Zapata tiene fe
Catorce días atrapado en la oscuridad total. La historia de Francisco Zapata revela que, cuando todo se derrumba, la fe puede sostener la vida.
Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).
En las profundidades donde la luz se extingue y el silencio se vuelve un peso insoportable, la fe es oxígeno disponible. La tragedia en la mina Santa Fe, en El Rosario, Sinaloa, es el testimonio de un hombre decidido a no morir porque su espíritu estaba anclado en una certeza superior.
Francisco Zapata Nájera, atrapado a 300 metros bajo la superficie tras el colapso de una presa de jales, sobrevivió catorce días porque la esperanza, cuando se encuentra en situaciones límite, revela una naturaleza inquebrantable desafiante de cualquier lógica humana de derrota.
Estar sepultado bajo la tierra implica enfrentarse a la finitud de la manera más cruda posible. Irónicamente, el nombre de la mina, Santa Fe, dejó de ser una etiqueta geográfica para transformarse en el motor que mantuvo a Francisco unido a la vida.
Como señala la Epístola a los Hebreos: “La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Ese convencimiento interior permite al ser humano trascender su propia fragilidad. El ejemplo de este minero es recordatorio social de la cohesión y la esperanza como los cimientos más sólidos de la identidad.
“¿Tienes fe?, pues aquí estamos, venimos en tu ayuda”, le dijo un militar a Francisco, quien esperaba el rescate con el agua a la cintura. “Yo no perdí la fe, yo no perdí la fe”, respondió el minero.
El rescate fue también una muestra de solidaridad institucional y humana que merece ser reconocida. La intervención de los buzos en las zonas anegadas, la labor coordinada entre la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina y la empresa Industrial Minera Sinaloa, bajo la supervisión de Protección Civil, demostró que cuando el objetivo es salvar una vida, las fronteras burocráticas desaparecen.
La Presidenta Claudia Sheinbaum resaltó con justicia esta colaboración —“una noticia increíble”, dijo—, pues el rescate de Zapata no fue solo un éxito técnico, sino una validación del compromiso con la vida. Esta sinergia entre la convicción individual y responsabilidad institucional crea un puente de confianza vital.
El caso de Zapata demuestra que, aun en escenarios donde todo parece perdido, existe una fuerza silenciosa que impulsa a resistir: una esperanza activa, tejida entre la fe, la voluntad y la confianza los demás. Vigor que no niega el miedo ni la fragilidad, pero decide, a pesar de todo, no rendirse.
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