¿Desde cuándo se hacen peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe?

Las peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe forman parte de una tradición muy arraigada a la cultura mexicana.
Peregrinos frente a la Basílica de Guadalupe. Foto: María Langarica
Peregrinos frente a la Basílica de Guadalupe. Foto: María Langarica

Las peregrinaciones son fenómenos sociales que están presentes en todas las culturas, y que obedecen al deseo humano de entrar en contacto con la santidad. La Basílica de Guadalupe es el santuario mariano que más recibe peregrinaciones de todo el mundo; de acuerdo con estimaciones del Gobierno de la Ciudad de México, tan solo los primeros días de diciembre, el hogar de la Virgen de Guadalupe recibe hasta 10 millones de peregrinos.

Peregrinos rumbo a la Basílica de Guadalupe. Foto: Miguel Ávila

Peregrinos rumbo a la Basílica de Guadalupe en diciembre de 2019. Foto: Miguel Ávila

El origen de las peregrinaciones

En Europa, Dante Alighieri distinguió tres retas de peregrinaje: a Roma, a Tierra Santa y a Santiago Compostela en Galicia. La historia registra hechos memorables de peregrinajes, por ejemplo, cuando acudió Hernán Cortés al santuario de Extremadura, en España, con un escorpión realizado en oro que obsequió a la Virgen, luego de que salvara su vida tras haber sido picado por un alacrán en Yautepec, Morelos.

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En el México prehispánico, de acuerdo a lo que platica Fray Bernardino de Sahagún, los grupos indígenas acudían a los lugares donde adoraban a sus dioses paganos. Sin embargo, después de los acontecimientos guadalupanos de diciembre de 1531, el propio obispo Zumárraga encabezó una solemne procesión hasta la ermita que se construyó en pocos días para albergar la tilma de San Juan Diego con la imagen de la Virgen de Guadalupe. Desde entonces, incontables indígenas acudieron al Tepeyac para conocer este portentoso milagro que mucho influyó en la evangelización de los pueblos.

Imagen de la Virgen de Guadalupe. Foto: María Langarica

Imagen de la Virgen de Guadalupe. Foto: María Langarica

En el Mapa de Upsala, que data de 1555, están dibujadas algunas veredas que pasan por el Tepeyac, y en sí, este sitio formaba parte de la ruta de la plata, de modo que era visitado cada año, no tan solo por los nativos, sino por mestizos y españoles. En el Tepeyac se hospedaban los virreyes, antes de entrar a la Ciudad de México.

Durante la etapa virreinal creció la devoción guadalupana. Durante la Guerra de Independencia, luego de que el cura Miguel Hidalgo tomara la imagen de la Virgen Morena como estandarte del ejército insurgente, el santuario comenzó a ser cada vez más visitado, y para hacer estas visitas, los grupos empezaron a organizarse, trazando rutas, los posibles descansos donde podían abastecerse se víveres, y así se fueron consolidando las peregrinaciones de numerosos pueblos.

El cura Miguel Hidalgo con un estandarte de la Virgen de Guadalupe, que usó como bandera para motivar a la Independencia de México.

El cura Miguel Hidalgo con un estandarte de la Virgen de Guadalupe, que usó como bandera para motivar a la Independencia de México.

Las peregrinaciones al Tepeyac después de la Guerra Cristera

La Antigua Basílica de Guadalupe, al igual que los demás templos del país, cerraron sus puertas al suspenderse el culto público durante la Guerra Cristera (1926-1929), y una vez que se llegó a un acuerdo de paz, los pueblos y las pocas diócesis que entonces había en el país comenzaron a organizar sus peregrinaciones al Tepeyac, para agradecer a la Virgen de Guadalupe en don de la paz.

Al paso de los años se fueron creando nuevas diócesis, ya sea mediante la fragmentación de algunas, como fue el caso de la Arquidiócesis de México, o por la creación de estas.

Sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos en la peregrinación de la Arquidiócesis Primada de México a la Basílica de Guadalupe. Foto: María Langarica.

Sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos en la peregrinación de la Arquidiócesis Primada de México a la Basílica de Guadalupe. Foto: María Langarica.

El tiempo definió que cada año, la primera peregrinación que acude al Tepeyac es la Arquidiócesis Primada de México, siguiendo el mismo ejemplo las más de 80 diócesis que actualmente tiene nuestro país.

Este 2020, a raíz de la pandemia de COVID-19, una triste página se escribe en la historia de las peregrinaciones, ya que la Basílica permanecerá cerrada por razones de salud pública, sin embargo, gracias a la tecnología, habrá nuevas opciones para que los fieles puedan estar en contacto visual con la imagen de la Virgen, en tiempo real.

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