¿Cuál es el “pan fit” que aparece en la Biblia? Conoce la receta pan de Ezequiel
El pan de Ezequiel es una receta bíblica mencionada en el Antiguo Testamento. Te explicamos su significado espiritual y cómo prepararlo de forma saludable.
¿Alguna vez has tenido la curiosidad de preparar tu propio pan? Esta es la oportunidad perfecta para hacerlo con una receta fit, deliciosa y con un profundo significado espiritual, inspirada directamente en la Palabra de Dios.
El pan de Ezequiel es una preparación que tiene su origen en un pasaje del Antiguo Testamento, donde Dios mismo le revela al profeta Ezequiel los ingredientes con los que debía elaborar su alimento como signo de penitencia por el pueblo de Israel.
En el capítulo 4 del libro de Ezequiel, el Señor le pide al profeta que prepare un pan especial y que lo consuma durante 190 días, como parte de un acto simbólico:
“Toma trigo, cebada, habas, lentejas, mijo y centeno, y colócalos en un tiesto; con ellos te harás pan teniendo en cuenta el número de días que estarás acostado de ese lado. Lo comerás durante 190 días. Para tu ración diaria pesarás distintos gramos; lo comerás varias veces” (Ez 4, 9-10).
Inspirada en este pasaje bíblico, la licenciada en nutrición Belén Carlino, a través de su cuenta de Instagram ayunosde.sandias, compartió un reel donde explica cómo descubrió esta receta en la Biblia y cómo adaptarla para prepararla en casa de manera saludable.
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Receta del pan de Ezequiel
Ingredientes
- 1 taza de lentejas, remojadas por 24 horas
- 1 taza de habas, remojadas por 24 horas
- 1 taza de agua (½ taza para procesar cada legumbre)
- ¾ de taza de harina de cebada
- ¾ de taza de harina de mijo
- 1 taza de harina de espelta
- 2 tazas de harina de trigo
- 2 cucharadas de sal
- 1 sobre de levadura (10 g)
Instrucciones
- Muele los brotes secos hasta obtener una harina fina.
- Mezcla las harinas con el agua y la sal en la licuadora o procesador.
- Amasa hasta obtener una mezcla homogénea.
- Forma un solo pan grande o panes pequeños para facilitar la cocción.
- Hornea hasta que el pan esté completamente cocido.
Preparar este pan no solo es una opción nutritiva, sino también una forma sencilla de conectar la vida cotidiana con la fe, recordando que incluso el alimento puede ser signo de conversión, obediencia y confianza en Dios.

