Virgen de Lourdes: cuál es su historia y qué oración rezarle en su día, 11 de febrero
El 11 de febrero, la Iglesia celebra a Nuestra Señora de Lourdes, recordando sus apariciones, su mensaje de conversión y su cercanía con los enfermos.
Cada 11 de febrero, la Iglesia vuelve la mirada a Lourdes, un pequeño pueblo de Francia donde el cielo tocó la tierra a través de una niña sencilla y pobre: santa Bernardita Soubirous. En la humildad de una gruta y en el silencio de la oración, la Virgen María se manifestó como la Inmaculada Concepción, dejando un mensaje que atraviesa el tiempo: conversión, confianza en Dios, oración y esperanza para los enfermos y los que sufren.
Las apariciones de la Virgen de Lourdes no solo marcaron la vida de Bernardita, sino que se convirtieron en una fuente inagotable de consuelo espiritual y sanación física para millones de peregrinos. A través del rosario, del agua milagrosa y de un llamado constante a la penitencia y la humildad, María sigue invitando a sus hijos a volver el corazón a Dios.
Apariciones de la Virgen de Lourdes
El 11 de febrero de 1858, tres niñas salieron de su casa para recoger leña. Se trataba de las hermanas Soubirous: Bernardita, de 14 años, y Marie Antoinette, de 11, junto con su amiga Jeanne Abadía, de 12.
De camino al río Gave, pasaron por una gruta natural. Allí, Bernardita escuchó un murmullo y vio la figura de una joven muy hermosa, vestida con una túnica blanca, ceñida por una banda azul y con un rosario colgando de su brazo. Bernardita se acercó a ella y comenzaron a rezar juntas; después, la aparición desapareció.
Durante cinco meses, la Virgen se le apareció a la niña, desde el 11 de febrero hasta el 16 de julio, día de Nuestra Señora del Carmen. Estas apariciones comenzaron a llamar la atención de la gente, que acudía cada vez en mayor número a la gruta; sin embargo, solo Bernardita podía verla.
Esto provocó que la joven fuera víctima de desprecios, interrogatorios y burlas por parte de las autoridades civiles y eclesiásticas del pueblo. A pesar de ello, Bernardita se mantuvo firme en su fe y en el testimonio de lo que había visto.
En sus encuentros, la Virgen le hizo a Bernardita un pedido especial: construir una capilla sobre la gruta y realizar procesiones hacia ese lugar.
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Mensaje de Nuestra Señora de Lourdes
El mensaje de la Virgen de Lourdes puede resumirse en los siguientes puntos:
- Su aparición es un signo del cielo tras la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, definido cuatro años antes por el papa Pío IX (1854), en el que se reconoce a María como Madre y modelo de pureza en un mundo necesitado de esta virtud.
- Derramó una infinidad de gracias y sanaciones físicas y espirituales.
- Es una exaltación de la pobreza y la humildad.
- La Virgen enseñó a Bernardita la importancia de la felicidad en la vida eterna, aun cuando en este mundo sea necesario abrazar la cruz:
“Yo también te prometo hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro”. - En todas sus manifestaciones aparece con el santo rosario, revelando su importancia en la vida cristiana.
- Insiste en la oración, la penitencia, la humildad, la misericordia hacia los pecadores y el cuidado de los enfermos.
- Finalmente, subraya la importancia de la conversión y la confianza en Dios.
@desdelafe El 11 de febrero es la festividad de Nuestra Señora de Lourdes, dicha advocación hace referencia a las apariciones de la Virgen Maria, una de esas es la que presenció Bernardita. Recordemos una frase de Bernardita: "esta agua es considerada como un medicamento…pero tienes que guardar la #fe y rezar: ¡esta agua no podría hacer nada sin fe!". Recordemos que la fe es el instrumento de #Dios para llevar a Su pueblo a la salvación. ¿Conocías esta historia? #sabiasque #rezar #Virgen #maria #aparicion #desdelafe #milagro ♬ sonido original – Desde la Fe
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Milagros
Uno de los milagros más significativos fue la señal que pidió el párroco de Lourdes. El 26 de febrero, la Virgen hizo brotar un manantial de agua en la gruta, cuyas aguas comenzaron a ser fuente de numerosas curaciones y gracias.
Otro milagro ampliamente difundido fue el de una madre que llevó a su hijo gravemente enfermo, con una fiebre que parecía arrebatarle la vida. Tras bañarlo en las aguas de la gruta, el niño mostró signos de mejoría al regresar a casa y, al día siguiente, estaba completamente curado.
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Aprobación de la Iglesia
El 18 de enero de 1862, monseñor Bertrand-Sévère Laurence, obispo de Tarbes, firmó una carta pastoral en la que aprobó oficialmente las apariciones, reconociendo su carácter sobrenatural y la autenticidad de la vida de la vidente.
En 1874, el papa Pío IX concedió al santuario el título de Basílica; dos años después, la estatua de la Virgen fue solemnemente coronada. Posteriormente, León XIII aprobó el oficio y la misa de Nuestra Señora de Lourdes y, en 1907, Pío X extendió su celebración a toda la Iglesia universal.
San Juan Pablo II fue el primer Papa en peregrinar al Santuario de Lourdes, en 1983, con motivo del 125 aniversario de las apariciones. Allí celebró la misa del 15 de agosto y expresó en su homilía:
“Venimos en peregrinación a Lourdes, donde María dijo a Bernardita: ‘Yo soy la Inmaculada Concepción’”.
Oración a la Virgen de Lourdes
¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra!
Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos,
acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón,
para pedirte que derrames a manos llenas
el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches,
Pero acuérdate que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a ti haya sido abandonado.
¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa y madre dulcísima!
Ya que Dios obra por tu mano curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes,
sanando tantas víctimas del dolor,
guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo… (se dice el nombre).
Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud,
si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados,
paciencia y resignación en los sufrimientos
y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios,
prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.
Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.
Rezar tres Avemarías.






