Editorial
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¡Gracias!

Este 11 y 12 de diciembre, los fieles guadalupanos realizaron un claro gesto de amor a la sociedad.
La Basílica de Guadalupe el 11 de diciembre de 2020.
La Basílica de Guadalupe el 11 de diciembre de 2020.

Este 11 y 12 de diciembre, los fieles guadalupanos realizaron un claro gesto de amor a la sociedad mexicana, que atraviesa por uno de los momentos más angustiantes en la lucha contra el COVID-19.

Respetuosos, solidarios y responsables, los millones de fieles que en estos días acostumbraban peregrinar hasta el Cerrito del Tepeyac, se abstuvieron de hacerlo para, con ello, poner un enorme y contundente ejemplo de lo que México necesita en este momento para superar esta prueba.


Suspender los festejos presenciales en la Basílica de Guadalupe fue una difícil decisión, que encontró su motivación en la generosidad, el amor al prójimo, la premisa de “yo me cuido y yo te cuido”, y por supuesto, en la certeza de que en esta ocasión la Virgen de Guadalupe salió a nuestro encuentro para convertir en una casita sagrada cada hogar que se preparó para recibirla.

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Es por ello que queremos agradecer a los fieles por atender este llamado a la responsabilidad, así como a los sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes de pastoral y laicos comprometidos que colaboraron para ser parte de este ejemplo de acción responsable a nivel mundial.

Gracias también a la Conferencia del Episcopado Mexicano, al Consejo Episcopal Latinoamericano, a la Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos, y a cada una de las diócesis del país, por unir esfuerzos y mostrar a una Iglesia sólida y unida.

Gracias también a las autoridades de gobierno por la coordinación, el diálogo constante y el trabajo conjunto; y gracias a los medios de comunicación por difundir los mensajes del Cardenal Carlos Aguiar, así como las transmisiones programadas, y con ello allanar el camino a Nuestra Santa Madre para llegar a todos los peregrinos, en todos los rincones del país.

El Atrio de las Américas vacío de personas, pero cubierto de veladoras y flores, es el rostro de millones de fieles que hoy le dicen “sí a la vida”, y con este hecho histórico como ejemplo, hacemos un llamado a la sociedad a tomar en serio la pandemia, a dejar de lado el egoísmo y el individualismo.

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Evitemos las salidas innecesarias, organicémonos mejor para evitar aglomeraciones y celebremos estas fiestas decembrinas de formas creativas y alegres, pero evitando las reuniones masivas para no exponernos al contagio.

Valoremos el mensaje que se dio desde la Basílica de Guadalupe, valoremos la angustia y dolor de aquellos que sufren por la enfermedad, valoremos la vida de quienes murieron a causa del Covid, valoremos la incertidumbre de aquellos que se ven afectados en su economía, y valoremos la labor incansable de todo el personal médico y sanitario, que hoy enfrenta esta batalla desde la primera línea.

 

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