¿Por qué la Iglesia Católica promueve la donación de órganos? Esto dicen especialistas
La Iglesia Católica considera que la donación de órganos es compatible con la fe cristiana y puede ser una expresión del amor al prójimo.
En la vida cristiana, el amor no es solamente un sentimiento: es también entrega, solidaridad y búsqueda del bien del otro. Desde esta perspectiva, la donación de órganos puede convertirse en una manera concreta de prolongar ese amor incluso después de la muerte.
Durante el conversatorio “Donar para dar vida”, organizado por la Arquidiócesis Primada de México, especialistas en medicina, bioética y derecho reflexionaron sobre la importancia de promover una cultura de donación de órganos y despejar algunos de los mitos que todavía existen alrededor de ella.
En México, actualmente más de 17 mil personas esperan un órgano o tejido, de acuerdo con lo señalado durante el encuentro por la doctora Rosa Erro Aboitia, directora general del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra). Ante esta realidad, los participantes llamaron a comprender la donación como un acto de solidaridad que puede transformar no solamente la vida de quien recibe un órgano, sino también la de su familia y su entorno.
Desde la fe, donar también es entregarse
El P. Joel Ortega Arellano, director de la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis Primada de México, explicó que la Iglesia Católica acepta la donación de órganos y que esta práctica no contradice la fe.
El sacerdote recordó que Jesucristo colocó el amor en el centro de la vida cristiana y que su propia entrega en la cruz constituye para los creyentes el ejemplo máximo de donación de sí mismo.
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“Desde la misma muerte podemos dar vida”, explicó el padre Joel, al establecer un paralelismo entre la entrega de Cristo y la posibilidad de que, después de la muerte, una persona pueda ayudar a otros mediante la donación de sus órganos.
Señaló que los cristianos pueden asumir la donación “con toda tranquilidad, con toda paz”, pues la Iglesia está a favor de los trasplantes cuando se realizan respetando las condiciones éticas correspondientes. Así, donar puede ser entendido como una expresión del mandamiento del amor: una decisión libre mediante la cual una persona busca el bien de alguien que atraviesa una situación de enfermedad y sufrimiento.
“Donar es trascender”
La doctora Rosa Erro resumió el sentido de la donación con una expresión especialmente significativa: “donar es trascender”.
La especialista explicó que existen dos modalidades principales: la donación en vida y la donación después de la muerte. Durante la vida es posible donar un riñón o una parte del hígado, siempre que se cumplan las condiciones médicas y exista compatibilidad entre donante y receptor. Después de la muerte pueden donarse órganos como el corazón, el hígado, los pulmones, el páncreas y el intestino, además de tejidos como córneas, piel y tejido musculoesquelético.
De acuerdo con la doctora Erro, una persona puede beneficiar, después de su muerte, hasta a ocho personas mediante la donación de órganos y ayudar a mejorar la calidad de vida de más de 50 o 100 personas a través de la donación de tejidos.
“Es el acto más grande de amor que una persona puede dar a la persona que esté sufriendo”, añadió.
Una decisión que puede devolver esperanza
El doctor Juan Manuel Villa, director del Registro Nacional de Trasplantes, explicó que las personas que requieren un trasplante suelen padecer enfermedades de larga evolución que afectan no solamente su salud física, sino también su bienestar emocional, familiar y social.
Un trasplante puede significar para ellas recuperar actividades cotidianas y dejar atrás tratamientos que implican visitas constantes al hospital.
El especialista destacó que los trasplantes se realizan todos los días en México y que sus efectos pueden ser profundos: una persona puede volver a convivir con su familia, practicar deporte, trabajar, estudiar o participar nuevamente en su comunidad.
Por ello, hablar de donación también significa hablar de esperanza: la posibilidad de que una persona enferma pueda recuperar parte de la vida que la enfermedad le había arrebatado.
La donación debe ser libre y gratuita
Los especialistas insistieron en que la donación de órganos debe ser voluntaria, altruista y gratuita.
En el caso de los donantes vivos, se realiza una evaluación médica y psicológica para verificar que la persona comprenda el procedimiento y que cuenta con las condiciones necesarias para llevarlo a cabo. También debe existir compatibilidad entre donante y receptor.
La abogada Ana Sofía Flores Medina, adscrita a la Subdirección de Normas y Asuntos Jurídicos del Cenatra, destacó que el marco jurídico es indispensable para proteger la dignidad de las personas y evitar que la necesidad o la vulnerabilidad puedan convertirse en espacios para el abuso.
La donación, subrayó, debe permanecer siempre dentro de la lógica de un acto de amor y servicio, no de una transacción.
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¿Cómo expresar que quiero ser donador?
Una persona puede dejar constancia de su voluntad de donar sus órganos después de su muerte mediante el consentimiento expreso.
El Centro Nacional de Trasplantes cuenta con una tarjeta y una constancia de donante voluntario para manifestar esta decisión. También es posible dejar la voluntad por escrito y, en el caso de una donación en vida, expresar el consentimiento informado dentro de un establecimiento de salud.
Sin embargo, existe otro elemento fundamental: hablarlo con la familia.
Durante el conversatorio se explicó que, si una persona no dejó registrada por escrito su voluntad, sus familiares pueden manifestar que conocían su deseo de ser donante. En este proceso interviene el coordinador hospitalario de la donación, quien acompaña a la familia y realiza la entrevista correspondiente.
Por ello, tomar una decisión personal sobre la donación no significa guardarla en silencio. Comunicarla a quienes amamos puede ayudar a que nuestra voluntad sea respetada en un momento especialmente doloroso.
El respeto a la dignidad también forma parte de donar
Hablar de donación implica también hablar de dignidad.
El doctor Gabriel Mercado Velázquez, especialista en bioética y catedrático de la Universidad Autónoma de Guadalajara, explicó que la decisión debe surgir de un consentimiento informado: la persona necesita recibir información clara y veraz para poder decidir libremente.
También recordó que el cadáver conserva su dignidad y que la extracción de órganos debe realizarse con respeto y bajo procedimientos establecidos.
La abogada Flores añadió que tanto la dignidad del donante como la del receptor deben ser protegidas. La asignación de los órganos tampoco depende de una decisión individual, sino de órganos colegiados que buscan garantizar una distribución justa y fortalecer la confianza en las instituciones.
Los mitos sobre la donación de órganos
Durante el encuentro también se abordaron algunas ideas que pueden generar temor.
La doctora Erro aclaró que es falso que una persona registrada como donadora vaya a recibir una atención médica distinta o que los médicos puedan extraerle órganos antes de que exista certeza de su muerte. La prioridad de los profesionales de la salud es preservar la vida.
También explicó que tener tatuajes o haber alcanzado los 50 años no significa automáticamente que una persona no pueda donar. Cada posible donante es evaluado por los equipos correspondientes y existen condiciones médicas que determinan si la donación es posible.
Otro temor frecuente es que el cuerpo del donante sea tratado sin dignidad. Frente a ello, la especialista insistió en que el cuerpo recibe un trato respetuoso durante todo el procedimiento.
Una forma concreta de vivir la solidaridad
Para el doctor Gabriel Mercado, la donación también puede comprenderse desde el concepto de bien común: el cuidado de los demás no corresponde únicamente a una persona, sino que involucra a la familia, la sociedad y las instituciones.
Desde la fe cristiana, esta solidaridad encuentra una raíz todavía más profunda: reconocer que la vida recibida también puede convertirse en un don para los demás. La donación de órganos no elimina el dolor de la muerte. Pero puede hacer que, en medio de ese dolor, surja una posibilidad de vida para alguien más.

