“Me mantuvo tranquila Dios”: la niña que sobrevivió 32 horas bajo los escombros
Tras pasar 32 horas atrapada bajo los escombros, Fabiana Blanco afirma que Dios le dio la serenidad.
Durante 32 horas, Fabiana Blanco permaneció atrapada bajo toneladas de concreto y acero tras el derrumbe de un edificio provocado por los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio. Sin saber cuándo llegaría la ayuda y con el peso de la estructura descansando sobre su espalda, la niña de 12 años asegura que hubo algo que nunca perdió: la paz que encontró en Dios.
Las imágenes de su rescate dieron la vuelta al mundo. Cuando un rescatista logró abrir un pequeño conducto entre los escombros, encontró a Fabiana sonriendo.
—¿Cómo estás, Fabi?
—Bien.
Aquella breve conversación se convirtió en uno de los símbolos de esperanza de una tragedia que dejó edificios colapsados y decenas de familias afectadas.
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Días después, mientras continúa recuperándose de las lesiones sufridas, Fabiana compartió qué fue lo que la sostuvo durante aquellas interminables horas.
“La verdad que volví a nacer. Me siento diferente, me siento renovada, con un brillo y un milagro, una esperanza que yo ni imaginaba que iba a florecer en mí”, dijo en entrevista con CNN.
La adolescente sufrió fracturas en dos dedos del pie, heridas en una pierna y múltiples rasguños. Permaneció inmóvil durante horas en un reducido espacio que los rescatistas conocen como un “triángulo de vida”, una cavidad que evitó que la estructura la aplastara por completo.
Sin embargo, asegura que el mayor milagro no fue solamente sobrevivir, sino conservar la serenidad.
“Nunca me agobié, nunca me puse nerviosa ni ansiosa”, recordó. “Eso es lo que todavía me mantiene en shock, porque soy una niña de esas que se pone nerviosa”.
Mientras esperaba el rescate, pensó en su madre, en sus amigos y en el hogar que intuía destruido. Pero también rezó.
“Lo que me ayudó a mantenerme tranquila durante tantas horas y estar ahí fue Dios”, afirmó.
Sus palabras recuerdan una verdad que aparece constantemente en la Sagrada Escritura: la fe no siempre elimina la tormenta, pero sí puede sostener el corazón en medio de ella. Como escribió San Pablo, “la esperanza no defrauda” (Rom 5,5), porque nace de la certeza de que Dios permanece incluso cuando todo parece derrumbarse.
Fabiana también interpreta así la sonrisa con la que salió de entre los escombros.
“No sentía nada en mi cuerpo; era la adrenalina que tenía. Salgo con una sonrisa radiante porque fue Dios que mandó a sus ángeles para darme fuerzas para poder sacarme de ahí”.
Hoy vive temporalmente con su abuela mientras su familia intenta reconstruir su vida. Todavía enfrenta algunas secuelas emocionales: durante las primeras noches no podía dormir boca arriba porque esa era la posición en la que permaneció atrapada.
Aun así, cuando habla del futuro, no lo hace desde el miedo, sino desde la ilusión. Sueña con convertirse en actriz o escritora y contar historias que inspiren a otros.

