¿Dónde está la fraternidad?

¿Cuántas oportunidades hemos tenido durante esta pandemia para mostrar amor y fraternidad?, ¿y cuántas veces las hemos desperdiciado?
¿Cómo será la vida cuando termine la pandemia de COVID-19? Foto: Mauro Monti/Diócesis de Roma
¿Cómo será la vida cuando termine la pandemia de COVID-19? Foto: Mauro Monti/Diócesis de Roma

A unas semanas de que se cumpla un año del primer caso reportado por Covid-19 en México, es importante que cada uno de los actores sociales hagamos una autoevaluación de nuestro comportamiento en esta pandemia, preguntándonos sobre nuestra fraternidad.

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En las últimas semanas, en las que se han registrado las mayores cifras de contagios, hospitalizaciones y fallecimientos, llama la atención lo que ha ocurrido con la demanda de oxígeno y la respuesta para conseguirlo, principalmente entre las personas que se atienden en casa.


Hay dos perspectivas que reflejan en cierta medida el comportamiento social durante la pandemia.

Por un lado, lo malo: el abuso de algunas personas, que aprovechan la situación que viven quienes se encuentran desesperados por conseguir un tanque o una recarga para lograr salvar la vida.

Profeco ha reportado la sanción de negocios que recargan los tanques a medias, abusan en el precio o venden oxígeno falso, mientras que la Policía Cibernética ha cancelado cientos de perfiles en redes sociales que se han dedicado a estafar con la venta de estos artículos.

A eso se suman las personas que ya no regresan los tanques o que los conservan aunque no los necesiten. Y qué decir de quienes han conformado mafias de revendedores o criminales que asaltan a los transportadores de oxígeno o entran a robar a los hospitales.

Y por otro lado, lo bueno: la iniciativa de empresarios que han comprado más tanques de oxígeno para la atención en hospitales o el préstamo a personas que lo requieren en casa.

También quienes han cedido sus equipos para que sean utilizados por personas que lo necesiten o por hospitales que carecen de ellos.

Y por supuesto, proyectos encabezados por emprendedores y jóvenes, como el caso de la plataforma Oxígeno CC, desarrollada por estudiantes universitarios para facilitar la búsqueda de equipos, principalmente en las ciudades con mayor número de casos de Covid-19 en el país.

La propia Conferencia del Episcopado Mexicano, a través de Cáritas Mexicana, recién anunció el inicio de un programa para reunir tanques y concentradores de oxígeno y llevarlos a quienes urjan de ellos.

El viernes pasado celebramos por primera vez el Día Internacional de la Fraternidad Humana, y el Papa Francisco lanzó un fuerte y claro mensaje: “O somos hermanos o se viene todo abajo. Es la frontera. La frontera sobre la cual tenemos que construir; es el desafío de nuestros tiempos.  Fraternidad quiere decir mano tendida, fraternidad quiere decir respeto. Fraternidad quiere decir escuchar con el corazón abierto”,

¿Cuántas oportunidades hemos tenido durante esta pandemia para mostrar amor y fraternidad?, ¿y cuántas veces las hemos desperdiciado?

En un momento en que los contagios y hospitalizaciones disminuyen poco a poco, y en el que comienzan los registros para vacunarse, es importante reflexionar en las palabras del Papa Francisco. No desaprovechemos las oportunidades que esta pandemia nos da para brindar apoyo y servicio a quienes nos necesitan.

 

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