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Cultura Bíblica

¿Por qué Jesús ocupa parábolas para hablar del Reino de Dios?

Los acertijos o adivinanzas, las preguntas retóricas, al igual que las parábolas también son formas de provocar el ejercicio sapiencial, pero tienen el peligro de que hubiera malas interpretaciones. Esto, Jesús lo deja ver en las explicaciones que da a los suyos.

10 julio, 2026
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Dentro del camino de lecturas del evangelio de este año. Estamos en el ciclo “A” en el cual leemos el
evangelio de San Mateo. Llegamos al tercero de los grandes discursos de Nuestro Señor Jesucristo. El
primero de ellos fue el sermón de la montaña (Mt 5,1-7,29), el segundo fue el discurso de envío a los
discípulos, también conocido como discurso apostólico (Mt 10,1-42). Este tercer discurso está, desde el
punto de vista temático dedicado a explicar el misterio del Reino de los cielos, y tiene como
característica de estilo el ocupar las parábolas.

En efecto, el discurso es una sucesión de siete parábolas referentes al Reino de los cielos. Dentro de la tradición sapiencial judía, anterior a Nuestro Señor Jesucristo, existen diversas formas de organizar la enseñanza. La forma más clásica era enseñar a base de proverbios o dichos, también existían los discursos paterno filiales.

Puede leer: Las enseñanzas de Jesús

Los acertijos o adivinanzas, las preguntas retóricas, al igual que las parábolas también son formas de provocar el ejercicio sapiencial, pero tienen el peligro de que hubiera malas interpretaciones. Esto, Jesús lo deja ver en las explicaciones que da a los suyos.

El Reino de Dios requiere una buena disposición para que el mensaje se pueda comprender. Para la generalidad de las personas puede permanecer obscuro su significado, pero para los cercanos al maestro hay explicaciones aclaratorias.

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