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3 aspectos que unen a San Juan Pablo II y santa Faustina Kowalska

San Juan Pablo II compartió una gran devoción a la Divina Misericordia, como lo hizo la santa polaca.
Tanto san Juan Pablo II como santa Faustina Kowalska fueron apóstoles de la Divina Misericordia.
Tanto san Juan Pablo II como santa Faustina Kowalska fueron apóstoles de la Divina Misericordia.

Santa Faustina Kowalska y San Juan Pablo II estuvieron vinculados por un camino de santidad en donde la Misericordia Divina fue un común denominador.

Ella nació el 25 de agosto de 1905, en Polonia y Juan Pablo II el 18 de mayo de 1920, también en Polonia. Para el momento en que ella falleció, el 5 de octubre de 1938, Karol Wojtyla estaba a un año de entrar a trabajar a una cantera como minero para ganarse la vida, también ingresaría al grupo de teatro Rapsódico donde interpretó varios papeles de contenido patriótico.


Cracovia, la ciudad que los unió

Cracovia fue una ciudad que los unió. Sor Faustina fue sepultada en el cementerio de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, en esta ciudad, posteriormente sus restos fueron trasladados a una capilla del convento donde hasta la fecha son visitados por peregrinos.

La vida de Wojtyla también transcurrió en Cracovia. A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, ingresó al seminario clandestino dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha. La vida en la ciudad no era sencilla, pues estaba ocupada por los nazis.

Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal el 1 de noviembre de 1946 de manos del Arzobispo Sapieh. Posteriormente fue Obispo Auxiliar y Arzobispo de Cracovia.

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El ‘Papa viajero’ la acompañó en su proceso de canonización

El camino a la canonización de santa Faustina Kowalska ocurrió de la mano de Juan Pablo II.

El proceso informativo para su beatificación inició en Cracovia el 21 de octubre de 1965. Dos años después, en una solemne sesión el entonces Cardenal Karol Wojtyla puso punto final al proceso diocesano y las actas fueron enviadas a Roma, esto llevo a la Congregación para la Causa de los Santos a declararla Sierva de Dios, y posteriormente, en 1992, a declararla Venerable.

A partir de ahí el proceso avanzó con mayor rapidez. El 21 de diciembre de 1992, Juan Pablo II publicó la aceptación del milagro concedido por Dios a través de su mediación, y fue beatificada el 18 de abril de 1993, y él estableció el Día de la Misericordia para el primer domingo después de la Pascua.

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El 30 de abril del año 2000, Juan Pablo II la canoniza en el Vaticano durante el Jubileo de la Encarnación. En su homilia, el Santo Padre dijo:

Hoy es verdaderamente grande mi alegría al proponer a toda la Iglesia, como don de Dios a nuestro tiempo, la vida y el testimonio de sor Faustina Kowalska. La divina Providencia unió completamente la vida de esta humilde hija de Polonia a la historia del siglo XX, el siglo que acaba de terminar. En efecto, entre la primera y la segunda guerra mundial, Cristo le confió su mensaje de misericordia. Quienes recuerdan, quienes fueron testigos y participaron en los hechos de aquellos años y en los horribles sufrimientos que produjeron a millones de hombres, saben bien cuán necesario era el mensaje de la misericordia.

La Divina Misericordia los dirigió en la vida.

San Juan Pablo II fue gran devoto de la Divina Misericordia, el tema lo abordó en su segunda Encíclica titulada Dives in Misericordia, firmada el 30 de noviembre de 1980.

En ella, el Papa Juan Pablo II escribió:

Ya el Antiguo Testamento, sirviéndose de diversos conceptos y términos, definió misericordia. Cristo confiere un significado definitivo a toda la tradición veterotestamentaria de la misericordia divina. No sólo habla de ella y la explica usando semejanzas y parábolas, sino que además, y ante todo, él mismo la encarna y personifica. El mismo es, en cierto sentido, la misericordia. A quien la ve y la encuentra en él, Dios se hace concretamente ‘visible’ como Padre ‘rico en misericordia’. 

Juan Pablo II falleció en la vigilia del domingo de la Divina Misericordia en abril de 2005, y fue beatificado el 1 de mayo de 2011, Domingo de la Divina Misericordia.

Su canonización, llevada por el Papa Francisco, tuvo lugar el 27 de abril de 2014, en la misma fiesta litúrgica de la Divina Misericordia, junto con la canonización de san Juan XXIII.

 

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