Iglesia en México

Tres valores que sostendrán la economía de la Arquidiócesis de México

El Arzobispo de México apela a la solidaridad, la subsidiaridad y la fraternidad para ayudar a las parroquias y sacerdotes de escasos recursos a salir adelante.
El Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de México. Foto: Javier Juárez
El Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de México. Foto: Javier Juárez

Este lunes fue presentada al presbiterio una nueva actualización al decreto del 30 de noviembre de 1996 sobre la “Reordenación Económica de las Diversas Estructuras de la Arquidiócesis de México”, cuya última modificación había sido en 2007. Esta actualización entrará en vigor a partir del 1 de enero del próximo año.

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El ajuste más importante que establece la actualización del decreto es sin duda la aportación fija mensual que hará cada una de las parroquias, rectorías y capillas de la Arquidiócesis, misma que será determinada a partir de la realidad socioeconómica, pastoral y patrimonial de la misma, y considerando el parecer de cada sacerdote responsable.

El padre Luis Alejandro Monroy López, subecónomo de la Arquidiócesis Primada de México, habla a Desde la fe de lo que implica para el clero esta nueva manera de contribuir a la economía diocesana y la importancia de construir un presbiterio fuerte y solidario, a la altura de los retos que enfrenta la Iglesia católica en la Ciudad de México.

Para el sacerdote, quien además es responsable de la Parroquia de la Asunción Sagrario Metropolitano, el arzobispo Carlos Aguiar Retes ha sido muy claro en el sentido de que el objetivo principal de esta actualización es apoyar a las parroquias que cuentan con pocos recursos, a fin de que se vean liberadas de la carga económica y sus responsables puedan enfocarse más a la pastoral.

Y es que –explica el también Ecónomo de la Catedral de México– actualmente muchos curas se desviven y pierden su tiempo por buscar recursos, “no sólo para el mantenimiento de la iglesia, sino para reunir su cuota del Fondo Solidario de Pensiones para la Arquidiócesis de México (FOSOPAM) o del Sistema de Gastos Médicos Mayores (Sigamed), haciendo incluso hasta rifas y otra serie de cosas”.

Por ello –dice– el Cardenal Carlos Aguiar Retes está muy interesado en que los sacerdotes vivan tres valores fundamentales para salir adelante: solidaridad, subsidiaridad y fraternidad; “que sea un presbiterio que mira a los demás, principalmente a aquellos que no tienen tantos recursos, viviendo de una mejor manera la comunión de bienes”.

Explica: “Estos valores siempre han sido claves en la vida de la Iglesia, pero en la Arquidiócesis no hemos sabido entenderlos correctamente, porque de alguna manera sólo hemos mirado hacia nuestra propia realidad; nos ha faltado aprender a vivir la solidaridad, la subsidiaridad y la fraternidad a partir de los bienes que se nos han confiado para administrarlos”.

Para el padre Luis Monroy López, muchos sacerdotes olvidan que los templos no son franquicias, sino una porción de la Iglesia local que se les confía para manejarla de la mejor manera; y a partir que de esos mismos bienes –añade– se puede ser solidarios y subsidiarios con las parroquias que menos tienen, pero también vivir la fraternidad con el clero, sobre todo con los sacerdotes con problemas de salud y otras necesidades.

Salir del individualismo

Tras subrayar que es falso que habrá una división por zonas A, B o C en el nuevo modelo por aportación fija mensual, el sacerdote también dejó en claro que no se puede hablar de cuotas; lo que vamos a hacer es dar una aportación solidaria que parte del conocimiento previo de cada lugar, a partir de ciertos criterios, sobre todo de la aportación del 10% que los templos han presentado a lo largo de los años, así como algunas colectas y la información ofrecida por los propios sacerdotes.

En este sentido, detalló que hay muchas parroquias muy limitadas, para las cuales se ha fijado una aportación de cinco mil pesos mensuales. Detalla: “Un cuarto de todas las parroquias de la Arquidiócesis de México van a dar esta cantidad, y otras tantas, considerando su realidad, incluso podrían dar menos, por lo que se está viendo cada caso”.

“¿Cómo se van a cubrir las necesidades de estas iglesias con pocos recursos? Precisamente con las aportaciones solidarias y subsidiarias de otras parroquias que están en mejores condiciones, y que nos ayudarán a poner verdaderamente más atención en quien más lo necesita”, señaló, y puso como ejemplo las iglesias del Centro Histórico que quedaron afectadas por los sismos de 2017, varias de las cuales se encuentran cerradas.

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Y sobre el hecho de que anteriormente había sanciones establecidas para quienes no cumplieran con su aportación, la cual podían llegar incluso a considerar el retiro de la licencia ministerial, el padre Monroy dejó en claro que la nueva versión del decreto supera esta figura, pues está sustentada bajo los principios cristianos de solidaridad, subsidiaridad y fraternidad, más que el castigo.

“No podemos seguir con pensamientos negativos, sino que, a partir de la vivencia de estos valores, constatemos que es posible ser un verdadero presbiterio. Tenemos que corroborar que somos un clero fuerte, solidario, que mira más allá de sus propias necesidades, y está dispuesto a compartir, junto con sus hermanos, el bien que le ha sido confiado”.