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Cultura Bíblica

¿Dios envió a alguien para condenar al mundo?

Dios se ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo con el fin de otorgarnos la salvación la cual implica de nuestra parte la fe y la conversión de costumbres.

29 mayo, 2026
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¿En alguna ocasión Dios envió a alguien para condenar al mundo, o condenar a alguien?

Hoy llegamos a la celebración de nuestra fe en un solo Dios en tres personas. Cómo sea esto, ha sido
materia de reflexión y explicaciones de distintos tipos a lo largo de la historia de la Iglesia. Lo que
conservamos es el testimonio de Jesús de bautizar a los que crean en el evangelio en el “nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”
(Mt 28,19).

Conservamos el testimonio de los apóstoles en afirmar que creer que Jesús es Hijo de Dios es el fundamento de nuestra fe cristiana y por afirmar esto fue que las autoridades judías condenaron a Jesús a morir (Mt 26,63-68; Mc 14,61-64; Lc 22,70-71; Jn 19,7).

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Pero en esta ocasión conviene que nos detengamos en lo que afirma Jesús a Nicodemo: “Dios no envió
a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él”.
En varias ocasiones en el
Antiguo Testamento encontramos acciones punitivas de Dios en contra de pueblos o personas que se
han comportado mal.

Por ejemplo Dios envía a sus ángeles a destruir Sodoma y Gomorra porque sus pecados eran graves y el clamor era grande (Gn 19,1-29). El Señor castigó a Egipto con diez plagas porque no dejaban salir a su pueblo a rendirle culto (cfr. Ex 3-15).

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El profeta Amós en particular, habla del “día del Señor” como un día de juicio y castigo a quienes resulten culpables, en contra del pensamiento de muchos que lo proponían como un día en que Dios vendría a vengar a su pueblo, esto demuestra que para Dios lo importante no es uno parte de uno u otro pueblo, sino de la calidad moral de las propias acciones (Am 5,18-27).

Por este motivo, la declaración de Jesús es aplicable a nuestra fe en Dios uno y trino. Dios se ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Con el fin de otorgarnos la salvación la cual implica de nuestra parte la fe y la conversión de costumbres.

Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.

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