Virgen de Guadalupe

¿Qué significa la Virgen de Guadalupe?

La Virgen de Guadalupe es considerada un códice. ¿Qué significa esto?
La Virgen de Guadalupe es considerada un códice. ¿Qué significa esto?

Mucho se ha dicho que la imagen de la Virgen de Guadalupe que apareció en la tilma de Juan Diego es un ‘códice’, ¿qué significa y qué implicaciones tiene esto?

Considera lo siguiente: un pueblo que no tiene escritura como la conocemos nosotros, debe emplear otros medios para comunicarse, por ejemplo dibujos o pinturas que contienen elementos que quienes los miran pueden reconocer y entender.

En este sentido, la imagen de la Virgen de Guadalupe es un ‘códice’ que les permitió a los indígenas captar a primera vista y entender de inmediato el mensaje que transmitía a través de los elementos contenidos en dicha imagen.

Un mensaje lleno de amor y misericordia de parte de Dios y de su Madre, que no destruyó sino encauzó y llevó a plenitud la fe de un pueblo creyente, un mensaje de reconciliación que logró lo humanamente imposible: la conversión instantánea de millones de indígenas y la unión de dos razas, de dos culturas que parecían irreconciliables.

Hoy estos mensajes siguen vigentes, son también para nosotros. Descubre por qué…

1. Nubes. Los aztecas asociaban las nubes con lo divino. En la imagen las nubes se abren para dar paso a María, enviada del cielo.

2. Rayos. La Virgen de Guadalupe está rodeada de rayos que provienen del sol. Ella está delante, como en un eclipse que, a diferencia de lo que creían los indígenas, no presagia destrucción sino una nueva y luminosa era.

3. Manto azul-verde. Su color turquesa indica que la que lo porta es una emperatriz.

4. Pelo. Su pelo suelto evidencia su virginidad, pues las mujeres casadas llevaban el pelo trenzado. Los españoles interpretaban su cabeza cubierta como señal de recato.

5. Tez mestiza. Su color es una mezcla de raza blanca e indígena. En su persona, la Virgen de Guadalupe logra unir dos razas hasta entonces antagónicas.

6. Ojos. Miran hacia abajo con ternura. Estudios oftalmológicos han mostrado no sólo que hubiera sido imposible pintarlos sobre el burdo tejido de la tilma, pues presentan todas las líneas y venitas de los ojos, sino algo que en ese tiempo no se sabía: reflejan, como ojos humanos vivos, a quienes estaban presentes al momento del milagro.

7. Cabeza inclinada y expresión del rostro. A pesar de que viene del cielo y pertenece a la realeza no viene a imponerse ni a arrasar, sino con actitud bondadosa y humilde.

8. Cruz negra al cuello. Síntesis de dos culturas: Su color recordaba a Quetzalcóatl, se había transformado en hormiga negra para crear a la humanidad, pero su forma la cruz de Cristo, verdadero Dios y Hombre que dio Su vida para nuestra salvación.

9. Manos unidas. En oración y como formando la casita que pidió para poder recibir en ella a todos sus hijos, escucharlos y darles su amor, su mirada compasiva y su auxilio. Parecen tener dos tonos distintos, representan razas distintas unidas por la misma fe.

10. Cinta negra. La empleaban las mujeres nobles embarazadas (‘encinta’).

11. Vientre abultado. Muestra un embarazo avanzado, a unos días de dar a luz.

12. Rodilla flexionada. Los indígenas danzaban a manera de oración. Nuevamente sintetiza dos mentalidades: la oración occidental, con sus manos unidas y la oración indígena, con su rodilla doblada que expresa movimiento, ‘paso de danza’.

13. Manto cubierto de estrellas. Señora del cielo, su manto está lleno de estrellas no puestas al azar sino que coinciden con las constelaciones que brillaban en esa fecha sobre el valle de México. Nos cobija con su manto, nos protege con su intercesión.

14. Túnica rosa. Por su color, representa la tierra. Nos comprende y nos acompaña mientras peregrinamos por este mundo. Contiene nueve flores doradas que representan los nueve pueblos indígenas que peregrinaron y poblaron nuestro valle.

15. Flores y tallos. No siguen los pliegues del vestido porque son códices no adornos. Los tallos surgen como del manto, que representa el cielo, son ríos divinos que dan vida y rematan en flores que representan lo más bello de lo verdadero, entre las cuales unas simbolizan una nueva era, anunciada por una conjunción planetaria, otras son como corazones con rostro que representan el amor de un Dios que se ha hecho Hombre, y a la vez representan al Tepeyac, desde el cual sale un mensaje hacia todos los puntos cardinales. Se expresa así la misericordia divina y la salvación para todos los pueblos.

16. Flores coinciden con volcanes en el mapa de México. Si se coloca un mapa orográfico de México sobre la túnica se descubre que los volcanes coinciden con las flores. Nuestro cielo en su manto, nuestra tierra en su túnica, nos sentimos envueltos en su amor, cobijados en nuestra totalidad por su amor maternal.

17. Flor de cuatro pétalos en el centro de su vientre. Para los indígenas representaba los cuatro elementos, los cuatro puntos cardinales, las cuatro estaciones, las cuatro épocas pasadas a la espera del quinto sol. Es una flor solar cuyo centro representa al Niño Sol, y cuya posición indica movimiento perpetuo, es decir, que en el vientre de María está Dios, Omnipotente y Eterno, Sol verdadero que se ha hecho cercano y viene no a destruir sino a iluminar.

18. Luna negra. Alude al nombre náhuatl de México (‘en el ombligo de la luna’). María está sobre ella, ha venido a nuestro valle. Y la luna está oscura, en eclipse porque la rodea, la envuelve la luz del verdadero sol.

19. Ángel. Es indio, niño y anciano a la vez, fuerte y sabio. Mensajero de la Virgen, representa a Juan Diego, portador de la gran noticia que trae vida y verdad.

20. Alas del Ángel. De color verde, blanco y rojo, colores sagrados para los indígenas y, con el tiempo, los que se plasmaron en nuestra bandera.

21. Manos del Ángel. Con una toma el manto y con la otra la túnica. Expresa la comunicación, la unión del cielo con la tierra.

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