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¿Quién escribió “La Guadalupana”? La historia del himno más famoso a la Virgen

El canto de ‘La Guadalupana’ se le debe a dos compositores: Manuel Esperón y Ernesto Cortázar, autores también de otros famosos temas.

6 julio, 2026
¿Quién escribió “La Guadalupana”? La historia del himno más famoso a la Virgen
El Himno a la Guadalupana, atribuido al Pbro. Saturnino Junquera S.J., es uno de los cantos más representativos dedicados a la Virgen de Guadalupe y acompaña cada año las peregrinaciones al Tepeyac. Foto: Desde la fe IA
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“Desde el cielo una hermosa mañana, la Guadalupana bajó al Tepeyac…” Bastan estos primeros versos para que millones de creyentes identifiquen uno de los cantos más emblemáticos dedicados a la Virgen de Guadalupe.

Se escucha en las peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe, durante las celebraciones del 12 de diciembre, en serenatas, retiros e incluso ha sido entonado en celebraciones presididas por san Juan Pablo II y el papa Francisco durante sus visitas a México.

Con el paso de los años, “La Guadalupana” se ha convertido en uno de los himnos marianos más populares del mundo católico. Su interpretación ha trascendido las fronteras de México y ha resonado en lugares como el Vaticano, la catedral de Notre Dame, en París, así como en numerosos países donde existen comunidades de mexicanos y fieles devotos de la Morenita del Tepeyac.

El origen de “La Guadalupana”

Aunque popularmente se le conoce como La Guadalupana, el título original de la composición es Himno a la Guadalupana. La letra relata el encuentro de San Juan Diego con la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac y recuerda el milagro de la aparición de su imagen en la tilma.

A lo largo de los años han surgido distintas versiones sobre la autoría de este himno; sin embargo, de acuerdo con la documentación histórica difundida por el Museo de la Basílica de Guadalupe, la composición corresponde al Pbro. Saturnino Junquera S.J., cuya autoría aparece respaldada por publicaciones de la época.

Nacido en Castromocho, Palencia, España, el 30 de octubre de 1910, Saturnino Junquera fue ordenado sacerdote en 1941 y escribió diversas obras de espiritualidad y devoción, entre ellas Libro de la Santa Misión, Almanaque Misal, Auxilio a los moribundos y Jesús y yo.

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Cada 12 de diciembre, durante las peregrinaciones, serenatas y encuentros dedicados a la Virgen de Guadalupe, este himno vuelve a escucharse en miles de voces. Foto: Desde la fe/APM

Un himno nacido durante su misión en México

De acuerdo con datos del Museo de la Basílica de Guadalupe, entre 1947 y 1954 el padre Saturnino Junquera fue enviado como misionero a México, donde desarrolló su labor pastoral en la Asociación Nacional de Trabajadores Guadalupanos y se desempeñó como director espiritual de la Asociación Nacional Guadalupana de Trabajadores Mexicanos.

La atribución del Himno a la Guadalupana también se sustenta en que la obra aparece publicada con el nombre del sacerdote en el manual La Virgen de Guadalupe. Madre de los Mexicanos y Reina del Trabajo, elaborado para esa asociación e incluido en la sección de canciones populares guadalupanas.

Asimismo, el libro La Virgen de Guadalupe, Reina del Trabajo, de Roberto Velázquez Olivares, señala que el estreno del himno se realizó en julio de 1949.

Un canto que sigue uniendo a los devotos

Cada 12 de diciembre, durante las peregrinaciones, serenatas y encuentros dedicados a la Virgen de Guadalupe, este himno vuelve a escucharse en miles de voces. Su mensaje ha permanecido vigente por generaciones y resume el profundo vínculo del pueblo mexicano con la Madre de Dios.

No es casualidad que uno de sus versos más recordados afirme que “Ser guadalupano es algo esencial”.

Letra completa de “La Guadalupana”

Desde el cielo, una hermosa mañana
Desde el cielo, una hermosa mañana
La Guadalupana, la Guadalupana
La Guadalupana bajó al Tepeyac

La Guadalupana, la Guadalupana
La Guadalupana bajó al Tepeyac

Suplicante, juntaba sus manos
Suplicante, juntaba sus manos
Y eran mexicanos, y eran mexicanos
Y eran mexicanos, su porte y su faz

Y eran mexicanos, y eran mexicanos
Y eran mexicanos, su porte y su faz

Su llegada llenó de alegría
Su llegada llenó de alegría
De luz y armonía, de luz y armonía
De luz y armonía todo el Anáhuac

De luz y armonía, de luz y armonía
De luz y armonía todo el Anáhuac

Junto al monte, pasaba Juan Diego
Junto al monte, pasaba Juan Diego
Y acercóse luego, y acercóse luego
Y acercóse luego, al oír cantar

Y acercóse luego, y acercóse luego
Y acercóse luego, al oír cantar

Juan Dieguito, la Virgen, le dijo
Juan Dieguito, la Virgen, le dijo
Este cerro elijo, este cerro elijo
Este cerro elijo para hacer mi altar

Este cerro elijo, este cerro elijo
Este cerro elijo para hacer mi altar

En la tilma, entre rosas pintadas
En la tilma, entre rosas pintadas
Su imagen amada, su imagen amada
Su imagen amada se dignó dejar

Su imagen amada, su imagen amada
Su imagen amada se dignó dejar

Desde entonces, para el mexicano
Desde entonces, para el mexicano
Ser Guadalupano, ser Guadalupano
Ser Guadalupano es algo esencial

Ser Guadalupano, ser Guadalupano
Ser Guadalupano es algo esencial.

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Autor

Periodista con más de 20 años de trayectoria, titulada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. A lo largo de su carrera ha colaborado en reconocidos medios nacionales como Milenio, El Universal, Revista Alto Nivel, entre otros. Su trabajo se ha enfocado en temas sociales, culturales y de interés humano.