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COLUMNA

Comentario al Evangelio

Lecturas y Evangelio del 25 de enero del 2026

Los primeros domingos del tiempo del tiempo ordinario están dedicados a las narraciones del inicio del ministerio de Nuestro Señor Jesucristo en Galilea. Así se establece el proceso lógico de seguimiento del Señor, proponiéndonos a la comunidad cristiana los primeros pasos dentro de su actuación pública, la cual se llevó a cabo en el entorno […]

19 enero, 2026

Los primeros domingos del tiempo del tiempo ordinario están dedicados a las narraciones del inicio del ministerio de Nuestro Señor Jesucristo en Galilea.

Así se establece el proceso lógico de seguimiento del Señor, proponiéndonos a la comunidad cristiana los primeros pasos dentro de su actuación pública, la cual se llevó a cabo en el entorno del lago de Genesareth o lago de Galilea, o también conocido como lago Tiberiades.

El Señor comenzó predicando y, acto seguido, convocando a un grupo de discípulos. El llamado de Jesús resalta una meta o cometido, hacer de ellos “pescadores de hombres”.

La propuesta de Jesús parte de lo que ellos eran, pescadores en el lago, pero los lleva mucho más allá, los lleva a lo que era propio de su misión como mesías, a saber, convocar a hombres de todas las naciones para el Reino de los cielos.

Una característica recurrente en los llamados a seguir a Cristo, es el hecho de que todo ser llamado se convierte en enviado. Jesús a nadie dejó en la infancia o la adolescencia espiritual, a todos nos llama a la madurez, a ser pescadores de hombres.

Los primeros domingos del tiempo del tiempo ordinario están dedicados a las narraciones del inicio del ministerio de Nuestro Señor Jesucristo en Galilea.

Así se establece el proceso lógico de seguimiento del Señor, proponiéndonos a la comunidad cristiana los primeros pasos dentro de su actuación pública, la cual se llevó a cabo en el entorno del lago de Genesareth o lago de Galilea, o también conocido como lago Tiberiades.

El Señor comenzó predicando y, acto seguido, convocando a un grupo de discípulos. El llamado de Jesús resalta una meta o cometido, hacer de ellos “pescadores de hombres”.

La propuesta de Jesús parte de lo que ellos eran, pescadores en el lago, pero los lleva mucho más allá, los lleva a lo que era propio de su misión como mesías, a saber, convocar a hombres de todas las naciones para el Reino de los cielos.

Una característica recurrente en los llamados a seguir a Cristo, es el hecho de que todo ser llamado se convierte en enviado. Jesús a nadie dejó en la infancia o la adolescencia espiritual, a todos nos llama a la madurez, a ser pescadores de hombres.