¿Qué cantos pueden usarse en la Misa? Guía para distinguir el canto litúrgico y religioso

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¿Qué cantos pueden usarse en la Misa? Guía para distinguir el canto litúrgico y religioso

¿Sabías que no toda canción cristiana puede cantarse durante la Misa? Descubre cuáles son los tipos de canto que reconoce la Iglesia, sus diferencias y en qué momentos pueden utilizarse dentro y fuera de la liturgia.

29 junio, 2026
¿Qué cantos pueden usarse en la Misa? Guía para distinguir el canto litúrgico y religioso
El canto es una parte esencial de la liturgia, pero no toda música religiosa tiene la misma finalidad.
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Desde sus orígenes, toda cultura ha manifestado el deseo de encontrarse con Dios y responder a la inquietud espiritual que habita en el corazón humano. La música ha acompañado esa inquietud de la Iglesia desde los primeros siglos del cristianismo a través de la oración y el canto. Sin embargo, no todos los cantos con temática religiosa tienen el mismo propósito ni pueden utilizarse indistintamente durante la celebración de la Misa.

Entonces, ¿cómo distinguir cuándo usar cierto tipo de canto en la celebración? ¿Qué diferencia hay entre un canto litúrgico de uno religioso o popular? ¿Qué tipos de música reconoce la Iglesia? En esta guía, Leonardo Rioja Vallejo, encargado de la Dimensión de Liturgia de la Arquidiócesis Primada de México, explica las características de cada uno y ofrece las claves para comprender su lugar dentro de la vida litúrgica.

¿Cuál es la función del canto dentro de la liturgia?

Víctor Urbán es el organista titular del Órgano Monumental del Auditorio Nacional. Foto: Ricardo Sánchez
Foto: Ricardo Sánchez

El documento Sacrosanctum Concilium y otros anteriores de los distintos padres de la Iglesia ya tenían una idea muy concreta de lo importante de la acción sagrada y búsqueda de lo religioso a través del canto, que es algo que va más allá de nuestra fe.

El canto ayuda a profundizar este mensaje, a interiorizarlo de mejor manera en la conciencia de cada persona y a que se solemnicen las palabras.

Leonardo dice que “la experiencia de la persona es muy distinta cuando escuchan las mismas palabras, pero con canto. Tiene una profundidad mucho mayor en el ánimo de las personas. Dios manifiesta su deseo de que esto ocurra porque podemos ver que en muchas comunidades que surgen adolescentes, jóvenes, señores, señoras que tienen este deseo y el impulso muy interior de decir, ‘Hay que cantar’”.

La comunidad, entonces, canta, le pone música al texto, y hace un esfuerzo por hacerlo bien, “es parte de esta naturaleza de la Iglesia donde el espíritu le da a cada quien los dones y carismas que les permiten realizarlo”.

Además, explica Leonardo, el canto en la celebración es totalmente necesario. “Una parte muy importante de la experiencia religiosa de las personas radica en lo que cantan cuando están reflexionando, cuando están en la presencia de Dios, lo que escuchan. Y eso va formando, va moldeando, va permeando el espíritu de las personas”.

¿Cuáles son las principales diferencias entre el canto litúrgico, sagrado y religioso?

Cuando se habla de canto religioso y canto sagrado se trata de realidades o experiencias concretas donde el canto cumple una función. Leonardo explica que estos cantos sirven para entrar en la presencia y en la santidad de Dios. Y los momentos para ejecutarlo pueden ser distintos (en procesiones dentro y fuera de la misa, horas santas. etc.).

El canto litúrgico, por su parte, hace referencia a aquel que se usa dentro de la acción sagrada de la de la Iglesia; es decir, la liturgia. Con este, “hablamos de una acción muy concreta con reglas también muy concretas”; es decir, siguen un esquema específico de orden y forma.

Roberto Duretti, en su libro El canto de Dios, propone que “si tratamos de comparar las tres tipologías de cantos que están presentes durante la misa: sagrada, litúrgica y religiosa, nos percataremos que aquello que los distingue entre sí es únicamente el texto, ya que las melodías no parecen indicar rasgos originales de diferenciación formal”.

Esto puede indicar, entonces, la siguiente clasificación de cantos:

  • Litúrgico: son aquellos que se conocen dentro de la misa como ordinarios o invariables (Señor ten piedad, Gloria, Aleluya, Santo y Cordero).
  • Sagrados: aquellos que han sido extraídos de la Biblia, como los salmos.
  • Religiosos: aquellos de texto original o de autor con varios argumentos o experiencias de fe.

Por otro lado, en el ámbito de la liturgia, Leonardo explica que lo importante siempre es el texto, el mensaje, porque en la liturgia toda la comunicación, todo el discurso, está ligado a lo que Dios nos dice y busca hacer con nosotros.

“Cuando cantamos, teniendo en cuenta ese mensaje, permite que podamos establecer una relación que nos ayude a entender qué canto es el adecuado para el momento”.

Muchas veces nos encontramos con la expresión, “ese canto no es litúrgico”. Esta es una afirmación muy poco realista, porque depende de la circunstancia y de la celebración:

“Si el texto de la celebración se adecua a lo que estoy cantando, entonces puede ser litúrgico. El canto litúrgico, entonces, es el que se usa en la celebración”.

Géneros de música litúrgica

canto gregoriano
Desde san Gregorio Magno hasta el Concilio Vaticano II, el canto gregoriano ha acompañado la oración de millones de fieles.

Dentro de la liturgia de la Iglesia existen distintos géneros que han acompañado la celebración desde hace siglos. Estos se pueden dividir en cuatro grandes grupos:

Canto gregoriano

Es el género por excelencia porque las dos vertientes del canto, la música y la letra, son totalmente idóneas para el momento de la celebración. Es decir, la letra está tomada de los textos litúrgicos o de la Palabra de Dios.

La melodía, por su parte, desarrolla un tipo de expresión que está perfectamente vinculada a la manifestación de las personas en la celebración litúrgica y eso es fundamental en la celebración.

“Por eso la iglesia ha dicho, entre los géneros, que el primero siempre es el canto gregoriano porque es el canto de la iglesia. Es un canto que se creó dentro de la Iglesia”, comenta Leonardo. Estos textos son parte de su expresión musical y también una expresión que no usa nadie más. Esto significa que el canto gregoriano es intrínseco a la expresión de la vida de la Iglesia.

Actualmente, se hace muy poco canto gregoriano, a veces por la limitación del latín y de la polifonía a veces por la limitación técnica que implica.

Polifonía sagrada

Es una variante que implica una construcción de música que se dio en la Iglesia y después se llevó a otros lados. A partir de esta creación musical se van experimentando recursos como el canto a cuatro voces o ejecuciones de contrapunto.

Leonardo explica que de esta forma se establecieron reglas muy claras de la música, manteniendo el mismo origen; es decir, su texto sigue siendo el texto sagrado. Después se exportó al mundo profano y con este mismo modelo se crearon otros géneros como los madrigales, entre otros.

Canto popular

Durante 18 siglos, el idioma predominante fue el latín. Como las comunidades nuevas ya no hablaban latín, había que encontrar un vehículo para que la gente fuera entendiendo lo que se celebraba en la Iglesia.

Entonces se creó este canto popular religioso que puede o no estar vinculado a la palabra de Dios de forma directa o puede ser una reflexión sobre la palabra de Dios. Sin embargo, tiene motivos populares y está ligado a la música regional.

Eso hace que sea muy asequible para las personas y se asume como una propia expresión de su cultura; también forma parte pues del acervo del canto en la iglesia “a tal grado, que ahora la gran mayoría del canto que hacemos en nuestras celebraciones es canto popular religioso; sin embargo es canto litúrgico, es decir, sí entra dentro de la celebración litúrgica”, comenta Leonardo.

Música de órgano

También la música de órgano se considera propia de la celebración, siempre y cuando acompañe al canto para que entre dentro de lo litúrgico.

¿Todo canto con temática cristiana puede utilizarse durante la Santa Misa?

Las iglesias son semillero de talentos musicales. Foto: Sagrada Familia/Cortesía.
Las iglesias son semillero de talentos musicales. Foto: Sagrada Familia/Cortesía.

El canto puede estar fundamentado en la palabra de Dios. En este caso, está expresando lo que Dios dice. No hay problema al usar un canto que tiene Su Palabra o uno con los textos mismos de la liturgia, pues propician el diálogo con Dios.

Por otro lado, el canto popular religioso puede ser una reflexión personal que no es fácil de compartir entre todos, porque en ocasiones es muy particular.

Por ejemplo, el canto Nadie te ama como yo. “Es un canto muy bonito. Sin embargo, es una experiencia particular del encuentro con Dios. ¿Está bien para para cantarse en la liturgia? No, porque tal vez no todos están participando de la misma experiencia”, explica Leonardo. Sin embargo, este tipo de canto puede acompañar cualquiera otra de las acciones de la iglesia como la evangelización, la dedicación u otros momentos, pero no para el momento de la celebración litúrgica.

Para este tipo de cantos que no entran dentro de la liturgia se han propuesto algunos nombres, como canto evangelizador que sirve para todas aquellas acciones de formación, de evangelización, de animación, etc. Y son cantos que no están directamente vinculadas con la celebración.

También el canto religioso sirve para otras acciones, no necesariamente para el ámbito de la celebración. ¿Cuál es el criterio que tendríamos que considerar para para que un canto pueda formar parte de la liturgia? Que la letra esté tomada de la palabra de Dios, del texto litúrgico o que pueda ser canto popular religioso asociado al mensaje que haya sido concebido para usarse dentro de la celebración.

¿Por qué es importante que los agentes de pastoral y ministerios de música conozcan géneros y tipos de canto?

“Los documentos de la iglesia nos dicen que el canto es un tesoro de valor inestimable, el cual hay que conservar, mantener y dar a conocer”, comparte Leonadro.

Y eso no impide que haya nueva creación.

“Aparte del acervo existente, se nos pide como comunidades que creemos nueva música, pero debemos tener muy claro cuál es el mensaje que estamos cantando y cuáles son los argumentos musicales que podemos poner”.

Durante mucho tiempo la iglesia ha estado tentada a introducir novedades musicales. Por mucho tiempo se cantaban composiciones muy elaboradas, pero no ayudaban a que la gente pudiera participar. Entonces, es importante considerar música adecuada para alabrar a Dios y que la gente pueda unirse y participar con el canto.

Esto también implica la formación técnica de las personas que participan, tanto en la voz como en el manejo de instrumentos para que puedan reproducir estas piezas.

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¿Qué papel desempeña la música en la participación activa de los fieles durante la liturgia?

La acción litúrgica es una acción donde Dios actúa de maneras muy complejas en las personas. Un mismo mensaje emitido por una persona o un mismo canto realizado por un coro impacta de maneras diferentes en las personas debido a diferentes factores como la edad, condición, situación emotiva, afectiva y de fe en la que están.

Leonardo comparte que hay gente que se acerca a los ministerios de música al final de la misa para expresar que se ha sentido particularmente tocada por Dios gracias a un canto. “Es un modo en que Dios actúa y por eso este servicio de cantar en la misa le llamamos ministerio; es decir, es una acción que puedo realizar como un servicio para Dios, que se hace para la comunidad, para que la comunidad y pueda profundizar su experiencia”.

Señor, ten piedad, gloria, aleluya, santo y cordero, ¿por qué estos cantos no cambian y por qué tienen este orden en la misa?

Invitan a coros a cantar en una misa en la Catedral Metropolitana.
Foto: Alfredo Márquez.

La liturgia de la misa tiene un propio ritmo y es el modelo de toda la liturgia; es decir, el resto de las acciones litúrgicas se adecuan al modelo de la misa.

En la misa tenemos el texto ordinario y el propio. Y juntando ambos se forma la celebración del día, que es única e irrepetible. “Esto significa que lo que celebramos este día no lo vamos a celebrar mañana porque los textos no son iguales; aunque una parte sí, hay otra parte que cambia y con eso tiene suficiente para volverse una celebración totalmente nueva”.

Lo mismo pasa con el canto: con base en esta distinción se define el canto variable o canto invariable o canto del ordinario y canto del propio.

El Señor ten piedad, Gloria, Aleluya, Santo y Cordero son los cantos que siguen la estructura de la misa. Estos cantos siempre van en el mismo orden y en el mismo momento.

Por otro lado, los cantos que varían dentro de la celebración son generalmente en tres momentos y son los que se llaman procesionales: el introito o entrada, procesión de las ofrendas u ofertorio y la procesión de la comunión.

“Si hubiera algún rito extra que se anexe a la misa, como por ejemplo, un rito de un sacramento, un matrimonio, confirmación o alguna cosa, tal vez podríamos añadir algún otro canto en relación con la celebración”.

Los cantos procesionales tienen temáticas diferentes y llegan a cambiar de una misa a otra.

En cuanto al canto que se hace al finalizar la misa, conocido como canto de salida, no forma parte de la estructura de la misa, puesto que la misa termina con la bendición.

En este momento se puede cantar cualquier otra cosa de ámbito religioso o no. Por ejemplo, el Ave María.

El Concilio Vaticano II dio un impulso muy importante a la música litúrgica. ¿Cuáles fueron las principales aportaciones en este ámbito?

Lo primero fue reconocer cuáles son los géneros. Lo segundo, fue descubrir la ministerialidad del canto; es decir, el servicio de cantar para apoyar el canto de la asamblea que, aunque puede ser ejercido por un sacerdote, es necesario que lo ejerzan laicos preparados, ya que el padre no puede estar celebrando y además dirigiendo y ejecutando el canto-

El Concilio Vaticano II nos invita a todos a involucrarnos en la celebración y entender que quien celebra no es el padre, es la asamblea. El padre preside. Todos los que estamos reunidos como bautizados somos los actores de la celebración y como tales tenemos que ejercer un papel.

¿Qué desafíos se enfrenta actualmente la música católica en un contexto  marcado por los medios digitales donde se puede encontrar una gran variedad de música?

Leonardo declara que no hay necesidad de competir. Lo que hay que hacer es compartir. 

“Si el mensaje es tan bueno, tan eficiente y la melodía también, hay que participar en este mundo tan secular, ¿cómo hacemos para que la gente se interese por el mensaje de Cristo? Este tiene valor por sí solo porque no ha este padecido envejecimiento alguno, sigue siendo actual para cada persona. Lo mismo ocurre con la música religiosa. Lo que hay que hacer es transmitirla, trabajarla, enseñarla, no tener miedo de compartirla con los jóvenes, por ejemplo”.

Recomendaciones a los coros para servir mejor en la liturgia

Foto: Especial

Finalmente, Leonardo comparte 3 pautas que deben tener los coros para servir mejor en las celebraciones:

  • Repertorio: tener cantos de los cuales se pueda elegir el que se adecue más a la celebración. “La premisa sería cantar el texto tal cual como se está diciendo en la misa. Si no hay, elegir uno que se parezca”.
  • Tener disposición a la formación: para un ministerio de canto, la formación tiene tres particularidades: la necesidad de formarse musicalmente, formarse en la palabra de Dios y formarse en el ámbito de la liturgia.
  • Proceso de conversión: la evangelizacióntransforma el corazón y, en consecuencia, el servicio que se ofrece. Siempre hay que estar dispuestos a renovar el corazón para poder servir mejor.

¿A qué fuentes se pueden acercar los ministerios de música para conocer el orden de la misa y qué cantos son adecuados?

La fuente principal para conocer y servir de manera adecuada en la liturgia es la Instrucción General del Misal Romano: es el texto que tiene todas las oraciones y  las lecturas, vienen a detalle los pasos de la misa y cómo se realizan y cuál es su sentido. También incluye algunas indicaciones breves, pero muy sustanciosas de cómo se hace el canto.

También la literatura compartida por los Papas: la música litúrgica también tiene sus expresiones en el magisterio. Está el Quirógrafo de Juan Pablo II y el documento de Pio X llamado Tra le Sollecitudini. Estos van generando toda una enseñanza del magisterio de la Iglesia sobre cómo es el canto.

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Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. También fue editora en la Diócesis de Azcapotzalco y actualmente es reportera en Desde la Fe.