San Felipe Neri: el “Apóstol de Roma” y el “santo de la alegría”
San Felipe Neri dejó un legado espiritual centrado en la fraternidad, la libertad y el acompañamiento cercano de las personas.
La Iglesia celebra cada 26 de mayo a San Felipe Neri, fundador de la Congregación del Oratorio, comunidad que actualmente cuenta con 86 casas en 20 países y alrededor de 500 integrantes en el mundo.
Reconocido por su alegría, cercanía con los jóvenes y profundo espíritu evangelizador, San Felipe Neri se convirtió en una de las figuras más importantes de la Iglesia durante el siglo XVI.
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¿Quién fue san Felipe Neri?

Felipe Neri nació en Florencia el 21 de julio de 1515. Fue educado en la fe por sus padres y por los dominicos de San Marcos.
Vivió en la misma época que grandes santos como Santa Teresa de Jesús y San Ignacio de Loyola, a quien conoció en 1544 y con quien mantuvo amistad.
Su padre, que trabajaba como notario, atravesaba dificultades económicas, por lo que decidió enviarlo a Nápoles con un familiar dedicado al comercio. Sin embargo, Felipe no se sintió atraído por esa vida.
Después de estudiar Humanidades, se trasladó a Roma, ciudad que se convertiría en el centro definitivo de su misión y de la que nunca volvería a salir.
En Roma estudió Filosofía en la Universidad de la Sapienza y Teología con los agustinos.
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Su experiencia espiritual
Alrededor de los 20 años comenzó a visitar distintos lugares santos de Roma y desarrolló una profunda conexión espiritual con las Catacumbas de San Sebastián, donde acostumbraba retirarse para hacer oración.
Su intensa vida espiritual comenzó a llamar la atención de jóvenes y novicios de distintas órdenes religiosas.
Fue durante uno de estos retiros, en una víspera de Pentecostés, cuando recibió una experiencia mística que marcó toda su vida: una visión del Espíritu Santo en forma de bola de fuego, el cual se quedó dentro de su pecho y le provocó una deformación que mantuvo el resto de su vida, sin provocarle dolor alguno.
Su grandeza de corazón, tanto física como espiritual, se volcó en su servicio en la ciudad romana, aquejada por la decadencia moral y la indiferencia.
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El “Apóstol de Roma”
San Felipe Neri sintió la necesidad de reevangelizar Roma, motivo por el cual fue conocido como el “Apóstol de Roma”.
Aún siendo laico, predicaba en mercados y plazas públicas, visitaba enfermos y practicaba obras de caridad. Además, destacó como uno de los grandes catequistas de su tiempo.
En 1548 fundó la Confraternidad de la Santísima Trinidad, también conocida como Cofradía de los Pobres, dedicada a atender a los peregrinos que llegaban a Roma.
Entre ellos promovió especialmente la adoración al Santísimo Sacramento y la devoción de las 40 Horas.
La cofradía también prestó atención a huérfanos, niños y jóvenes en situación de calle, ayudando a muchos de ellos a transformar su vida y acercarse a la fe cristiana.
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El nacimiento del Oratorio
Por consejo de su confesor, Felipe Neri decidió ordenarse sacerdote en 1551.
Con el tiempo adquirió gran reconocimiento por la administración del sacramento de la penitencia y su cercanía con las personas.
Después de su ordenación fundó el Oratorio, una comunidad con un reglamento sencillo de la que surgieron los primeros padres oratorianos.
La Congregación del Oratorio fue aprobada en 1575 por Papa Gregorio XIII y sus Constituciones fueron confirmadas en 1612 por Papa Paulo V. Además, el Oratorio recibió el apoyo de San Carlos Borromeo.
Una de las características más particulares del Oratorio es su libertad organizativa: sus miembros no emiten votos religiosos y cada comunidad es autónoma, aunque todas siguen el mismo modelo espiritual inspirado por San Felipe Neri.
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Su muerte y canonización
San Felipe Neri falleció en Roma el 26 de mayo de 1595, durante la noche de Corpus Christi. Se dice que ese día estaba especialmente contento: se dedicó a confesar por muchas horas y recibió varias visitas. Hacia la medianoche, sufrió un ataque al corazón y murió.
Años más tarde, exhumaron sus restos y descubrieron que el santo tenía 2 costillas rotas que se habían arqueado como para dejar más espacio al corazón amoroso que entregó en vida.
Fue beatificado en 1615 por Papa Paulo V y canonizado en 1622 por Papa Gregorio XV. Es el santo patrono de la alegría, los maestros y los humoristas.






