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Las promesas de la Divina Misericordia

POR  Jorge Reyes
13 abril, 2023

Através de revelaciones que tuvo con santa Faustina Kowalska, Jesús hizo una serie de promesas extraordinarias, las cuales quedaron plasmadas y expresadas en el Diario que la gran mística y apóstol de la Divina Misericordia escribió.

Luego de las revelaciones, y por indicaciones de su confesor, el padre Miguel Sopocko, en 1933 Sor Faustina redactó en seis cuadernos, con un lenguaje sencillo, todo cuanto el Hijo de Dios le dijo en dichos encuentros espirituales.

Pese a que Santa Faustina Kowalska contaba sólo con una formación educativa básica, en los tomos que redactó se puede apreciar una gran profundidad teológica, con lo que se corrobora la influencia divina al escribir esta obra que, en ediciones actuales, consta de más de 650 páginas.

De esta manera, la santa y vidente de origen polaco puso la vista de los cristianos sobre este atributo de Dios: la Divina Misericordia, y conforme a lo que escribió en su Diario podemos encontrar ocho tipos de destinatarios de sus promesas.

Promesas a la Divina Misericordia

A continuación, te detallamos algunas de las promesas que, por medio de santa Faustina, hace Cristo a quienes son devotos de la Divina Misericordia y que quedaron
plasmadas en el Diario de la mística polaca.

A quienes veneren la Imagen de la Divina Misericordia

De acuerdo con lo establecido en el Diario, Jesús promete a quienes veneran su imagen que su alma no perecerá, además de que los rayos que emanan de su advocación protegerán a las almas de la indignación de Dios.

“Yo prometo al alma que venere esta Imagen que no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo, el Señor, la protegeré como a Mi propia Gloria” (Diario, 48).

“Por medio de esta imagen, colmaré a las almas con muchas gracias; por eso, que cada alma tenga acceso a ella” (Diario, 570).

“Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús en Ti confío” (Diario, 327).

“Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios” (Diario,
299).

A las almas que confían

A quienes confíen en la Divina Misericordia, le señaló Jesús a Santa Faustina, serán los más felices porque en ellos vertirá todos los tesoros de sus gracias, entre ellas que
los pecadores obtendrán justificación y los justos serán fortalecidos.

“El alma que confía en Mi misericordia es la más feliz porque Yo tengo cuidado de ella” (Diario, 1273).

“Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son Mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias. Me alegro que pidan mucho porque Mi deseo es dar mucho, muchísimo” (Diario,
1578).

“He abierto Mi corazón como una fuenteviva de misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. Que se acerquen con gran confianza a este mar de misericordia.

Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en Mi misericordia, en la hora de la muerte
le colmaré el alma con Mi paz divina” (Dario, 1520)



“Ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad.”
(Diario, 1541).

“Quien confía en Mi misericordia no perecerá porque todos sus asuntos son Míos y los enemigos se estrellarán a los pies de Mi escabel” (Diario, 723).

A quienes propaguen la Divina Misericordia

A quienes no sólo veneren su imagen, sino que también la propaguen, Jesús se comprometió a protegerlos durante toda su vida y a que a la hora de su muerte no
experimenten terror, y en caso de que sus pecados sean negros como la noche los defenderá Él mismo.

“A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido, y a la hora de la muerte
no seré para ellas el Juez, sino el Salvador Misericordioso” (Diario, 1075).

“… a todos los que proclamen esta gran misericordia Mía. Yo mismo los defenderé en la hora de la muerte como Mi gloria aunque los pecados de las almas sean negros como la noche” (Diario, 379).

“Todas las almas que adoren Mi misericordia y propaguen la devoción invitando a otras almas a confiar en Mi misericordia no experimentarán terror en la hora de la
muerte. Mi misericordia las protegerá en ese último combate” (Diario, 1540).

A quienes recen a la hora de la Misericordia (3:00 P. M.)

Aquellos que le recen a la Divina Misericordia a las 3 de la tarde, indicó el Hijo de Dios, nada se les negará y obtendán todo lo que pidan para ellos mismos y los
demás.

“En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión…”(Diario, 1320).

“En esa hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás. En esa hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia” (Diario, 1572).

A quienes recen la Coronilla de la Divina Misericordia

Jesús se compromete, de acuerdo con los testimonios recogidos por sor Faustina, que quien rece la Coronilla de la Divina Misericordia a la hora de su muerte o junto
al que agoniza, obtendrá el perdón, además de que actuará como el Salvador Misericordioso ante el Padre, por lo que dicha oración podrá ser la última tabla de salvación de los pecadores.

“Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta Coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo
perdón. Cuando cerca de un agonizante es rezada esta Coronilla, se aplaca la ira divina y la insondable Misericordia envuelve al alma y se conmueven las entrañas
de Mi Misericordia por la dolorosa Pasión de Mi Hijo” (Diario, 811).

“Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador Misericordioso.”
(Diario, 1541).

“Reza incesantemente esta Coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran Misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación” (Diario, 687).

“Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz.” (Diario, 1541).
“A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi Voluntad.” (Diario, 1731).





Autor

Lic. en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM, con una trayectoria de casi 30 años como periodista, en Reforma, El Centro y Notimex, y funcionario de comunicación social en dependencias de gobierno y legislativas. 

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