¿Cómo vencer las tentaciones? 7 consejos para fortalecer tu espíritu
Las tentaciones aparecen en la vida cotidiana. Descubre 7 consejos para enfrentarlas desde la fe, fortalecer tu espíritu y confiar en Dios.
Las tentaciones forman parte de la vida cotidiana y pueden aparecer incluso cuando creemos estar firmes en nuestra fe. En un mundo marcado por el consumo, la inmediatez, la búsqueda del placer y la presión por alcanzar el éxito, resulta fácil perder de vista aquello que verdaderamente ayuda a crecer en el espíritu. Por eso, más que vivir con miedo ante las tentaciones, el cristiano está llamado a fortalecer su relación con Dios y aprender a reconocer aquello que puede alejarlo del camino del bien.
La Iglesia enseña que la vida espiritual requiere vigilancia, oración y un ejercicio constante de la voluntad. No se trata únicamente de evitar el pecado, sino de aprender a elegir aquello que conduce a una vida más plena en Cristo. Con la confianza puesta en Dios, la ayuda del Espíritu Santo y la intercesión de la Virgen María, es posible enfrentar las dificultades, levantarse después de una caída y continuar avanzando en el camino de la fe. Estos siete consejos pueden ayudarnos a hacerlo.
1. Me encomiendo
Recordemos que Dios es amoroso, misericordioso y bondadoso. Él quiere que todos los hombres nos salvemos y esto nos da la confianza para emprender un crecimiento espiritual. Pongamos nuestro caminar en las manos de Nuestro Señor Jesucristo y de Santa María de Guadalupe.
2. Fortalezco mi voluntad
Ejercitemos nuestra voluntad mediante pequeños sacrificios y mortificaciones, con una vida austera alejada de los lujos; evitemos la autocomplacencia y las cosas innecesarias, y rechacemos la soberbia, avaricia, lujuria, ira, envida, gula y pereza. Hagamos un gran esfuerzo por ser responsables, puntuales y formales. Todo esto fortalecerá nuestro espíritu para vencer las tentaciones que encontremos en el camino.
3. Permanezco alerta
Las tentaciones aparecen de un momento a otro; no avisan y cuando menos nos damos cuenta, hemos caído en ellas o estamos a punto de cometer un pecado. De ahí la importancia de permanecer alertas para no dejarnos llevar por aquello que nos provoca, nos seduce y nos nubla la vista y la razón para apartarnos del camino del bien.
4. Me concientizo
Cuando aparece una tentación, lo primero que debemos hacer es recordar que si Dios permite que seamos tentados por Satanás, es para que crezcamos en espíritu. El Señor jamás nos dejará solos; al contrario, nos dará las fuerzas y las armas necesarias para vencer cualquier tipo de tentación. San Pablo, en la Primera Carta a los Corintios, nos recuerda: “Dios jamás permitirá que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas”.
5. Enfrento la tentación
Cuando algo nos provoque o nos seduzca fuertemente, hagamos una pausa en nuestras actividades para preguntarnos seriamente si la acción que estamos a punto de realizar nos aleja o nos acerca a Dios. Si es algo que nos va a apartar del Señor, es el momento de pedirle al Espíritu Santo que no nos permita caer en tentación y nos dé la fuerza y las armas para vencerla. Si permanecemos en Dios, Él permanece en nosotros, y entonces habremos superado las insidias de Satanás.
6. Pido perdón e inicio de nuevo
Si por desgracia caímos en la tentación, no debemos desanimarnos ni “tirar la toalla”, pues se trata precisamente de otra tentación de Satanás, quien ahora nos “tienta” para que abandonemos el camino del bien y perdamos el rumbo de nuestra vida. Cuando esto ocurra, es el momento de estrechar nuestra relación con Dios, pidiéndole perdón y fortaleciendo nuestro espíritu con penitencia, oración y caridad. Recordando que hay más fiesta en el cielo por un pecador que se arrepiente que por 99 justos que no lo necesitan. Entonces la paz inundará nuestro corazón cuando nos percatemos que nuevamente caminamos por la senda del Señor, quien no quiere la muerte del pecador, sino que se arrepienta de corazón y vuelva a la vida de la gracia, del perdón y del amor.
7. Agradezco a Dios
En todos los casos debemos agradecer a Dios por habernos ayudado a vencer la tentación. Esto nos hará más fuertes y nos permitirá estar mejor preparados para enfrentar la siguiente de las muchas tentaciones que Satanás pondrá en nuestro camino, con la única finalidad de apartarnos de nuestro Padre del Cielo.
La dificultades seguirán, pero Dios siempre nos escucha
Vencer una tentación no significa que dejarán de existir las dificultades. La vida cristiana es un camino que exige perseverancia, vigilancia y confianza en la gracia de Dios. Cada vez que elegimos el bien, que hacemos una pausa antes de actuar, que pedimos ayuda al Espíritu Santo o que renunciamos a aquello que puede alejarnos del Señor, damos un paso más en nuestro crecimiento espiritual.
Y si alguna vez caemos, tampoco debemos pensar que todo está perdido. Dios siempre ofrece la posibilidad de comenzar de nuevo. El arrepentimiento, la oración, la penitencia y la caridad nos permiten recuperar el rumbo y experimentar la misericordia del Padre. Por eso, después de cada combate espiritual, podemos agradecer a Dios por su ayuda y continuar el camino con la certeza de que su gracia nos sostiene.



