Fe, el jugador número doce

Leer más
COLUMNA

Cultura Bíblica

¿Quiénes eran los sabios y entendidos?

Los sabios y entendidos de la época se concentraban en Jerusalén. El oficio por excelencia del tiempo de Jesús era ser llamado doctor de la Ley.

3 julio, 2026
Agréganos como tu fuente favorita en Google
Agrega Desde la Fe en

Después de varios domingos que leímos el discurso apostólico de Jesús (Mt 10). Pasamos a una sección
narrativa. El texto de hoy nos presenta una oración dicha por el Señor Jesús. Es importante notar que
esta oración se encuentra después de unas palabras de “ay” contra varias ciudades que no se habían
convertido con la predicación y los milagros del Señor. Entre ellas Betsaida, tierra de origen de varios
discípulos y Cafarnaum ciudad ribereña del lago de Genesareth donde Jesús había puesto su lugar de
residencia
desde el inicio de su ministerio mesiánico (cfr. Mt 4,13).

Puede leer: Cafarnaúm, la película que conmovió en Cannes, llega a México

Jesús se lamenta por la impenitencia de estos dos pueblos. En la oración Jesús alaba al Padre por haber revelado estas cosas a los pobres y sencillos y no a los sabios y entendidos. Nos podemos preguntar: ¿Jesús se refiere a los sabios y entendidos que no se convirtieron en Betsaida y Cafarnaum? En general, la región norteña de Palestina, es decir Galilea, no era considerada un lugar de sabios y entendidos entre los judíos.

También puede leer: Disfruta desde tu hogar los atardeceres en el Mar de Galilea

Los sabios y entendidos de la época se concentraban en Jerusalén. El oficio por excelencia del tiempo de
Jesús era ser llamado doctor de la Ley. Esta profesión implicaba tanto el conocimiento material de la
Escritura, saber escribir y saber exactamente el número de letras
, palabras y versículos que tenía cada
libro sagrado para reproducirlo con toda fidelidad. Así como el conocimiento de la interpretación que
debía dársele a esta Escritura.
Puede ser, dentro del contexto del evangelio de San Mateo que Jesús
sobre todo se refiera a aquellos que han aceptado la predicación y se han convertido, pero aquellos
que no han creído tal vez lo hicieran por falta de humildad.

Agréganos como tu fuente favorita en Google
Agrega Desde la Fe en