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Oración a san Juan de Dios para quienes padecen depresión

Esta es una oración para pedir el auxilio a este intercesor de los enfermos.
San Juan de Dios es el patrono de los enfermos, en especial de que tienen padecimientos mentales. Foto: Zenit
San Juan de Dios es el patrono de los enfermos, en especial de que tienen padecimientos mentales. Foto: Zenit

San Juan de Dios es el intercesor de los enfermos, entre ellos de quienes tienen algún padecimiento mental como la depresión.

Este santo dedicó gran parte de su vida a recoger a los enfermos. Muchos de ellos eran arrojados a la calle por sus familiares, y él los cuidaba y hospedaba en su casa.

Su vocación nació cuando oyó predicar a san Juan de Ávila, causó en él tal conmoción que para conocer en carne propia los tratos que se le daban a los pacientes hospitalizados en manicomios se hizo pasar por enfermo mental.


Cuando salió del hospital, Juan asumió el compromiso de atender a los enfermos, los pobres y a los necesitados.

Con esta oración pidamos fortaleza a san Juan de Dios y su apoyo como intercesor ante una depresión.

Oración a San Juan de Dios

San Juan de Dios,
bondadoso benefactor,
insigne de los enfermos,
los deshauciados y abandonados,
de los que sufren depresión, angustia o ansiedad.

De los traumatizados, de las víctimas de abusos
y de toda persona desamparada
o en dificultad,
te suplicamos de todo corazón,
y por la poderosa ayuda divina
que tú recibiste de tu protector
el arcángel san Rafael,
que nos des tu asistencia
e intercedas por nosotros
en nuestras necesidades corporales,
espirituales y materiales:
(pedir lo que se necesita)

No nos niegues la ayuda
que con fe te pedimos,
mira nuestras carencias,
nuestros agobios,
tiende tu generosa mano
y danos tu auxilio,
danos las bendiciones
que tanto precisamos
para solucionar nuestros problemas.

Pide por nosotros
al Señor de la Misericordia
y consigue que
seamos escuchados y atendidos.

Asimismo, te pido que me hagas partícipe
del conocimiento de Dios,
para que conociéndolo
Le amemos, Le sirvamos y Le adoremos,
porque no hay mayor pobreza
que el desconocimiento de Dios,
y libres ya de esta pobreza espiritual,
seamos dorados de obras
espirituales y materiales
para de esta manera,
vencer los obstáculos
de la vida presente
y también seamos dignos
de las glorias
y maravillas celestiales.

Te lo pedimos
por Jesucristo Nuestro Señor,
Nuestro Salvador,

Amén.

 

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