Iglesia en México

Una sola aportación fija mensual, más beneficios para los sacerdotes

Con la actualización del decreto sobre aportaciones económicas de las parroquias se abrogan las cuotas del Fosam y el Sigamed.
El Cardenal Carlos Aguiar con su presbiterio. Foto: Javier Rodríguez
El Cardenal Carlos Aguiar con su presbiterio. Foto: Javier Rodríguez

Una de las bondades de la actualización del decreto “Reordenación Económica de las Diversas Estructuras de la Arquidiócesis de México” es la abrogación de las cuotas que cada sacerdote aporta través de la asociación civil Fraternidad Sacerdotal, para el Fondo Solidario de Pensiones para la Arquidiócesis de México (Fosopam) y del Sistema de Gastos Médicos Mayores (Sigamed).

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En entrevista para Desde la fe, el subecónomo de la Arquidiócesis de México, P. Luis Monroy López, asegura que sin lugar a dudas es un reto muy grande porque el Arzobispo de México se ha propuesto que con la aportación fija mensual se cubra de forma solidaria la prestación del servicio para los presbíteros, tanto activos como eméritos.

Anteriormente, las aportaciones a Fratesa se manejaban de modo personal. Desde las vicarías territoriales se invitaba a los sacerdotes a sumarse al servicio, pero desgraciadamente –explica– muchos no lo hacían. “El problema venía cuando se enfermaban, pues las vicarías territoriales tenían que buscar la manera de afiliarlos para ayudarlos a que su atención no saliera tan cara. Al final, se terminaba pagando más”, dice.

El esquema de Fratesa 2020 contempla que la aportación fija mensual cubra de forma solidaria la prestación del servicio para los presbíteros, y sólo en caso de enfermedad o padecimiento, la aportación variable máxima (que el sacerdote deberá cubrir) sea de 55 mil pesos, sin importar su gravedad, esto, por concepto de deducible y coaseguro. Cabe mencionar que todo gasto inferior a 25 mil pesos será cubierto por el afiliado; al exceder este monto, Fratesa iniciará su cobertura.

Sobre la posibilidad de afiliar a algún familiar u otra persona, el padre Luis Monroy explica que en su momento Fratesa vio mermados sus fondos por enfermedades de otros, lo que afectaba los beneficios para los sacerdotes. “No decimos que fuera malo, sino que simplemente fue un aprendizaje que hasta el día de hoy nos lleva a una nueva etapa de Fratesa, en la que ahora se busca que sea un fondo solidario de puros sacerdotes, con una mayor asistencia”.

El también ecónomo de la Catedral de México detalla algunas de las ventajas que tendrá el nuevo servicio: “Los padres tendrán una tarjeta que funcionará mediante un número 01800, a través del cual recibirán asistencia personalizada para determinar, antes de ir al hospital, cuál es el mal que los aqueja, a fin de que se les pueda canalizar. Y en caso de que el enfermo no se pueda mover, el servicio incluye que se le lleve la primera toma de medicamentos hasta el lugar en el que se encuentre”.

Agrega: “En esta nueva etapa se ha rescatado lo mejor de Fratesa y lo mejor de GNP, pues se amplía el servicio a toda la República Mexicana, y ahora estarán cubiertos tratamientos como hemodiálisis, diálisis, prótesis, ortesis, quimioterapia o radioterapia, entre otros. Además, se van a cubrir padecimientos preexistentes, e incluso, habrá precios preferenciales en las principales farmacias, laboratorios y gabinetes del país”.

El padre Luis Monroy hace un llamado a los sacerdotes a no dejarse llevar por lo negativo. “Como clero –afirma– debemos ser propositivos, sobre todo si se trata de nosotros mismos, si queremos tejer un presbiterio en esta nueva etapa de fraternidad, de ser solidarios y subsidiarios. Debemos ser propositivos si verdaderamente queremos fortalecernos desde nosotros, cuidarnos nosotros mismos, y a partir de ese testimonio positivo como presbiterio, poder entonces preparar a nuestros laicos para luego ser una Iglesia fuerte en salida”.