Jesús mediador incomparable
La unión de amor entre el Padre y el Hijo pasa a los hombres y estos responden con la fe en el Hijo y permaneciendo en este amor realizan obras que proceden del Padre como las que Jesús realizó.
Jesús declara en su discurso que son las obras del Padre las que él ha realizado, pero también asegura a
sus discípulos que ellos harán obras mayores porque Jesús estará con el Padre ¿Cómo comprender
esto?
Nos ubicamos desde el punto de vista temático en la tercera parte del tiempo de Pascua. La primera
parte fueron los encuentros con el resucitado. La segunda parte fue la profundización de los
sacramentos del bautismo y la Eucaristía.
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Ahora meditamos sobre el liderazgo de Jesús, iniciamos el domingo pasado con el título de Jesús buen pastor. Ahora meditamos el tema de Jesús mediador incomparable, presente misteriosamente entre nosotros y plenamente presente ante el Padre. De acuerdo con el evangelista Juan, son dos las virtudes, es decir las costumbres buenas que tanto Jesús como nosotros necesitamos practicar en la vida.
La fe y el amor, es decir la caridad. Con la fe obsequio a Jesús mi confianza a su persona, a su palabra y a sus obras. De este principio se pasa a la vivencia continuada de comunión con Él y, a través de Él, con el Padre. Jesús insistió a lo largo de su ministerio que vivía unido al Padre, de tal forma que las señales que él realizaba eran manifestación de esa unión y de su identidad como Hijo de Dios.
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La unión de amor entre el Padre y el Hijo pasa a los hombres y estos responden con la fe en el Hijo y permaneciendo en este amor realizan obras que proceden del Padre como las que Jesús realizó. Ahora bien, en cuanto Jesús pasa a la presencia del Padre después de su muerte y resurrección anuncia a los suyos una mayor efectividad, pues él estará en la presencia del Padre.

