¿Qué es la Misa Crismal que se celebra en Jueves Santo?

Leer más

La sinodalidad no es una moda: ¿qué es y qué significa caminar juntos como Iglesia?

Descubre qué es la sinodalidad, su origen y por qué no se debe considerar como una moda, sino el camino de la Iglesia para unir a católicos.

POR  Jorge Reyes
25 marzo, 2026

En los últimos años en la Iglesia católica se ha hablado mucho de la sinodalidad y de lo importante que es implementarla en el día a día a fin de fortalecer la labor que como institución realiza y con ello consolidar la unidad de todos quienes la integran para fortalecer su labor de evangelización y propagar la palabra de Jesús en todo el mundo.

¿Pero, es la sinodalidad una moda? No, la sinodalidad no es una moda, señaló de manera tajante el Papa Francisco durante un encuentro que sostuvo en el Aula Pablo VI con los fieles de la Diócesis de Roma el 18 de septiembre de 2021.

“El tema de la sinodalidad no es el capítulo de un tratado de eclesiología, y menos aún una moda, un eslogan o el nuevo término a utilizar o manipular en nuestras reuniones. ¡No! La sinodalidad expresa la naturaleza de la Iglesia, su forma, su estilo, su misión. Y así hablamos de Iglesia sinodal, evitando, sin embargo, considerarlo como un título entre otros, una forma de pensarla con alternativas.

“No lo digo en base a una opinión teológica, ni siquiera como pensamiento personal, sino siguiendo lo que podemos considerar el primer y más importante ‘manual’ de eclesiología, que es el libro de los Hechos de los Apóstoles”, aseguró Francisco durante el encuentro. ¿Entonces qué es la sinodalidad? Te lo explicamos.

¿Cómo surge el concepto de la sinoadalidad en la Iglesia?

Si bien es cierto que durante su pontificado el Papa Francisco impulsó fuertemente la sinodalidad con el objetivo de impusar una Iglesia más participativa y comunitaria, especialmente por medio del Sínodo de la Sinodalidad al que covocó y se llevó a cabo entre 2021 y 2024, las raíces históricas de este proceso tienen su origen en el Concilio Vaticano II.

La sinodalidad en el Concilio Vaticano II, convocado por el Papa Juan XXIII y que se llevó a cabo en cuatro sesiones entre 1962 y 1965, se reveló como una renovación de la comunión eclesial, promoviendo “una Iglesia Pueblo de Dios” que camina junta, dialoga y discierne con la guía del Espíritu Santo, buscando abrirse a la participación de laicos y renovar su misión.

Si bien el termino y concepto de sinodalidad no se encuentran explícitamente en la enseñanza del Concilio Vaticano II, sí se puede afirmar que la instancia de la sinodalidad se encuentra en el corazón de la obra de renovación promovida por él, ya que sentó las bases para una eclesiología más participativa, enfocada en la escucha mutua y la colaboración.

“La sinodalidad, en este contexto eclesiológico (durante el Concilio Vaticano II), indica la específica forma de vivir y obrar (modus vivendi et operandi) de la Iglesia Pueblo de Dios que manifiesta y realiza en concreto su ser comunión en el caminar juntos, en el reunirse en asamblea y en el participar activamente de todos sus miembros en su misión evangelizadora”, señala la Comisión Teológica Internacional de la Santa Sede en el documento “La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia”.

¿Qué es la sinodalidad en la Iglesia católica?

La sinodalidad en la Iglesia católica es el proceso y la manera de “caminar juntos” como Pueblo de Dios, enfatizando la participación, la comunión y la corresponsabilidad de todos quienes la conforman como institución (laicos, clérigos, religiosos) en la misión evangelizadora, a través del diálogo, la escucha y el discernimiento bajo la guía del Espíritu Santo, y no solo como una estructura jerárquica.

En este sentido, la Secretaría General del Sínodo de la Santa Sede indica que “la sinodalidad denota el estilo particular que califica la vida y la misión de la Iglesia, expresando su naturaleza de Pueblo de Dios que camina y se reúne en asamblea, convocado por el Señor Jesús con la fuerza del Espíritu Santo para anunciar el Evangelio. La sinodalidad debe expresarse en el modo ordinario de vivir y trabajar de la Iglesia”.

“La sinodalidad, desde este punto de vista”, añade, “es mucho más que la celebración de reuniones eclesiales y asambleas episcopales, o una cuestión de simple administración interna dentro de la Iglesia; es el modus vivendi et operandi (modo de vivir y actuar) específico de la Iglesia, Pueblo de Dios, que revela y da contenido a su ser como comunión cuando todos sus miembros caminan juntos, se reúnen en asamblea y participan activamente en su misión evangelizadora”.

La Sinodalidad es una conversión para ser más misioneros

El Documento Final de la Segunda Sesión de la 16ª Asamblea General Ordinaria del Sínodo sostiene que “gracias a la experiencia de los últimos años”, el significado de los términos “sinodalidad” y “sinodal” se ha comprendido mejor y se ha vivido cada vez más, además de que se han asociado cada vez más “al deseo de una Iglesia más cercana a las personas y más relacional, que sea la casa y la familia de Dios”.

“En términos simples y sintéticos, se puede decir que la sinodalidad es un camino de renovación espiritual y de reforma estructural para hacer la Iglesia más participativa y misionera, es decir, para hacerla más capaz de caminar con cada hombre y mujer irradiando la luz de Cristo”, señala el texto.

De la misma manera, sostiene que los participantes en la Segunda Sesión están conscientes de que la unidad de la Iglesia no es la uniformidad, ya que “la valoración de los contextos, las culturas y las diversidades, y de las relaciones entre ellas, es una clave para crecer como Iglesia sinodal misionera”, lo que permitirá construir un mundo mejor y en paz.

¿Qué dijo el Papa Francisco sobre la sinodalidad?

El Papa Francisco señaló que la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio, esto es, una forma de ser Iglesia donde todos (clérigos, laicos, religiosos) caminan juntos, escuchan y disciernen comunitariamente la voluntad del Espíritu Santo, promoviendo la comunión, participación y misión, a través de un proceso global de escucha.

“El mundo en el que vivimos, y que estamos llamados a amar y servir también en sus contradicciones, exige de la Iglesia el fortalecimiento de las sinergias en todos los ámbitos de su misión. Precisamente el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio.

“Lo que el Señor nos pide, en cierto sentido, ya está todo contenido en la palabra ‘Sínodo’. Caminar juntos —laicos, pastores, Obispo de Roma— es un concepto fácil de expresar con palabras, pero no es tan fácil ponerlo en práctica”, aseveró Francisco en el discurso que pronunció en el Aula Pablo VI en el marco de la conmemoración del 50 Aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos.

La sinodalidad nos lleva a la alegría prometida por Jesús

La Comisión Teológica Internacional de la Santa Sede recordó que en su discurso de apertura de los trabajos de la 70 Asamblea general de la Conferencia Episcopal Italiana, el Papa Francisco nos enseñó que “caminar juntos es el camino constitutivo de la Iglesia; la figura que nos permite interpretar la realidad con los ojos y el corazón de Dios; la condición para seguir al Señor Jesús y ser siervos de la vida en este tiempo herido”.

“Respiración y paso sinodal revelan lo que somos y el dinamismo de comunión que anima nuestras decisiones. Solo en este horizonte podemos renovar realmente nuestra pastoral y adecuarla a la misión de la Iglesia en el mundo de hoy; solo así podemos afrontar la complejidad de este tiempo, agradecidos por el recorrido realizado y decididos a continuarlo con parresía”, aseguró Francisco.

En este tenor, la Comisión Teológica Internacional sostiene que la parresía en el Espíritu que se pide al Pueblo de Dios en el camino sinodal es la confianza, la franqueza y el valor “para entrar en la amplitud del horizonte de Dios” para “asegurar que en el mundo hay un sacramento de unidad y por ello la humanidad no está destinada al extravío y al desconcierto”.

“La experiencia vivida y perseverante de la sinodalidad es para el Pueblo de Dios fuente de la alegría prometida por Jesús, fermento de vida nueva, pista de lanzamiento para una nueva fase de compromiso misionero”, afirma la Comisión en la conclusión del documento “La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia”.

¿Qué significa caminar juntos como Iglesia?

Para el Papa Francisco la expresión “caminar juntos como Iglesia” es sinónimo de sinodalidad, es decir, es un proceso de comunión, participación y misión donde laicos, clérigos y consagrados avanzan unidos, escuchándose mutuamente en un diálogo abierto y respetuoso, para discernir la voluntad de Dios y a partir de ello ser una Iglesia en salida, misionera y acogedora de todos, sin divisiones ni exclusiones.

En este proceso de discernimiento, destacó el pontífice argentino, todos los participantes actúan juntos, guiados por el Espíritu Santo, para cumplir la misión de anunciar el Evangelio, rechazando divisiones y acogiendo a todos, especialmente a los vulnerables, para crecer como un pueblo unido en el amor de Cristo.

“El camino que Dios está indicando a la Iglesia es precisamente el de vivir de manera más intensa y concreta la comunión, y caminar juntos. La invita a superar los modos de obrar autónomos o como las vías paralelas del tren, que nunca se encuentran”, señaló el Francisco durante una audiencia con los participantes en la Conferencia Internacional para los Presidentes y Referentes de las Comisiones Episcopales para los Laicos, realizada el 18 de febrero de 2023.

Estas formas de actuar de manera autónoma que se deben atender para concretar el “caminar juntos como Iglesia”, señaló el Papa, las vemos en “el clero separado de los laicos, los consagrados separados del clero y de los fieles, la fe intelectual de algunas élites separada de la fe popular, la Curia romana separada de las Iglesias particulares, los obispos separados de los sacerdotes, los jóvenes separados de los ancianos, los matrimonios y las familias poco implicadas en la vida de las comunidades, los movimientos carismáticos separados de las parroquias”.

¿Cómo podemos caminar juntos como Iglesia?

Para que todos los miembros que integran la Iglesia católica puedan llevar a cabo el proceso sinodal que les permita “caminar juntos como Iglesia”, deben de considerar los siguientes aspectos fundamentales:

  • Escucha y Diálogo: Abrirse a las voces de todos, escuchar sin prejuicios y con empatía para entender cómo Dios habla a través de la comunidad.
  • Participación Activa: Que todos se sientan importantes y comprometidos en la vida parroquial y las decisiones, no solo como espectadores.
  • Comunión: Ser familia, permaneciendo juntos en la enseñanza, la oración y el amor, nutriéndose mutuamente.
  • Inclusión: Derribar barreras, incluyendo a los marginados y vulnerables, reflejando el amor de Cristo sin dividir entre “buenos” y “malos”.
  • Misión: Tener como objetivo común el anunciar el Evangelio y construir el Reino de Dios, caminando hacia Él unidos.
  • Guía del Espíritu Santo: Dejar que el Espíritu Santo guíe el camino, ayudando a discernir y crecer en unidad y servicio.

Cumplir con estos aspectos es esencial para que se pueda pasar de una estructura jerárquica a una experiencia de pueblo de Dios en camino, donde cada uno aporta desde su realidad para vivir y llevar el Evangelio al mundo.



Autor

Lic. en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM, con una trayectoria de más de 30 años como periodista en medios como Reforma, El Centro y Notimex, así como funcionario de comunicación social en dependencias de gobierno y legislativas. Actualmente trabaja como periodista especializado en temas de religión.