¿Qué hago con las imágenes de santos en papel si no las quiero tirar?
A estas imágenes se les debe dar valor y evitar un uso indebido de las mismas.
Una imagen no se venera por sí misma, sino por lo que representa y, como todo objeto, con el tiempo se deteriora.
Que una imagen esté viejita no justifica que la destruyas. Si la imagen está en buen estado pero deseas conservarla, puedes obsequiarla a alguien o llevarla a algún convento o a tu parroquia, seguramente encontrarás alguien que la quiera.
Ahora bien, si la imagen además de viejita está dañada y no se puede reparar, sí es conveniente destruirla. Pero nunca debes tirarla tal cual a la basura, pues sería una falta de respeto para quien está representado en ella.
Para evitar un mal uso de las imágenes podemos destruirlas con la debida reverencia; por ejemplo, cuando es de papel o un material combustible y está deteriorada, se puede quemar hasta convertirse en cenizas y ponerlas en la tierra.
Si por el tamaño o material de la imagen no es posible quemarla, habría que buscar otra solución. Puedes donarlas a una parroquia, ya que algunas de estas estampas religiosas o palmas benditas pueden usarse en el Miércoles de Ceniza. De esta manera le damos un valor a lo que en otro momento sirvió para evocar a Dios o la intercesión de los santos y evitamos un uso indebido de las mismas.
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¿Es bueno tener imágenes religiosas en la casa?
Tener imágenes religiosas en casa es una hermosa manera de mantener viva la presencia de Dios en la vida cotidiana. Un crucifijo, una imagen de la Virgen María o de un santo nos invitan a detenernos un momento para orar, confiar nuestras preocupaciones al Señor y recordar que estamos llamados a vivir el Evangelio cada día.
Estas imágenes no son amuletos ni tienen poder por sí mismas; su verdadero valor está en que elevan nuestra mirada y nuestro corazón hacia Dios. Además, ayudan a crear un ambiente de fe en el hogar, fortalecen la vida espiritual de la familia y nos recuerdan que Cristo, la Virgen y los santos nos acompañan e inspiran en nuestro camino hacia la santidad.

