Oración para dar gracias a Dios por el fin de mes
Al concluir un mes, dedicar unos minutos a una oración de agradecimiento a Dios es una forma de reconocer su presencia, dar gracias por las bendiciones recibidas y poner en sus manos el tiempo que comienza.
Con una oración de agradecimiento a Dios por el fin de mes podemos reconocer las bendiciones recibidas, poner en sus manos las dificultades vividas y agradecerle porque nos da la fuerza que necesitamos para superar cualquier circunstancia, especialmente en los momentos de prueba.
El Catecismo de la Iglesia Católica define la oración como “la relación viviente y personal con el Dios vivo y verdadero” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2558) y como la “elevación del alma a Dios” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2559). Esto significa que la oración es un encuentro con Dios, apertura a su presencia y diálogo con Él de tú a tú, de amigo a Amigo; disposición para la comunión con Él, escucha y acogida de su voluntad.
Por eso, la oración de agradecimiento ayuda a madurar en la amistad con Dios, pues, como decía santa Teresa de Jesús, la oración es “tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama” (Teresa de Jesús, Libro de la vida, 8).
La oración también es una respuesta personal, pues, aunque tiene su origen en la iniciativa libre de Dios, quien mediante su Espíritu nos llama a entrar en diálogo con Él, requiere de la libertad y la colaboración del ser humano, tema que abordaremos en nuestra siguiente colaboración.
Si buscas una oración para dar gracias a Dios por el fin de mes, a continuación compartimos una plegaria que puede ayudarte a reconocer su presencia, agradecer los dones recibidos y encomendarle el nuevo mes que está por comenzar.
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Padre bueno, Hermano y amigo Jesucristo, Espíritu dador de vida,
Único Dios verdadero, a ti elevamos nuestra oración,
dándote gracias por tu amor infinito y providente,
por tus cuidados y ternura, tu consuelo y compañía
a lo largo de todo este mes que termina.
Gracias por los momentos alegres en los que pudimos reír
y gozar. Gracias también por tu gracia concedida
para afrontar con fe, esperanza y caridad
los momentos de dolor, angustia, carencia o miedo.
¡Alabado y bendecido sea tu Santo Nombre, por los siglos
de los siglos! Amén.




