2 de abril: La Iglesia Católica celebra a san Francisco de Paula
Este ermitaño fundó la Orden de los Mínimos en el siglo XV, conocida así por la humildad de sus miembros.
De vivir en una cueva en total silencio y oración, a fundar una orden religiosa que cruzó continentes: la historia de San Francisco de Paula es un testimonio de fe radical que sigue inspirando hasta nuestros días.
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¿Quién fue san Francisco de Paula?
San Francisco de Paula nació el 27 de marzo de 1416 en el seno de una familia campesina en Italia. Aunque no aprendió a leer ni a escribir, desde muy pequeño manifestó una profunda vocación religiosa.
Realizó peregrinaciones a Roma, Asís y Loreto. A su regreso a Paula, decidió retirarse a una cueva, donde vivió durante seis años dedicado a la penitencia y la oración.
El origen de la Orden de los Mínimos
En 1435, dos jóvenes se acercaron a él con el deseo de convertirse en sus discípulos. Así nació su primer convento, formado por tres celdas, dando origen a una nueva rama franciscana: los ermitaños, que más tarde se conocerían como la Orden de los Mínimos.
El número de seguidores creció rápidamente gracias al apoyo del arzobispo de Cosenza, lo que permitió la ampliación del monasterio entre 1469 y 1474.
San Francisco de Paula fundó nuevas comunidades en Calabria, Sicilia y Francia. En este último país, el rey Luis XI de Francia, impresionado por su fama de santidad, lo mandó llamar.
Durante su vida, se le atribuyeron numerosos milagros, lo que consolidó su prestigio espiritual en distintas regiones de Europa.
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Presencia en España y misión en el Nuevo Mundo
San Francisco de Paula nombró como su vicario en España a Bernardo Boyl, quien fundó en Málaga la ermita de Nuestra Señora de la Victoria.
La Orden recibió el respaldo de los Reyes Católicos Fernando e Isabel, quienes promovieron su expansión en territorio español. Asimismo, enviaron a Bernardo Boyl a la primera misión en las Indias, con representación pontificia.
Aunque la Orden de los Mínimos tuvo sus inicios en 1436 como comunidad de ermitaños y estableció su primer monasterio en 1454, sus constituciones fueron aprobadas por el papa Paulo II hasta 1470.
Cuatro años más tarde, el papa Sixto IV reconoció oficialmente a la Congregación de ermitaños de San Francisco de Asís en el territorio de Padua, es decir, 23 años antes de la colonización europea de América.
Muerte, beatificación y canonización
San Francisco de Paula falleció el 2 de abril de 1507, Viernes Santo, y fue sepultado en su convento en Montils, Francia.
Fue beatificado en Roma en 1513 y canonizado en 1519 por el papa León X. En el arte sacro, suele representarse con ropas ásperas de ermitaño y portando un bastón.
El legado de San Francisco de Paula también alcanzó el continente americano. El próximo 6 de enero se conmemorarán 530 años de la primera misa celebrada en América, oficiada por Bernardo Boyl, quien acompañó a Cristóbal Colón en su segundo viaje y fue designado como el primer delegado pontificio para la misión en el Nuevo Mundo.


