Pregón Pascual: el canto que anuncia la victoria de Cristo en la noche más santa
El Pregón Pascual o Exsultet es el canto que anuncia la Resurrección de Cristo. Conoce su origen, significado y el texto completo.
En el corazón de la celebración más importante de la Iglesia católica y del cristianismo, la Vigilia Pascual, resuena uno de los cantos más antiguos, solemnes y teológicamente profundos de la liturgia: el Pregón Pascual, también conocido por su nombre latino, Exsultet. Se trata de un himno que, más que un canto, es una proclamación solemne del misterio central de la fe: la victoria de Cristo sobre la muerte.
¿Qué es el Pregón Pascual?
El Pregón Pascual es un himno litúrgico proclamado durante la celebración de la Vigilia Pascual que invita a toda la creación —ángeles, tierra e Iglesia— a alegrarse por la Resurrección de Jesucristo. Su nombre proviene de la primera palabra en latín, Exsultet (“¡Exulte!” o “¡Alégrese!”).
Este canto constituye un verdadero “anuncio pascual”, una proclamación solemne que recorre la historia de la salvación y celebra la luz de Cristo, simbolizada en el Cirio Pascual, que proclama la victoria de la luz sobre las tinieblas y la redención de la humanidad.
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Origen e historia del Pregón Pascual
El origen del Pregón se remonta a los primeros siglos del cristianismo. Su antecedente más remoto es el antiguo rito del lucernario, la ceremonia de encender las lámparas al anochecer que los primeros cristianos cargaron de significado simbólico al relacionarlo con Cristo, “luz del mundo”.
Entre las raíces del Pregón existen testimonios de su uso desde al menos el siglo IV, y se considera que su forma actual se consolidó entre los siglos V y VII, aunque los primeros manuscritos con la forma más cercana a la actual aparecen en el siglo VIII, en el contexto del Sacramento Gregoriano.
Durante la Edad Media, el texto se difundió ampliamente en Occidente, especialmente a partir de los sacramentarios romanos y carolingios, hasta convertirse en un elemento fijo de la Vigilia Pascual, cuando se integró como el canto solemne del diácono al inicio de la noche santa.
Un dato significativo es que en algunas regiones, especialmente en Italia, el texto del Exsultet se escribía en largos pergaminos ilustrados que el diácono iba desenrollando mientras lo cantaba, permitiendo a los fieles contemplar visualmente el misterio que se proclamaba.
El Pregón Pascual en la reforma de la Vigilia Pascual
En el marco de la reforma de la Vigilia Pascual, impulsada por el Papa Pío XII, se restauró la celebración de esta celebración en su horario nocturno original, ubicando además al Pregón Pascual como el himno central de la luz, tras la bendición del fuego y el cirio pascual.
De esta manera, mediante el decreto Dominicae Resurrectionis de 1951, Pío XII mantuvo al Pregón Pascual como el canto triunfal que proclama la Resurrección de Jesús, pero su contexto litúrgico cambió, ya que anteriormente el cirio se encendía durante el pregón, pero con la reforma se estableció que ya debería entrar encendido, por lo que es el foco de la adoración mientras se canta el Exsultet.
¿Cuál es su significado?
El Pregón Pascual es una síntesis poética y teológica del misterio pascual. Su contenido gira en torno a tres grandes ejes:
- La luz que vence a las tinieblas, simbolizada en el Cirio Pascual.
- La redención del hombre por Cristo, el verdadero Cordero inmolado.
- La historia de la salvación, desde el éxodo hasta la Resurrección.
Este himno proclama que la noche de Pascua es única, porque en ella Cristo rompe las cadenas de la muerte y devuelve al hombre la vida.
¿Cuándo y en qué momento se canta el Pregón Pascual?
El Pregón Pascual se canta durante la Vigilia Pascual, en la noche del Sábado Santo. Forma parte del inicio solemne de la celebración, conocido como el Lucernario o liturgia de la luz.
El momento preciso en que se canta es después de:
- La bendición del fuego nuevo
- La preparación y encendido del Cirio Pascual
- La procesión de entrada con el cirio
Una vez colocado el Cirio en el presbiterio e incensado, se entona el Pregón Pascual.
¿Por qué se canta y qué anuncia el Pregón Pascual?
El Pregón Pascual no es solo un canto, sino un anuncio solemne y su finalidad es proclamar:
- La Resurrección de Cristo
- La victoria sobre el pecado y la muerte
- La luz que ilumina al mundo
Por ello, por medio de este himno entonado de manera solemne, se invita a toda la Iglesia a alegrarse y a reconocer que esta es la “Noche Santa” en la que todo cambia para la humanidad.
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¿Quién canta el Pregón Pascual?
Tradicionalmente, el Pregón Pascual que se entona durante la Vigilia Pascual es cantado por:
- El diácono, como ministro propio
- En su ausencia, el sacerdote celebrante
- O, si es necesario, un cantor laico preparado
Se recomienda que quien lo entone tenga capacidad para el canto litúrgico, pues se trata de un texto solemne que se proclama con tono de prefacio.
¿Cuál es su contenido?
De acuerdo con un estudio publicado por la Catedral Metropolitana de Sevilla, realizado por D. Herminio González Barrionuevo, quien durante cuarenta años ejerció como maestro de capilla en dicho sitio, el Pregón Pascual (o Exultet) se divide tradicionalmente en tres grandes partes o momentos que estructuran su mensaje teológico y litúrgico:
Invitación a la alegría (Prólogo)
Es el inicio solemne donde se convoca a toda la creación a regocijarse. Se divide en tres llamadas específicas:
- A las jerarquías celestiales: Los ángeles y coros del cielo.
- A la tierra: Que brille iluminada por el resplandor del Rey eterno.
- A la Iglesia (la Madre Iglesia): Invitando a los fieles presentes a unirse en el canto y la alegría de la luz.
Prefacio (Diálogo y Acción de Gracias)
Al igual que en la Plegaria Eucarística, comienza con el diálogo “El Señor esté con ustedes… Levantemos el corazón”. El diácono o cantor proclama las maravillas que Dios ha hecho por la humanidad:
- Historia de la Salvación: Se mencionan hitos como la salida de Egipto, el paso del Mar Rojo y la liberación de la esclavitud del pecado.
- El “Feliz Culpa”: Un momento poético y central que reflexiona sobre cómo el pecado de Adán permitió la venida de un Redentor tan grande.
- Elogio de la Noche: Se repite la frase “Esta es la noche…”, resaltando que es el momento en que Cristo venció la muerte.
Ofrecimiento y Súplica final
La parte final se centra en el símbolo del Cirio Pascual y en peticiones por la paz:
- Ofrecimiento del Cirio: Se presenta como un “sacrificio de alabanza” y un signo de la nueva luz.
- Petición por la Iglesia y el mundo: Se ruega que la luz de este cirio (Cristo, el Lucero de la mañana) no se apague y que traiga paz y concordia a todos los hombres, mencionando también al Papa y a las autoridades civiles.
Por lo anterior, se considera que el Pregón Pascual es uno de los textos más densos de la liturgia, lleno de simbolismo bíblico y teológico.
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Letra completa del Pregón Pascual (Exsultet)
(Versión del Misal Romano en español)
Alégrense, por fin, los coros de los ángeles,
alégrense las jerarquías del cielo
y, por la victoria de rey tan poderoso,
que las trompetas anuncien la salvación.
Goce también la tierra, inundada de tanta claridad,
y que, radiante con el fulgor del rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla que cubría el orbe entero.
Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
revestida de luz tan brillante;
resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.
Por eso, queridos hermanos,
que asisten a la admirable claridad de esta luz santa,
invoquen conmigo la misericordia de Dios omnipotente,
para que aquél que, sin mérito mío,
me agregó al número de sus ministros,
complete mi alabanza a este cirio,
infundiendo el resplandor de su luz.
V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario
aclamar con nuestras voces
y con todo el afecto del corazón
a Dios invisible, el Padre todopoderoso,
y a su Hijo único, nuestro Señor Jesucristo.
Porque él ha pagado por nosotros
al eterno Padre la deuda de Adán
y ha borrado con su sangre inmaculada
la condena del antiguo pecado.
Porque éstas son las fiestas de Pascua,
en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra las puertas de los fieles.
Ésta es la noche en que sacaste de Egipto
a los israelitas, nuestros padres,
y los hiciste pasar a pie el Mar Rojo.
Ésta es la noche en que la columna de fuego
esclareció las tinieblas del pecado.
Ésta es la noche que a todos los que creen en Cristo,
por toda la tierra,
los arranca de los vicios del mundo
y de la oscuridad del pecado,
los restituye a la gracia
y los agrega a los santos.
Ésta es la noche en que,
rotas las cadenas de la muerte,
Cristo asciende victorioso del abismo.
¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!
¡Qué incomparable ternura y caridad!
Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo.
¡Oh feliz culpa que mereció tal Redentor!
¡Oh noche verdaderamente dichosa,
la única que mereció saber el tiempo y la hora
en que Cristo resucitó del abismo!
Esta es la noche de la que estaba escrito:
“La noche será clara como el día”.
El santo resplandor de esta noche
aleja los pecados,
lava las culpas,
devuelve la inocencia a los caídos,
la alegría a los tristes.
¡Qué noche tan dichosa
en que se une el cielo con la tierra,
lo humano con lo divino!
Te rogamos, Señor,
que este cirio consagrado a tu nombre
arda sin apagarse para destruir la oscuridad de esta noche
y, aceptado como perfume,
se asocie a las lumbreras del cielo.
Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo,
ese lucero que no conoce ocaso:
Cristo, tu Hijo,
que volviendo del sepulcro
brilla sereno para el linaje humano,
y vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Un canto que resume toda la fe
El Pregón Pascual es una plegaria lírica que el diácono entona al inicio de la liturgia pascual para bendecir el cirio, símbolo de Cristo resucitado. Desde los primeros versos —«Exulten por fin los coros de los ángeles…»— el texto convoca a la Iglesia, a los fieles e incluso a toda la creación a celebrar la victoria del Señor sobre la muerte, subraya en su sitio web de la Catedral de Sevilla.
Por ello, el Pregón Pascual no es solo una tradición antigua: es una proclamación viva que cada año recuerda a los fieles que la historia no termina en la cruz, sino en la luz. En esa noche santa, la Iglesia, junto con los fieles católicos y cristianos, canta —con palabras que atraviesan los siglos— que Cristo ha vencido, y que su victoria sigue iluminando el mundo.




