17 de enero: la Iglesia celebra a San Antonio Abad
La fiesta litúrgica de San Antonio Abad es el 17 de enero, y es venerado por la Iglesia Católica, la Ortodoxa, y la anglicana.
En los primeros siglos del cristianismo, cuando seguir a Cristo implicaba renuncia, riesgo y una fe radical, surgieron hombres y mujeres que eligieron el silencio del desierto para escuchar con mayor claridad la voz de Dios. Entre ellos destaca san Antonio Abad, considerado el padre del monacato cristiano y uno de los grandes maestros espirituales de la historia de la Iglesia.
Su vida, marcada por la soledad, la oración y el combate interior, se convirtió en un testimonio vivo de que la verdadera lucha no siempre se libra contra enemigos visibles, sino en lo profundo del corazón humano.
En torno a su figura se entrelazan hechos históricos, relatos simbólicos y leyendas que han inspirado a generaciones de creyentes, artistas y buscadores de Dios, y que siguen hablando hoy de la tentación, la perseverancia y la libertad interior que nace del abandono total en el Señor.
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¿Quién fue san Antonio Abad?
San Antonio Abad nació en el Egipto Medio entre los años 250 y 260, y a los 20 años. Después de escuchar en un templo las palabras evangélicas: “si quieres ser perfecto, anda, vende cuanto tienes y sígueme” (Lc. 18-22). Así lo hizo: primero se retiró a una tumba situada entre rocas, luego a un castillo ruinoso y abandonado en el desierto y finalmente a una montaña situada cerca del Mar Rojo.
Cuenta la leyenda que desde que empezó a vivir como ermitaño en busca de la santidad, un puerco se le unió y hacia ruidos espantosos cuando él oraba con la intención de distraerlo. Era el demonio que le mostraba infinidad de tentaciones y que diversos artistas representaron, incluyendo Salvador Dalí.
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En la soledad encontró sabiduría, libró y superó varias luchas internas. Así se convirtió en ejemplo de otros ermitaños que llegaron a buscarlo para pedirle sus consejos.
De este modo, se hizo de varios discípulos que se reunieron en torno a él hacia el año 311, y juntos se fueron hacia Alejandría, en Egipto, para dar valor a varios cristianos encarcelados.
Posteriormente esta comunidad volvió al desierto y a partir de ese momento, hasta el propio emperador Constantino lo fue a buscar para platicar con él, además de varios obispos y sacerdotes.
A petición de su amigo Atanasio regresó a Alejandría hacia el año 337 para predicar contra la herejía de Arrio.
San Antonio Abad falleció hacia el año 355, a los 105 años de edad. Su sepultura la encontraron en el año 561 y sus restos los llevaron a Alejandría para preservarlos y en el 635 los trasladaron a Constantinopla; hacia el año mil las llevaron a Francia y desde el año 1491 se conservan en la iglesia de St-Julien, en Arles.
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Legado de San Antonio Abad
Se le conoci como Antonio el Grande, y siguiendo su ejemplo, miles de personas partieron al desierto para vivir en comunidades de ermitas. Sin embargo, San Antonio no fundó ninguna orden y como Regla se utilizaron sus enseñanzas que recopiló por su amigo Atanasio, quien también escribió su biografía hacia el año 360. También se han conservado algunas cartas suyas.
Empezó a venerarse entre los siglos XIV y XVIII en occidente, aunque ya desde el siglo V había pruebas documentadas de su culto.
A San Antonio se le representa en el arte sacro como un anciano ermitaño con bastón, en lucha con los demonios, con un libro en la mano, con la Cruz de San Antonio como muleta, y es patrón de los animales domésticos, de los porqueros y carniceros, los cesteros, los tejedores, los pasteleros, los enterradores contra la peste y las enfermedades.
Conoce a San Antonio Abad en menos de un minuto:


