San Lorenzo mártir: ¿por qué es patrono de los diáconos?
San Lorenzo se caracterizó por su servicio a los más pobres, llamándolos "el tesoro de la Iglesia".
¡Conoce la historia de san Lorenzo, diácono y mártir, a quien se le conoce como custodio de los “tesoros de la Iglesia”.
San Lorenzo diácono y mártir, nació en España en la primera mitad del siglo III. Es un santo que se caracterizó por su servicio, piedad y caridad, quien reconoció en las personas pobres y enfermas al principal tesoro de la Iglesia. Además, fue uno de los siete diáconos de Roma, sirviendo de archidiácono; se encargaba especialmente de administrar los bienes de la Iglesia y la caridad. Gracias a esta gran labor, se le considera el patrono de los diáconos.
San Lorenzo, después de San Pedro y San Pablo, es el tercer santo patrono de Roma, razón por la que cada 10 de agosto se le recuerda con especial jubilo. Tan sólo en la Edad Media había 30 iglesias edificadas en su honor. A la fecha, 84 comunidades francesas llevan su nombre.
TE RECOMENDAMOS:
¿Qué es un diácono y qué función ejercen en la Iglesia Católica?
¿Quién fue san Lorenzo diácono y mártir?
Nació en Huesca hacia el año 225, era uno de los siete diáconos de Roma, y fue uno de los encargados de administrar los bienes de la Iglesia y el cuidado de los pobres y de las viudas.
Su vida se truncó cuando el emperador Valeriano en el año 258 d.C ordenó la persecución y asesinato de todos los cristianos. A Lorenzo lo capturaron junto a otros diáconos y al Papa Sixto II, a quien asesinaron el 2 de agosto.
Se dice que el alcalde de la ciudad -que era pagano-, le dio tres días a San Lorenzo para salvar la vida, siempre y cuando le entregara todas las riquezas de la Iglesia.
Usando el tiempo que le dio el alcalde, san Lorenzo invitó a todas las personas pobres, lisiadas, huérfanas, viudas, ancianas y enfermas que encontró, y al tercer día los llevó ante el funcionario, a quien le dijo que esta gente era el tesoro de la Iglesia.
En respuesta, fue condenado a una muerte dolorosa que tuvo lugar el 10 de agosto del año 258, cuatro días después del martirio del Papa Sixto II. Lo quemaron a fuego lento en una parrilla cerca del campo de Verano en Roma.
Se sabe que lo enterraron en la Vía Tiburtina en las catacumbas de Ciriaca, y tiempo después, cuando cesaron las persecuciones, el emperador Constantino mando construir un oratorio dedicado al mártir. Más tarde, el Papa Dámaso I (366-384) mandó edificar una gran basílica conocida como Extramuros.
La parrilla en la que lo torturaron, según el Papa Pascual II, fue guardada en la Iglesia de San Lorenzo en Lucina.
Te recomendamos: ¿Cómo se encontraron los restos y la tumba de san Pedro?
Un santo en la literatura y las leyendas
Una leyenda afirma que san Lorenzo custodiaba, entre otras reliquias, el Santo Grial, la copa en la que Jesús consagró el vino durante la Última Cena con sus apóstoles antes de su pasión, y que antes de ser sentenciado, logró enviarlo a Huesca con una carta, y de allí, pasó a Valencia.
Este santo, además, inspiró a San Agustín quien le dedicó uno de sus sermones, al poeta latino Prudencio quien le dedicó uno de los himnos de su Peristephanon, y al Papa León el Magno quien también lo menciona en una de sus homilías.
El arte sacro lo representa en una parrilla ardiente, vistiendo una dalmática, con la palma del martirio y el libro de los evangelios. Se venera en la Iglesia Católica romana, la ortodoxa, la comunión anglicana y luterana.


