Historias de Fe
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Las 12 mejores historias del 2020

En un año tan complicado como el 2020, estas historias nos llenaron de esperanza.
Las mejores historias de 2020.
Las mejores historias de 2020.

La llegada del COVID-19 nos afectó de diversas maneras y cambió radicalmente la forma en que vivimos y nos relacionamos en el año 2020. Las medidas de sana distancia nos obligaron a aislarnos y la pandemia provocó una crisis de salud, que se transformó en una crisis económica y social que ha afectado principalmente a los más pobres.

Pero en medio de esta tormenta, como suele suceder, los hombres y mujeres de la Iglesia escuchan el llamado de Dios, dan un paso al frente y emprenden el camino que los lleve hacia los más desfavorecidos.


En Desde la fe hemos elegido las 12 mejores historias del 2020, muchas de ellas relacionadas con la pandemia que vive el mundo, y algunas otras que no tienen que ver con esta crisis, pero que muestran el corazón dispuesto del cristiano.

La Virgen que nos devolvió el huracán ‘Hanna’

La escultura fue sepultada por el Huracán Alex hace 10 años y el Huracán Hanna la desenterró.

La escultura fue sepultada por el Huracán Alex hace 10 años y el Huracán Hanna la desenterró.

La monumental imagen de la Virgen de Guadalupe de Monterrey que se había perdido en 2010 cuando el huracán ‘Alex’ la arrancó de su base y la arrojó al río Santa Catarina, donde quedó sepultada, fue descubierta el 31 de julio de 2020 por la fuerza de otro huracán, de nombre ‘Hanna’.

Aunque monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey, señaló que no se atrevería a afirmar que se trata de un milagro, aseguró que sí representa una señal, con la que Dios le habla de esperanza a la comunidad católica en medio de la calamidad.

“La Virgen de Guadalupe siempre ha estado acompañando a nuestro pueblo en las diversas circunstancias, en los momentos de gozo, de desarrollo, de avance y de éxito; pero también en los momentos difíciles de nuestra historia, como el que hemos vivido con el reciente huracán”.

Desde los primeros momentos el pueblo católico de Nuevo León comenzó a llevar veladoras a la imagen y, rápidamente, fue extraída y llevada a un taller para su restauración.

La escultura de 12 metros de altura fue diseñada por el padre Aureliano Tapia Méndez e instalada en 1990 para la visita del Papa Juan Pablo II. La Iglesia local ya había perdido la esperanza de recuperarla, por su peso es de 10 toneladas y porque había quedado totalmente enterrada.

Finalmente, la gran imagen fue devuelta a su lugar original el 9 de diciembre, luego de más de tres meses de restauración.

En ese lugar se había colocado una réplica de la escultura, que fue enviada a una parroquia para la devoción de los fieles.

Una religiosa muy feliz con 100 años de vida

La madre Clemencia, de 100 años de edad.

La madre Clemencia, de 100 años de edad.

Con 100 años cumplidos, la hermana Clemencia Camarena Ortega, es una de las religiosas más longevas de la Arquidiócesis de México.

Con 15 años cumplidos se hincó frente a la imagen de la Purísima Concepción que estaba en la parroquia de Jesús María, Jalisco, para pedirle a la Virgen que le dijera qué tenía que hacer con su vida. “Ella me iluminó. Ella me dio mi vocación”, dice Clementina.

Después de platicar frente a la imagen de la Purísima regresó a su casa, ubicada en el Rancho Las Presas —donde vivía con sus padres y 10 hermanos—, y preparó sus cosas para irse a la Ciudad de México y entregarse a la vida religiosa en la Congregación Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento.

Clemencia asegura que siempre ha hecho sus labores con alegría y de la mejor forma posible, pues asegura: “Estoy en la casa de Dios”.

Conoce más sobre esta historia aquí.

El sacerdote con lancha que ayuda a sus fieles en Tabasco

P. José Del Carmen Aquino García

P. José Del Carmen Aquino García

En los meses de octubre y noviembre, miles de personas en Tabasco resultaron gravemente afectadas por las inundaciones en diversas comunidades, la mayoría en situación de pobreza.

Los medios de comunicación dieron cuenta de cómo las familias buscan salvar sus pertenencias ocupando las azoteas de las casas o huyendo a lugares más seguros, con aparatos eléctricos, bolsas de ropa e incluso muebles, llevados sobre sus hombros o en lanchas rentadas.

Estas tragedias son tierra fértil para la caridad y la generosidad. En este marco, se viralizaron una serie de videos que mostraban a un hombre joven un hombre descalzo, con short, playera y gorra amarilla, auxiliando a las familias damnificadas de la colonia Casa Blancacon una simple lancha de remos. Pero, ¿quién era este individuo?

P. José Del Carmen Aquino

P. José Del Carmen Aquino sobre la lancha prestada con la que ayuda a la población

Se trata del párroco de la comunidad, el padre José del Carmen Aquino García, de 31 años de edad, quien desde que amanecía hasta que el sol se ponía, auxiliaba a los vecinos espiritual y materialmente.

En entrevista para Desde la fe, el padre Aquino explicó que la comunidad está conformada en su mayoría por tabasqueños, pero también hay muchos chiapanecos, poblanos y veracruzanos que alquilan viviendas ahí, pues el mercado de Villahermosa les queda relativamente cerca para vender los productos de sus regiones.

“La lancha con remo es el único medio que puede funcionar en esta situación que estamos viviendo. Debo decir que se me facilitó pues aprendí a usarla desde que era niño”, reconoció el joven presbítero.

La pandemia cambió la forma de vivir de estas religiosas

Cerca de 18 hermanas clarisas participan en el diseño y confección de los cubrebocas. Foto: Javier Juárez

Cerca de 18 hermanas clarisas participan en el diseño y confección de los cubrebocas. Foto: Javier Juárez

Debido a la pandemia de COVID-19, las religiosas del protomonasterio de Santa Clara, en la Ciudad de México, tuvieron que cambiar el rompope, la repostería y los atuendos litúrgicos por la elaboración de cubrebocas como forma de subsistir.

“Ha sido un gran cambio para todas nosotras, porque estábamos acostumbradas a trabajos en el que todas ya éramos expertas, pero de repente cambió todo. Le agradecemos a Dios porque hemos podido explotar otros dones”, dijo a Desde la fe la abadesa Aurora Morante Miranda.

Pero los cubrebocas que elaboran las hermanas clarisas no son para nada comunes. Se trata de un diseño especial para para personas con discapacidad auditiva, que realizan con el apoyo de la semióloga Alejandra Otegui Larregui.

“Al cubrirnos medio rostro, a ellos se les dificulta leer los labios. Así surgió la idea de poner una mica a la altura de la boca en algunos cubrebocas”, explicó la madre. Conoce más sobre esta historia aquí.

El COVID se llevó al rector de este seminario, pero les fortaleció la fe

Seminario de los Misioneros Servidores de la Palabra. Foto. Cortesía

Seminario de los Misioneros Servidores de la Palabra. Foto. Cortesía

La pandemia golpeó gravemente al seminario de filosofía de los Misioneros Servidores de la Palabra, en Michoacán. El rector falleció y nueve seminaristas y sacerdotes se contagiaron de COVID-19.

Pero la comunidad supo transformar el drama en aprendizaje y los momentos de dolor en esperanza.
En entrevista con Desde la fe, el padre Ángel Castro SMP aseguró que el Rector del Seminario de Filosofía, el padre Víctor Ramírez Aguilar, era muy querido por su comunidad. El padre Ángel lo describe como un hombre de Dios, conciliador, sabio, generoso, dispuesto y de una amabilidad extraordinaria.

“La primera experiencia fue de dolor, un dolor muy grande, porque nuestro estilo de vida no solamente es institucional, es de familia, y por nuestra vida de inspiración religiosa pasamos juntos incluso las vacaciones”.

“Sin embargo, por la misma fe, ese dolor se ha ido tornando en oblación, un dolor que se ofrece, que cuesta trabajo vivirlo pero que se acepta en la fe, y al ofrecer este dolor, los muchachos crecen”.

Durante la etapa de aislamiento, los hermanos que no resultaron contagiados se volcaron en ayudar a los enfermos.

Varias veces al día, sacerdotes y seminaristas abren la puerta de sus cuartos para mirar al jardín para participar de la Santa Misa y la Hora Santa, del rezo del rosario, del Ángelus y de las oraciones de Laudes, Vísperas y Completas. Durante este tiempo, recuerda el padre Ángel, la comunidad se fortaleció y profundizó en la oración.

Un sacerdote bajo la lluvia

Foto: Facebook Coal speaking.

Foto: Facebook Coal speaking.

En julio de 2020 una imagen dio la vuelta al mundo: un sacerdote caminando entre los automóviles de una carretera de Estados Unidos, dirigéndose a un accidente bajo una fuerte tormenta.

La persona que publicó la fotografía explicó que el presbítero bajó de un vehículo para asistir espiritualmente a los heridos de un accidente automovilístico en la carretera Interestatal 81 Sur, a la altura de la ciudad de Lebanon, Pennsylvania.

En poco tiempo se supo que se trataba del sacerdote John Killackey, perteneciente a la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, y que pudo dar los santos oleos al conductor de un vehículo que más tarde perdió la vida.

“Somos muy bendecidos de tenerlo en nuestra comunidad de la iglesia. Qué bendición más fue para las personas en el accidente de anoche que él ofreciera oraciones por ellos “, dijo Veronica Cecot, de la comunidad a la que pertenece el padre John. Conoce más sobre esta historia aquí.

Un niño arrodillado por el fin de la pandemia

Fotografía de Claudia Alejandra Mora.

Fotografía de Claudia Alejandra Mora.

La conmovedora fotografía de un niño rezando hincado a mitad de una calle dio la vuelta al mundo durante los primeros meses de la pandemia, pues el sentimiento de muchos otros niños, personas de la tercera edad, jóvenes y adultos de todo el mundo: la esperanza de que todo esto termine para poder reunirse nuevamente con los seres queridos.

Esta imagen fue captada el 13 de abril de 2020 en el distrito de Guadalupe, en la región peruana de La Libertad, un día en que los vecinos se pusieron de acuerdo para que un integrante de cada familia saliera a la calle para poner una vela frente a su casa como un símbolo de fe.

En aquella fecha comenzaban las restricciones sanitarias en todo Perú y ya había limitaciones para salir de casa debido al COVID-19.

La fotógrafa Claudia Alejandra Mora Abanto, en entrevista con Desde la fe, relató la manera providencial en que se encontró con dicha imagen que, en pocas horas, se viralizó y que, para ella, “sin lugar a dudas, fue una escena y un momento en el que intervino Dios”.

Claudia se acercó a una distancia prudente, respetando las normas dispuestas por la pandemia de COVID-19, se arrodilló sin decir nada al pequeño y tomó la fotografía.

Posteriormente, le preguntó si le podía contar lo que hacía. “Estoy orando -expresó el niño-, porque en mi casa hay mucho ruido y Diosito no me escucha; Él escucha a las personas cuando no hay ruido”. Enseguida, Claudia le preguntó qué estaba pidiendo: “Le estoy pidiendo que el virus acabe, porque ya quiero ver a mis abuelitos; no los he visto”.

Un ‘ángel’ para los otomíes de la CDMX

La hermana Juana Romero entrega personalmente despensas a 50 familias otomíes en CDMX. Foto: Cortesía hermana Juana.

La hermana Juana Romero entrega personalmente despensas a 50 familias otomíes en CDMX. Foto: Cortesía hermana Juana.

La religiosa María Juana Romero, de la Congregación Misioneras Cruzadas de la Iglesia, se convirtió en un “ángel de la guarda” de unas 50 familias otomíes que se dedican a la venta de artesanías en la Zona Rosa, un conocido barrio de la Ciudad de México.

La hermana Juana, como es conocida entre la comunidad, comenzó a trabajar con estas familias hace tres años. Todo inició cuando se acercó a un grupo de jóvenes que se reunían afuera de la Parroquia de la Sagrada Familia, en la colonia Roma.

Ahora, junto a su comunidad, apoya a decenas de familias con el apoyo de bienhechores, la Comunidad de Sant’ Egidio y Cáritas.

Los vendedores de artesanías y comerciantes de la Ciudad de México son de las personas que más afectadas se han visto por las medidas de aislamiento debido a la pandemia, pues sus ganancias provienen de la venta de sus productos a transeúntes y, principalmente, turistas. Conoce más de esta historia aquí.

Los capellanes de los enfermos COVID-19

Padre Roberto Funes, Capellán COVID-19 de la Arquidiócesis de México.

Padre Roberto Funes, Capellán COVID-19 de la Arquidiócesis de México.

Ataviados con mascarillas, caretas, gafas y trajes de protección personal, decenas de sacerdotes de diversas diócesis del país dieron un paso al frente para atender a los enfermos de coronavirus COVID-19 en sus hogares y en las diversas clínicas y hospitales del país habilitados para combatir la pandemia.

Los Capellanes COVID-19 fueron nombrados por sus respectivos obispos para atender a los enfermos, pero todos ellos se ofrecieron voluntariamente, son menores de 55 años y no tienen enfermedades que puedan agravar aún más su salud, en caso de contraer el virus.

En la Arquidiócesis de México los sacerdotes Andrés Esteban López, Roberto Funes y Adrián Lozano, acuden una vez a la semana al Hospital General de México y al Instituto Nacional de Cardiología, para visitar a los enfermos y médicos de las Áreas COVID.

Leer: Capellanes COVID-19: Sacerdotes que llevan esperanza a hospitales

Además, han acudido a visitar enfermos en sus hogares y también en el Hospital Médica Sur, donde los directivos les han permitido ingresar.

Durante la época navideña entregaron cientos de figuras del Niño Dios a los enfermos de los hospitales que atienden regularmente.

El padre Adrián Lozano será uno de los sacerdotes encargados de llevar la imagen del Niño Dios a los hospitales.

El padre Adrián Lozano será uno de los sacerdotes encargados de llevar la imagen del Niño Dios a los hospitales.

“Una de las cosas más difíciles para un enfermo de COVID es la soledad, porque está aislado, no puede ver a su familia, no sabe cómo va evolucionar su enfermedad y teme por su vida”.

“La soledad en Navidad puede ser aún más difícil, por eso hemos querido tener un signo de cercanía de Dios para los enfermos”, explicó a Desde la fe el padre Adrián, quien también es maestro del Seminario Conciliar de México.

El padre Téllez y su apoyo a los presos

El padre José Luis Téllez falleció la madrugada del 1 de junio, informó el Obispo de Iztapalapa.

El padre José Luis Téllez falleció la madrugada del 1 de junio, informó el Obispo de Iztapalapa.

En la madrugada de este lunes 1 de junio falleció el sacerdote José Luis Téllez, quien entre el año 2000 y 2005 fue encargado de la Comisión de Pastoral Penitenciaria de la Arquidiócesis Primada de México, y por más de dos décadas se desempeñó como Capellán de varios reclusorios de la capital de la República.

Hasta su muerte, el padre Téllez García era párroco de la Parroquia Cristo Rey en Iztapalapa y seguía ayudando a quienes salían de prisión.

Monseñor Antonio Lerma Nolasco, Obispo de Diócesis de Iztapalapa, reconoció la labor social que hizo en apoyo a personas privadas de la libertad, a quienes ayudó en su proceso de reinserción social.

El subsecretario del Sistema Penitenciario de la Ciudad de México, Hazael Ruíz Ortega, también lamentó la noticia y aseguró que trabajó siempre “de manera desinteresada, con una entrega absoluta y una vocación eminente de ayuda a los más desprotegidos”. Conoce más sobre esta historia aquí.

Un pastor caritativo para los necesitados

El padre Benito en el comedor comunitario del Bordo de Xochiaca.

El padre Benito en el comedor comunitario del Bordo de Xochiaca.

Al inicio de la emergencia sanitaria por COVID-19 en la Ciudad de México, el padre Benito Torres Cervantes, de la Parroquia de la Santa Cruz y Nuestra Señora de la Soledad, pensó en cerrar su centro de ayuda porque así lo pedían las autoridades.

Leer: De cara a Navidad, el padre Benito abre su décimo comedor comunitario

Sin embargo, las personas en situación de calle le pidieron que no los abandonara y mantuvo abierto su comedor y dormitorio, el cual en sus inicios atendía a un promedio de 80 personas al día, pero durante la emergencia sanitaria este número creció hasta las 2400 personas diariamente.

“Este es el único lugar que estas personas tienen para llenar el estómago durante el día, no podemos abandonarlas, de manera que preferimos tomar algunas medidas para no suspender la ayuda y al mismo tiempo tratar de evitar riesgos de contagio de coronavirus”, asegura el sacerdote que creó la asociación Saciando al Pobre A. C.

Comedor de la parroquia de La Soledad

Comedor de la parroquia de La Soledad

Debido a los estragos económicos de la pandemia en la población de las colonias populares, algunos sacerdotes se acercaron al padre Benito para que los asesorara y recibir insumos para abrir otros comedores comunitarios.

En mayo, el párroco de San Sebastián Mártir, el padre Martín Cabrera y el padre Benito abrieron un comedor, al inicio atendía a 50 personas. Ese mismo mes, la Parroquia del Santo Cristo de la Agonía abrió sus puertas para convertirse en el tercer comedor operado por la asociación civil Saciando al Pobre.

“Es tanta la necesidad que están pasando las personas, que incluso personas que no viven en situación de calle recurren a nuestros comedores porque se quedaron sin trabajo”.

El bebé ‘milagro’ de la explosión en Líbano

Jad Sawaya fue fotografiado sosteniendo a su bebé luego de la explosión en Beirut. Foto: Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

Jad Sawaya fue fotografiado sosteniendo a su bebé luego de la explosión en Beirut. Foto: Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

El 4 de agosto debería ser el día más feliz en la vida del joven libanés Jad Sawaya. Ese día en el hospital de San Jorge, su esposa Christelle dio a luz a su primer hijo, Nabil.

15 minutos después, 2,750 toneladas de nitrato de amonio explotaron en el hangar 13 del cercano puerto de Beirut. Más de 200 personas murieron y más de 6,500 resultaron heridas.

La explosión en Beirut, Líbano, dejó a más de 300,000 damnificados. Foto: EFE

La explosión en Beirut, Líbano, dejó a más de 300,000 damnificados. Foto: EFE

“Todo saltó por los aires; pensé que había estallado la guerra. Mi primer pensamiento fue para mi esposa y mi hijo. Fue un milagro: cuando veo la cuna donde estaba Nabil, solo puedo dar gracias a Dios, pues estaba bajo la ventana reventada, llena de cristales que habían atravesado la colcha como pequeñas lanzas”.

“Pero a Nabil no le había pasado nada”, dijo el joven de 32 años a la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

Unas 300 mil personas, principalmente de barrios cristianos, se vieron afectadas directamente por la explosión. Conoce más sobre esta historia aquí.

 

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