¿Cómo relacionar amor y fe en nuestra relación con Dios?

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COLUMNA

Cultura Bíblica

¿Cómo relacionar amor y fe en nuestra relación con Dios?

El mundo que no cree ni ama a Dios ni a su Hijo enviado al mundo, no lo ve, no puede saber qué le indica y cómo seguir su voluntad.

9 mayo, 2026

La última parte de la Pascua desarrolla el modo completamente “sui generis” del liderazgo de Jesús,
para con sus discípulos.

Jesús resucitado ya no está, pero sí está para quienes creen y aman. En el discurso que leemos este día habla de otro paráclito, entendemos que habla del Espíritu Santo. A lo largo de todo su evangelio, San Juan, nos informa cómo Jesús unió fuertemente dos virtudes a ejercer en relación con él.

La fe como una confianza que obedece (cfr. Jn 4,50), que acepta las palabras de Jesús más allá de su comprensión (cfr. Jn 6,68-69). La segunda virtud es el amor, como cumplimiento de los mandamientos de Jesús y como permanencia con Él y con el Padre. La aplicación de estas dos virtudes es el medio que permite al discípulo vivir el liderazgo de Jesús más allá de su resurrección.

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Jesús se revela en la interioridad del discípulo, el cual cree y ama al Señor, de otra forma sería
imposible.

El mundo que no cree ni ama a Dios ni a su Hijo enviado al mundo, no lo ve, no puede saber
qué le indica y cómo seguir su voluntad.

Por extensión, la relación con el Espíritu Santo, que también opera en nuestro interior, debe suponer el ejercicio de nuestra fe y nuestro amor con el Señor.