La transfiguración de Jesús en el monte
Jesús adquiere una blancura radiante que no es propia de este mundo, algo parecido al resplandor que tenía Moisés después de hablar con Dios al bajar del Sinaí
La transfiguración de Jesús en el monte ¿Tiene que ver con su resurrección y por eso les prohibió que
lo revelaran hasta que él hubiera resucitado?
Dentro de las lecturas dominicales del tiempo de cuaresma, así como el primer domingo se lee la narración de las tentaciones, el segundo domingo se lee el relato de la transfiguración.
En los evangelios de San Mateo, san Marcos y san Lucas, este episodio siempre se encuentra colocado
después del primer anuncio de la pasión, por lo tanto, se ha pensado que efectivamente es un pasaje
que está relacionado con el tema de la resurrección de Jesús.
Por otra parte, hay datos importantes para considerar este pasaje como una manifestación divina, técnicamente se le llama teofanía. Jesús adquiere una blancura radiante que no es propia de este mundo, algo parecido al resplandor que tenía Moisés después de hablar con Dios al bajar del Sinaí (cfr. Ex 34,29-35); también se aparecen dos personajes clave del Antiguo Testamento que ya habían muerto mucho tiempo atrás, Moisés y Elías.
Por último, aparece una nube luminosa, análogo a la nube que llenó el tiemplo de Jerusalén el día de
su dedicación (1Re 8,10-11) y una voz desde ella que dice: “este es mi hijo muy amado en quien tengo
mis complacencias, escúchenlo” comparable a la voz venida del cielo el día del bautismo de Jesús por
parte de Juan Bautista (cfr. Mt 3,17).
La condición divina de Jesús ciertamente fue aceptada por sus discípulos hasta después de su resurrección y tal vez, la preocupación de Jesús era evitar la proliferación de relatos extraordinarios sobre su identidad.

