Basílica, epicentro de la paz

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COLUMNA

Historias ciudadanas

Basílica, epicentro de la paz

Las instituciones civiles, fuerzas armadas y la Iglesia convergen alrededor de un mismo propósito: preservar la vida.

10 julio, 2026
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Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX). 

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Medio siglo de historia consagra a la Basílica de Guadalupe como el centro espiritual de una nación, santuario de fe e intenciones comunitarias entrelazadas en la edificación de la concordia.

Históricamente, los atrios representan un microcosmos de cohesión social, espacios intermedios e ideales de encuentro ciudadano. Ahí, la liturgia se transforma gradualmente en solidaridad cotidiana y fraterna.

Bajo este poderoso simbolismo, el sagrado recinto mariano albergó la jornada del programa estratégico “Sí al Desarme, Sí a la Paz”, política pública concebida originalmente por la Presidenta Claudia Sheinbaum durante su mandato al frente de la jefatura de Gobierno capitalina.

El mismo suelo receptor de dolores, súplicas y esperanzas de millones de peregrinos anuales acoge la determinación de personas decididas a desvincularse voluntariamente de las armas.

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Los números y la interpretación institucional son elocuentes: en 18 meses se han recolectado más de 11 mil armas en más de un centenar de atrios, con un reconocimiento explícito del General Ricardo Trevilla, secretario de la Defensa Nacional, a la voluntad de la Iglesia para contribuir con sus espacios.

Este pronunciamiento evidencia la indiscutible legitimidad social de la Iglesia Católica, corporación erigida históricamente en puente de mediación comunitaria, depositaria de la confianza de amplios sectores de la población civil.

Imagen poderosa. Las instituciones civiles, fuerzas armadas y la Iglesia convergen alrededor de un mismo propósito: preservar la vida. Cada una desde su propia naturaleza y responsabilidades. No hay sustitución de funciones ni confusión de competencias, solo una convicción compartida por la paz.

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La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, puso dimensión humana y social al proceso de pacificación: “No nace del aislamiento, sino de la comunidad (…) No brota del miedo, sino de la confianza; no nace del odio, sino del amor”.

Descartada cualquier interferencia de ámbitos autónomos, prevalece la convicción colectiva de requerir alianzas múltiples orientadas a la erradicación de las armas en los hogares. Lejos de quebrantar el principio histórico de laicidad, esta vinculación interinstitucional manifiesta su comprensión más madura, constructiva y plural.

A dos meses de los 50 años de la monumental obra arquitectónica guadalupana, la Basílica se consolida como epicentro para la construcción de la paz.

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Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).