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¿Cómo era el Espíritu Santo en tiempos de los profetas? ¿Cómo es ahora?

También nosotros podemos dejarnos conducir por el Espíritu Santo. Él habla en la oración, en la Palabra de Dios, en la voz de la conciencia y en los acontecimientos de la vida.

6 febrero, 2026
¿Cómo era el Espíritu Santo en tiempos de los profetas? ¿Cómo es ahora?
Las figuras de la paloma y de las lenguas de fuego, en el Evangelio y en los Hechos de los Apóstoles, simbolizan las propiedades del Espíritu Santo. Foto Especial.

El Espíritu Santo, que guió a los profetas de Israel, sigue siendo hoy el mismo Espíritu que anima nuestra vida de fe. Sus manifestaciones en los profetas no son solo recuerdos antiguos, sino luces para nuestro camino personal y comunitario.

1. El Espíritu Santo en los Profetas

Los profetas experimentaron al Espíritu como una fuerza irresistible, un fuego interior que los llevaba a hablar aunque fueran rechazados. Jeremías confesaba: “Hay en mi corazón como un fuego ardiente, encerrado en mis huesos; hago esfuerzos por contenerlo y no puedo” (Jer 20,9).

Otros, como Isaías o Ezequiel, fueron llevados a contemplar visiones grandiosas que les revelaban la gloria de Dios. Daniel recibió sueños que le permitían ver más allá de la historia inmediata. Todos ellos fueron movidos por el Espíritu a ser voz de Dios para su pueblo.

2. Lo que significó para ellos

Para los profetas, el Espíritu fue consuelo, fuerza y certeza en medio de la incomprensión. Su palabra no era invención personal, sino la verdad de Dios que ardía en su interior. Aunque fueron perseguidos, supieron mantenerse fieles gracias a esa presencia viva.

3. Lo que nos enseña hoy

También nosotros podemos dejarnos conducir por el Espíritu Santo. Él habla en la oración, en la Palabra de Dios, en la voz de la conciencia y en los acontecimientos de la vida. Escuchar al Espíritu es aprender a discernir, a descubrir los caminos de Dios en medio de lo cotidiano.

El testimonio de los profetas nos invita a la valentía: no callar ante la injusticia, defender la verdad aunque no sea popular, y sostener la esperanza cuando todo parece perdido. El Espíritu nos da la fuerza para ser profetas de hoy.

Finalmente, el Espíritu nos llama a la creatividad. Así como los profetas usaron palabras, gestos y signos para transmitir el mensaje de Dios, nosotros podemos anunciar el Evangelio con nuestras actitudes, nuestras obras y nuestro estilo de vida. 

El mismo Espíritu que encendió el corazón de los profetas puede encender hoy el nuestro, si le abrimos espacio con humildad y confianza.

Oración

Espíritu Santo, que inspiraste a los profetas, ven también a mi vida. Haz de mi corazón un lugar donde arda tu fuego, donde tu Palabra tenga fuerza y donde mis gestos sean signo de tu amor. Hazme valiente para anunciar la verdad, fiel para vivir la esperanza y creativo para mostrar al mundo tu presencia. Amén.



Autor

Jorge Arévalo Nájera es director de la Dimensión de Biblia de la APM, licenciado en Ciencias Religiosas por la Universidad La Salle y maestro en Ciencias de la Educación Familiar por el Instituto de Enlaces Educativos CDMX. Docente en La Universidad L Salle, IMDOSOC y diversas instancias formativas en el área de Teología Y Biblia.