persigna, para después hacer su característico festejo saltando y dando media vuelta en el aire cayendo con sus piernas abiertas.
  • El argentino Lionel Messi luego de anotar un gol se santigua y levanta sus dedos índices al tiempo que mira al cielo.
  • El mexicano Javier “El Chicharito” Hernández antes de empezar los partidos se hincaba y levantaba los brazos y el rostro mirando al cielo.
  • El también mexicanos Ramón Juárez previo a iniciar el juego se arrodilla y hace una oración y en una ocasión tras anotar un gol se puso de rodillas, levantó los brazos y gritó: “Señor, la gloria es tuya. Te amo con todo mi corazón”.
  • El portero costarricense Keylor Navas ha mencionado en el vestidor previo a los juegos pasajes de la Biblia para motivar y compartir su fe a sus compañeros.
  • El director técnico mexicano Efraín Juárez ha reflexionado sobre el Evangelio y ha asegurado que todos los días van creyendo en lo que hacen en el trabajo y en el de arriba (Dios).

Son expresiones de piedad popular

Para el padre David Jasso Ramírez las manifestaciones de fe que muestran los futbolistas, como levantar las manos o los brazos al cielo, mostrar imágenes de la Virgen o mensajes religiosos debajo de su playera, besar el pasto, persignarse, hincarse o hacer gestos de oración, son expresiones de piedad popular y un deseo de encomendar a Dios el juego y de agradecer su bendición.

“Todos tenemos una dimensión trascendente, un deseo de conectarnos con Dios o con un ser superior y las manifestaciones que veo en los futbolistas principalmente son manifestaciones de piedad popular y de deseo también de encomendar a Dios el juego, que en este caso es un trabajo. Son expresiones de fe popular, de piedad, como las de cualquier cristiano que agradece la presencia de Dios en su vida.

“Es un testimonio de fieles católicos que se dedican a un deporte, entretenimiento y espectáculo visto por miles y millones de personas. El hecho de que el jugador lo haga manifiesta el deseo de agradecer o de pedir a Dios para que gane su equipo o que tenga éxito”, indicó el Provicario Episcopal de Pastoral de la Arquidiócesis de Monterrey.

Para el sacerdote, estas manifestaciones de los futbolistas son expresiones “muy de casa”, aprendidas en la familia, por el contacto con la abuela o la mamá, desde la niñez, cuando reciben la indicación de que deben persignarse o al recibir la bendición de los padres al salir del hogar, es decir, son parte fundamental de las trasmisión de la fe.

“Creo que en el jugador, sobre todo en el americano o en el latinoamericano, esa expresión es muy de casa, muy aprendida en la familia, muy inducida por el contacto con la abuela, con la mamá. Ese es el fondo de estas manifestaciones”, asevera el padre Jasso Ramírez en entrevista con Desde la fe.

Las manifestaciones de fe no deben tomarse como un ritual

El también Rector del Templo Expiatorio de San Luis Gonzaga en Monterrey, Nuevo León, indica que las manifestaciones de fe que realizan los futbolistas previo, durante o al concluir el juego, no deben de considerarse un ritual, sino como una muestra del amor que tienen a Dios.

“Sí, ya es una manifestación propia de amor a Dios o, en el caso de los católicos, a Jesús, a la Virgen; tal vez en las otras religiones a su Dios, pero siempre a un Dios presente. Sí, siempre habrá el riesgo de que se tomen como amuleto o como sincretismo o como fruto de una mezcla también entre piedad y suerte”, señala.

“En mi experiencia”, continúa el sacerdote, que previo a su ordenación fue Gerente Deportivo del Club de Fútbol Monterrey, “he notado una nobleza tremenda en los jugadores que me tocó conocer y los que todavía veo en los estadios o por televisión. Si bien es cierto, existe lo que coloquialmente se le conoce como cábala, de hacer o cumplir con cierto ritual para poder influir en el juego, sabemos que todo eso es también muy aleatorio”.

En este sentido, recuerda que como Gerente Deportivo, vio a jugadores encender veladoras, hacer cruces con cinta en el vestidor o llevar imágenes religiosas, como el caso del uruguayo Sebastián “El Loco” Abreu, que llegaba con una imagen de la Virgen María de bulto a cada partido.

Es un acto de valentía y un testimonio de fe

Durante la charla, el padre David Jasso calificó como un acto de valentía el hecho de que los jugadores realicen estas manifestaciones de fe ante miles de personas en un estadio o incluso millones a través de los medios de comunicación y redes sociales, ya que podrían hacerlo en privado.

“Pero, cómo es el espíritu del ser humano, y el espíritu de Dios en el ser humano, que hace que los brazos se levanten o que las rodillas se doblen, como lo dice el salmo y como lo dice la escritura. Es un gesto que sale espontáneo y claro que quisiéramos que todos los fieles católicos pudieran transmitir su fe más allá de lo íntimo, compartiéndola con quienes trabajan, con quienes estudian o con quienes conviven”, plantea.

Subraya que tanto como Gerente Deportivo como sacerdote, se ha percatado que estas manifestaciones de los futbolistas no son una pose, sino que son reales y prueba de ello es que ha visto a jugadores asistir a misa, comulgar, buscar la confesión, leer la Biblia y tratar temas de teología o religión, además de que en lo personal ha participado en “las bendiciones de las casas de jugadores y directivos, he bautizado a sus hijos o nietos, y he casado a sus hijas”.

Las manifestaciones de fe se han desinhibido

José de Jesús Legorreta Zepeda, coordinador del área de Académica y de Investigación del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC), señala que si bien es cierto que las manifestaciones de fe que vemos en algunas de las figuras nacionales y mundiales del fútbol pueden sorprendernos, es importante señalar que estas expresiones siempre han estado presentes, pero normalmente se mantenían en lo más íntimo.

En entrevista con Desde la fe, el catedrático de Sociología de la Religión y Eclesiología en diversas instituciones de educación superior en México, asevera, en primer lugar, que “el tema de la fe no ha desaparecido, incluso en las sociedades modernas. Lo que ha tenido lugar es un proceso de reconfiguración de las creencias”.

“Lo segundo es que si bien ha habido políticas secularizantes y secularistas en algunos estados, como es el caso del mexicano, eso lo que ha inhibido son a veces ciertas expresiones públicas, pero no necesariamente ha inhibido la fe, porque esto es una constante antropológica de los pueblos y de los seres humanos”, indica.

“En este sentido”, continúa, “hay expresiones religiosas, incluso secularizadas, pero es bueno precisar esto, no ha desaparecido el tema de la fe, eso es una parte inminente de lo humano. Lo que sí ha pasado en algunas sociedades, como las mexicanas, es que cada vez han tenido una mayor desinhibición, pudiéramos decirlo, las expresiones de referencia a una fe religiosa”.

Los medios han contribuido a que sean más visibles estas acciones

El también Doctor en Ciencias Sociales y Políticas por la Universidad Iberoamericana, indicó que en el caso del fútbol estas muestras de fe se empezaron a presentar desde los años 70s y 80s del siglo pasado, cuando los jugadores entraban a la cancha y antes de saltar sobre ella se agachaban a tocar el pasto y después se persignaban.

Lo que pasa actualmente, explicó Legorreta Zepeda, es que gracias a que existen un gran número de cadenas televisivas y canales especializados en deportes hay una mayor cobertura de los partidos de fútbol y si a ello se agrega la existencia de las diferentes redes sociales, la difusión de estos gestos religiosos es mucho mayor y su impacto es muy fuerte.

“Tampoco es algo que tenga 15 minutos históricamente, creo que tiene una larga data. Más bien lo que ha sucedido, por un lado, los medios de comunicación han influido. Por otra, sí a nivel sociocultural se ha dado una normalización de las expresiones religiosas de los jugadores ahora. Pero se debe señalar que el hecho de que un jugador salga y se persigne o mire al cielo o invoque a Dios no necesariamente significa que tiene una pertenencia institucional religiosa”, indica.

Son un reflejo transmitido desde la familia

En coincidencia con lo señalado por el padre David Jasso, el coordinador del área de Académica y de Investigación del IMDOSOC apunta que esas muestras de fe de los jugadores son parte de la formación religiosa que tienen desde sus hogares, de la herencia religiosa que reciben de sus padres y abuelos para mantener en la familia esta creencia.

“Sin duda eso está ahí y es parte de lo que se ha transmitido de diversas maneras y con todos los actores que hubiera desde los núcleos familiares, desde los medios culturales y colectivos de pertenencia de los jugadores. Eso sin duda, porque eso no lo aprendieron en un libro. Claro que no. Eso es algo que está inmerso en una atmósfera y sin duda el primer núcleo, con todos los problemas que se tenga, son los núcleos familiares y de convivencia inmediata”, asevera Legorreta Zepeda.

De esta manera, confirma el investigador, se demuestra que el entorno familiar tiene un peso importante para la formación espiritual, mental e incluso profesional de los futbolistas.

¿Y qué dicen los futbolistas?

Ramón Juárez, jugador mexicano del América, manifiesta que para él la fe juega un papel muy importante en el fútbol y desde su perspectiva todo lo que ocurre en la cancha es un designio de Dios que respeta totalmente, al grado de que tiene una frase que siempre hace patente: “Que todo sea para la mayor gloria de Dios. Tanto en las victorias como las derrotas que la gloria sea para Él, porque Él sabe qué es lo mejor para nosotros”.

Respeto a su formación católica, indica en el podcats Historias de fe, que desde niño su familia siempre le inculcó ir a la iglesia y estar cerca de Dios siempre, por lo que cree que la fe es algo que se trabaja día con día para caminar y seguir a Dios.

“Ir a la iglesia y sentarme a platicar con Dios, a veces llorar, decirle cómo me sentía, me daba mucha paz, me fortalecía mucho y creo que a lo largo del tiempo Dios siempre ha estado conmigo y ha sido mi mayor fortaleza”, aseveró Juárez.

Por su parte, Cristiano Ronaldo ha manifestado de manera constante que es católico y continuamente hace publicaciones en sus redes sociales destacando las actividades religiosas que junto con su familia realizan de manera cotidiana.

“Voy a la iglesia todas las semanas y agradezco siempre todo lo que el Señor me da. No le pido nada, solo le agradezco por proteger a mi familia y a mis amigos. Soy católico, así que siempre trato de agradecerle por todo lo que tengo, porque es gracias a él”, aseveró el futbolista portugués durante una entrevista que concedió a La Gazzeta delo Sport.

¿Qué representan para la Iglesia estas muestras de fe?

Al cuestionarle qué representa para la Iglesia católica las expresiones de fe que realizan los futbolistas ya de manera constante, el padre David Jasso señala que estos gestos que observan miles e incluso millones de personas, son muy valorados pues muestran a seres humanos que expresan su fe con convicción.

“La Iglesia católica percibe y valora las expresiones de fe de los futbolistas como un testimonio de fieles católicos que se dedican a un deporte. Estas expresiones de fe también ayudan a que la gente vea a los jugadores como seres humanos que tienen la necesidad de expresar y celebrar su fe, más allá de ser ídolos o personas famosas

“La Iglesia valora que estas manifestaciones de fe puedan ser una forma de la transmisión de la fe más allá de la familia, llevando la fe al trabajo y a las situaciones cotidianas, y sirviendo como ejemplo para los niños que siguen a estos ídolos”, asevera el sacerdote.

¿Cuál es el reto de la Iglesia?

Tanto el sacerdote Jasso Ramírez como el investigador Legorreta Zepeda, destacan que estas manifestaciones de fe que de manera constante muestran los futbolistas tanto de México, como de diversos países del mundo, representan un gran reto para la Iglesia católica, ya que debe saber analizar esa realidad y determinar la manera en cómo pueden involucrarse para fortalecer su presencia en diversas dimensiones.

“Creo que el gran reto, en el caso de la Iglesia católica de la cual formamos parte, es saber leer esa realidad, ver realmente qué es lo que está sucediendo, cómo se está dando, para desde ahí ver cuáles son los desafíos que se tiene para hacer presente la realidad y el mensaje de Jesucristo en el mundo actual”, apunta Legorreta Zepeda.

El principal reto para la Iglesia, destaca por su parte el padre David Jasso, es hacerse presente “en todas las dimensiones del ser humano, de la persona y de las comunidades y familias”, lo que incluye al fútbol, que es un deporte que está presente en todos los hogares, ciudades, barrios y en una gran cantidad de naciones, y prueba de ellos es el hecho de que existen más selecciones registradas en la FIFA que países en la ONU.

“La Iglesia debe estar presente no solo en eventos masivos como el Mundial o las ligas profesionales, sino también en espacios más sencillos y discretos como las ligas de barrio, el fútbol amateur y de veteranos, así como en colegios y escuelas. Es un deber de los sacerdotes y miembros de la Iglesia hacerse presentes en todas las dimensiones de la persona y que las personas sientan el deseo de expresar su fe”, asevera.

Dios no le va a nadie, solo le gusta el fútbol

Hoy, a diferencia de otras épocas, el amor a Dios ya no se esconde en el fútbol de élite. Las nuevas generaciones de jugadores lo expresan con mayor libertad, sin temor al juicio público ni a la crítica mediática e incluso aprovechan las redes sociales para manifestar su fe y hacer patente su amor y agradecimiento a Dios por los dones que les ha proporcionado.

En un mundo marcado por la superficialidad, estos gestos religiosos abren una ventana a lo trascendente para recordarnos que incluso en el espectáculo global del fútbol hay espacio para lo sagrado. Porque más allá del gol, del triunfo o la derrota, la fe sigue siendo ese motor invisible que sostiene, inspira y da sentido al juego más popular del planeta.

Y como asegura el padre David Jasso, es prudente tener presente que “Dios no le va a nadie, a ningún equipo, Dios le va a todos. Lo que a Dios le gusta es el fútbol. Lo que a Dios le gusta es el deporte, el juego limpio y que todo salga bien, que no haya lesiones y que gane el mejor, porque ya el triunfo depende de los muchachos en la cancha, no de Dios”.

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Autor

Lic. en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM, con una trayectoria de más de 30 años como periodista en medios como Reforma, El Centro y Notimex, así como funcionario de comunicación social en dependencias de gobierno y legislativas. Actualmente trabaja como periodista especializado en temas de religión.