Editorial

La Virgen de Guadalupe, llave para encontrar la paz

Al inicio de un nuevo sexenio, las fiestas de la Virgen de Guadalupe nos dan la oportunidad de trabajar en dos dimensiones: lo religioso y lo social
Al inicio de un nuevo sexenio, las fiestas de la Virgen de Guadalupe nos dan la oportunidad de trabajar en dos dimensiones: lo religioso y lo social
Al inicio de un nuevo sexenio, las fiestas de la Virgen de Guadalupe nos dan la oportunidad de trabajar en dos dimensiones: lo religioso y lo social_

Millones de personas celebran este 12 de diciembre el aniversario 487 de las apariciones de la Virgen María en el Tepeyac, y como cada año, la Guadalupana nos recuerda que, pese a las diferencias políticas y sociales, como pueblo mayoritariamente cristiano tenemos un patrimonio común: nuestra fe en Jesucristo y nuestra veneración a Ella.

Particularmente en este momento histórico, Santa María de Guadalupe nos dice, a través de su mensaje de amor, que es de su mano como podremos reconstruir el tejido social y encontrar la paz, dos anhelos que sólo pueden hacerse realidad mediante la colaboración de todos los que habitamos estas tierras, unidos en el encuentro con su hijo Jesucristo.

“México cristiano, corazón guadalupano”, es la frase que sintetiza la identidad de este noble pueblo que, por desgracia, ha conocido incontables episodios adversos como consecuencia del desprecio a los más altos valores evangélicos.

“Hay muchos políticos que se confiesan católicos, pero muchas veces ponen de manifiesto una escasa coherencia con las convicciones éticas y religiosas propias del magisterio católico”, nos dice el Papa Francisco, pues la coherencia es la llave para vivir en sintonía con nuestra esencia y en paz con los demás, y este principio esencial debe comenzar a ser practicado por todos, desde nuestros líderes hasta las bases sociales.

Leer: ¿Qué significa la Virgen de Guadalupe? 

Al inicio de un nuevo sexenio, las fiestas guadalupanas nos ofrecen la oportunidad de trabajar en dos dimensiones fundamentales: lo religioso y lo social, a fin de dejar de lado las discordias, contemplarnos como hermanos y servir a México desde nuestros respectivos ámbitos.

La Virgen de Guadalupe debe ser icono y paradigma para la nueva etapa política de nuestro país. Su acción conciliadora a través de Juan Diego para impulsar la unión de un pueblo naciente es un ejemplo vigente para encontrar un camino para todos, aún cuando existen profundas diferencias.

Hoy más que nunca, Guadalupe es un estandarte para encontrar la paz en una nación con muchas heridas, pero en la que Ella ha querido quedarse para siempre.