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Maximiliano Kolbe, santo venerado por los 3 últimos Papas

Murió en un campo de exterminio nazi, lugar que en 1979 sería visitado por Juan Pablo II; en 2006 por Benedicto XVI, y en 2016 por el Papa Francisco.
Maximiliano Kolbe, patrono de los comunicadores y de los radioaficionados.
Maximiliano Kolbe, patrono de los comunicadores y de los radioaficionados.

San Maximiliano Kolbe, patrono de los comunicadores y de los radioaficionados, es un mártir de la Iglesia católica nacido en Polonia en 1894, quien murió en la Segunda Guerra Mundial, en apego a uno de los más conocidos principios cristianos: “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”.

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Fue ordenado sacerdote franciscano en 1918, y dedicó su vida a difundir la devoción a la Santísima Virgen María, para lo cual fundó la “Milicia de la Inmaculada”, organización cuyo fin era alentar a las personas de buena voluntad a aceptar a Nuestra Señora en su vida y desarrollar una relación personal con ella, con el propósito de ganar el mundo para Cristo mediante su intercesión.

Fundó también una radiodifusora y dos periódicos, El Caballero de la Inmaculada y El Pequeño diario; asimismo, estableció una imprenta en la Ciudad de la Inmaculada (Polonia); al ser trasladado a Japón, fundó una revista católica en Nagazaki, ciudad que sería destruida por la bomba atómica. Si bien Maximiliano Kolbe no sufrió daños, fue llevado prisionero al campo de concentración de Auschwitz, junto con todos sus colaboradores.

Auschwitz-Birkenau, campo de exterminio nazi.

Su martirio y asesinato

En 1941, mientras el padre Maximiliano Kolbe se hallaba prisionero en Auschwitz, se registró la fuga de un preso, lo cual, de acuerdo con la ley de los alemanes, debía ser castigado con la muerte de diez de sus compañeros, escogidos bajo un sorteo que consistía en colocar a todos en formación e irlos contando, de manera que a quienes les tocaba el número diez eran condenados a morir de hambre en un sótano.

De pronto, en la cuenta se escuchó un “diez”, que correspondía a un hombre llamado Franciszek Gajowniczek, quien exclamó: “¡Dios mío, yo tengo esposa e hijos. ¿Quién los va a cuidar?”. En ese momento, el padre Kolbe dijo al oficial: “Yo me ofrezco para reemplazar al compañero que ha sido señalado para morir de hambre”. “¿Y por qué?”, le preguntó el oficial. “Porque él tiene esposa e hijos que lo necesitan -respondió el padre Kolbe-; yo en cambio soy soltero y solo, y nadie me necesita”. “¡Aceptado!”, exclamó el oficial.

Así, el padre Maximiliano Kolbe fue llevado junto con nueve de sus compañeros a ese sótano destinado a los condenados a morir de hambre. Él animaba a los demás y rezaba con ellos. Poco a poco iban muriendo, y al final solamente quedó él con vida; sin embargo, como ya se necesitaba ese espacio para meter a otros diez presos, el 14 de agosto de ese año, 1941, el padre Maximiliano Kolbe fue asesinado con una inyección de cianuro.

Franciszek Gajowniczek, el hombre que salvó la vida gracias a Kolbe, pudo acudir a sus beatificación y canonización.

Juan Pablo II: Maximiliano Kolbe, la vida por Cristo

Maximiliano Kolbe fue beatificado en 1971 por el Papa Pablo VI, y canonizado en 1982 por el Papa Juan Pablo II, quien años antes, en 1979, había visitado el otrora campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, y celebrado ahí una Santa Misa.

Durante aquella visita, Juan Pablo II señaló que ese lugar había sido construido sobre el desprecio y la crueldad del hombre. Posteriormente, arrodillado sobre tumbas sin nombre, señaló: “Auschwitz es una cuenta con la conciencia de la humanidad, mediante estas lápidas, que dan testimonio de las víctimas. Auschwitz es un lugar que no basta sólo visitarlo. Durante la visita, hay que pensar con temor dónde están las fronteras del odio”.

Cabe señalar que el Papa Juan Pablo II tenía una especial admiración por san Maximiliano Kolbe, quien influyó en su vocación sacerdotal, y a quien se refería como el “franciscano de Niepokalanów”, ejemplo de quien ofrece su vida por Cristo.

El Papa Juan Pablo II, durante su visita a Auschwitz.

Benedicto XVI: Maximiliano Kolbe, amor heroico

En el año 2006, durante su Visita Apostólica a Polonia, el Papa Benedicto XVI también acudió a ese lugar que había servido campo de exterminio nazi, al que calificó como un lugar de horror, de acumulación de crímenes contra Dios y contra el hombre.

“El Papa Juan Pablo II -dijo Benedicto XVI- estuvo aquí como hijo del pueblo polaco. Yo ahora estoy aquí como hijo del pueblo alemán, como hijo del pueblo sobre el cual un grupo de criminales alcanzó el poder mediante promesas mentirosas, en nombre de perspectivas de grandeza, de recuperación del honor de la nación y de su importancia, con previsiones de bienestar, y también con la fuerza del terror y de la intimidación; así, usaron y abusaron de nuestro pueblo como instrumento de su frenesí de destrucción y dominio”.

A san Maximiliano Kolbe -diría después el Papa Benedicto XVI durante una Audiencia General- se le atribuyen las siguientes palabras, que habría pronunciado en el pleno furor de la persecución nazi:  “El odio no es una fuerza creativa:  lo es sólo el amor”. “El generoso ofrecimiento que hizo de sí -agregó-, a cambio de un compañero de prisión, mismo que culminó con su muerte el 14 de agosto de 1941, fue una prueba heroica de amor”.

En el año 2006, el Papa Benedicto XVI también visitó Auschwitz.

El Papa Francisco oró en el sótano de su martirio

En 2016, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Cracovia, tocó el turno al Papa Francisco de visitar Auschwitz-Birkenau, y en la Plaza del Apelo, donde los prisioneros eran ahorcados, tocó y besó una de las vigas de soporte de la estructura utilizada para la horca.

Posteriormente se encontró con diez sobrevivientes del Holocausto, y enseguida caminó hacia al muro de los fusilamientos, donde colocó una vela y permaneció largo tiempo en oración. El Santo Padre también caminó delante de las 23 estrellas conmemorativas del Monumento Internacional en Memoria de las Víctimas del Nazismo, e ingresó al sótano en el que fue martirizado y asesinado san Maximiliano Kolbe, donde guardó un largo momento de silencio y de oración.

En 2016, el Papa Francisco ingresó y oró en el sótano donde fue martirizado y asesinado Maximiliano Kolbe.

 

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