10 frases que debes dejar de decir si quieres mejorar tus relaciones
Las palabras pueden acercarnos a los demás o alejarnos de ellos. Te compartimos algunas frases que, aunque parezcan inofensivas, pueden dañar una relación y cómo sustituirlas por expresiones más empáticas.
Muchas veces, no son las grandes discusiones las que destruyen una relación, sino pequeñas frases que llegamos a repetir sin pensar.
Estas expresiones, aparentemente inofensivas, pueden hacer que la otra persona se sienta señalada, ignorada, minimizada y poco valorada. La clave para evitar que un problema crezca y se convierta en una ruptura es cambiar nuestra manera de comunicarnos. De este modo, podemos transformar la forma en que nos relacionamos con los demás, ya sea nuestra pareja, hijos, amigos o compañeros.
¿Alguna vez has repetido una de estas 10 frases? Si has identificado alguna en tu comunicación cotidiana, puedes reemplazarla con alguna de las alternativas que te compartimos.
Frases que destruyen una relación
1 “Cálmate”
Esta es una frase muy común decirla a una persona cuando se siente desbordada emocionalmente, ya sea que esté triste, enojada o angustiada.
¿Por qué no funciona? Esta expresión puede comunicarle a la otra persona que su emoción es inválida; es decir, incorrecta o exagerada.
Alternativa: “Veo que esto te está afectando. ¿Quieres contarme lo que pasó?” Esta frase ayuda a tender un puente al diálogo.
2 “Era broma, ¡no aguantas nada!
Cuando una broma lastima, insistir en que la otra persona no tiene sentido del humor aumenta la agresión.
¿Por qué no funciona? Esta frase vulnera a la persona y evita que asumamos nuestra responsabilidad por lo que dijimos.
Alternativa: “No quería lastimarte. Entiendo que lo que dije te hizo sentir mal”.
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3 “¡Estás exagerando!”
Esta frase es usual cuando no queremos ver la verdadera dimensión de un problema.
¿Por qué no funciona? Además de invalidar la percepción de la otra persona, evita que el problema se solucione.
Alternativa: “Aunque yo lo vea diferente, quiero escuchar tu perspectiva.”
4 “Haz lo que quieras”
Una frase que tiene la intención de terminar una discusión y supuestamente indica “rendición”, “convencimiento” o “tregua”.
¿Por qué no funciona? Aunque parece indicar lo contrario, esta frase comunica enojo, resentimiento o indiferencia.
Alternativa: “Estoy molesto y necesito un momento para pensar antes de continuar esta conversación”.
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5 “No es para tanto”
Es otra frase que invalida los sentimientos de la otra persona.
¿Por qué no funciona? Lo que para nosotros puede parecer pequeño, para otra persona puede tener un significado profundo.
Alternativa: “Quizá yo no lo viviría de la misma manera, pero entiendo que para ti es importante”.
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6 “No quiero hablar de eso”
A veces necesitamos espacio y es completamente válido. El problema aparece cuando utilizamos el silencio para castigar o evadir permanentemente un conflicto.
¿Por qué no funciona? Es una frase que coarta la comunicación y la solución a un conflicto desde un principio.
Alternativa: “Ahora mismo no me siento preparado para hablar, pero podemos retomarlo más tarde”.
7 “Nunca me escuchas”
Esta frase suele usarse cuando creemos que la otra persona nunca ha escuchado nuestras necesidades y hemos dejado pasar tiempo para resolver el conflicto.
¿Por qué no funciona? En lugar de expresar una necesidad, esta frase suele provocar que el otro se ponga a la defensiva.
Alternativa: “Necesito sentir que me estás escuchando. ¿Podemos hablar un momento sin distracciones?”
8 “Si de verdad me quisieras…”
Esta expresión es muy peligrosa, pues podemos estar en una dinámica de relación utilitaria y no interpersonal. El amor no debe utilizarse como una herramienta de presión o manipulación emocional.
¿Por qué no funciona? Además de pretender utilizar a la persona cayendo en un chantaje, lo que hacemos es comunicar que el amor que nos da la otra persona no es suficiente o correcto.
Alternativa: “Me gustaría que hicieras esto porque para mí significaría mucho”.
9 “Siempre haces lo mismo”
Las palabras siempre y nunca suelen convertir un problema puntual en una acusación general contra la persona.
¿Por qué no funciona? Cuando generalizamos, dejamos de ver las cosas buenas que hace la otra persona. Irse a los límites es una contundente equivocación si lo que buscamos es una relación sana.
Alternativa: “Esto que ocurrió hoy me hizo sentir…”
10 “Yo soy así”
Esta frase puede convertirse en una excusa para no reconocer conductas que afectan a los demás.
¿Por qué no funciona? Esta frase coarta nuestra oportunidad para cambiar y mejorar, provocando que la otra persona se quede con un concepto determinado de nosotros.
Alternativa: “Esta es una reacción que tengo, pero estoy dispuesto a trabajar en ella”.
Otras frases que pueden lastimar a las personas sin que nos demos cuenta
Ana Gertrudis Segundo Mejía, psicóloga, maestra en Tanatología y facilitadora de CEFALAE, explica que existen expresiones de uso cotidiano que, aunque muchas veces se dicen sin mala intención, pueden herir las emociones de quienes las escuchan.
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1. “Todos los hombres son iguales”
Esta frase nace de un prejuicio social. Al generalizar, dejamos de ver a cada persona como un individuo único y cerramos la puerta al diálogo, la comprensión y el conocimiento mutuo.
Alternativa: “Hay algo de tu actitud que me hizo sentir incómoda. ¿Podemos hablar de ello?”
2. “Estás en tus días”
Esta expresión puede resultar ofensiva porque reduce las emociones o reacciones de una mujer a un proceso biológico natural que cada persona experimenta de manera distinta. Además, una mujer no necesariamente está menstruando cuando atraviesa un momento difícil o expresa su inconformidad.
Alternativa: “Te noto un poco incómoda. ¿Hay algo de lo que quieras hablar?”
Frases que hacen alusión a trastornos psicológicos
La psicóloga Ana Segundo también recomienda evitar expresiones que utilizan trastornos psicológicos para describir el carácter o la conducta de una persona. Además de ser poco asertivas, banalizan condiciones de salud mental, colocan etiquetas y dificultan comprender lo que realmente está viviendo quien las recibe.
3. “Eres bipolar”, “eres una neurótica” o “eres narcisista”.
Alternativas: “Te noto diferente, ¿cómo te sientes?”, “¿Hay algo que te esté preocupando?” o “¿Necesitas un momento para sentirte mejor?”
Finalmente, Ana Segundo invita a reflexionar sobre los apodos o sobrenombres que solemos usar con la intención de demostrar cariño o cercanía. Aunque para algunas personas pueden resultar inofensivos, para otras pueden afectar su autoestima, reforzar inseguridades o lastimar su dignidad.
Mejorar nuestras relaciones no significa aprender a decir siempre lo correcto ni evitar todos los conflictos. Significa aprender a comunicarnos con respeto, escuchar antes de responder y reconocer que nuestras palabras pueden tener un impacto mucho mayor del que imaginamos. A veces, cambiar una sola frase basta para abrir la puerta al diálogo, fortalecer la confianza y construir relaciones más sanas.







