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Escucha activa: 5 claves para mejorar la comunicación con los demás

La escucha activa es una habilidad que fortalece las relaciones humanas y la vida de fe. Conoce cinco claves para escuchar con empatía, respeto y apertura.

27 julio, 2026
Escucha activa: 5 claves para mejorar la comunicación con los demás
La escucha activa fortalece las relaciones humanas al promover la empatía, el respeto y la comprensión mutua durante el diálogo. Foto: Desde la fe
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Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México y está certificada como Coach Ontológico por parte del Tecnológico de Monterrey CEM. También tiene una especialidad en Logoterapia por parte del Instituto Mexicano de Tanatología. Instructor y facilitador en temas de desarrollo humano y empresarial, tales como: Sentido de Vida y Trabajo, Inteligencia emocional, Liderazgo, Coaching, Comunicación Asertiva, entre otros. Actualmente es Socia Fundadora de Sensum, empresa especializada en estrategias de sentido para empresas y personas. 

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Todos creemos saber escuchar; sin embargo, la escucha es una habilidad que requiere trabajo y apertura para desarrollarse de forma efectiva. Se trata de un acto complejo que nos enfrenta a dos riesgos difíciles de asumir: por una parte, nos hace sentir vulnerables ante las diferencias que tenemos con los demás y, por otra, nos compromete a hacernos cargo de lo que hemos escuchado.

“Se necesita mucho valor para sentarse y hablar, pero se necesita más valor para sentarse y escuchar”.  Winston Churchill

Escuchar no es lo mismo que oír. Este último es un proceso biológico que se define como la capacidad de percibir sonidos. Sin embargo, la escucha va mucho más allá, ya que requiere de un elemento clave que distingue a los seres humanos de otros seres vivos: la capacidad de interpretar el sentido de las palabras.

Así, podemos definir la escucha como la suma de ambos elementos: la capacidad de oír, pero, especialmente, la habilidad de interpretar.

Claro que, para llegar a una buena interpretación, es necesario desarrollar diversas competencias que determinarán la calidad de nuestra escucha. Una de ellas es nuestra capacidad para bajar el volumen de nuestra propia voz y lograr entender la de nuestro interlocutor.

A continuación, te proponemos algunas habilidades que te ayudarán a mejorar en el arte de la escucha.

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Respeto por las diferencias

El primer elemento básico en el acto de escuchar es el respeto por la individualidad de la persona que tenemos enfrente. Debemos entender que se trata de alguien con una historia distinta a la nuestra y que eso condiciona sus creencias, hábitos, opiniones y formas de observar el mundo.

A partir del respeto podremos tener la apertura necesaria para escuchar al otro antes que a nuestros propios juicios y opiniones. De esta manera, el primer regalo que recibirá de nuestra parte será la libertad de ser auténtico, al sentirse validado como individuo, independientemente de las diferencias que existan entre ambas partes.

Enfoque en la inquietud del otro

Generalmente escuchamos desde nuestras propias inquietudes y necesidades, las cuales generan un eco tan grande en nuestra mente que nos impiden comprender con claridad lo que le duele al otro.

Es importante que logremos salir un poco de nuestra conversación interna para conectar con la conversación del otro. Preguntarnos constantemente: ¿Qué es lo que le inquieta a esta persona? ¿De qué se está haciendo cargo al plantearme este tema? ¿Qué acción está llevando a cabo cuando me habla? Es decir… ¿me está haciendo un reclamo, una petición, una queja, etc?

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Escuchar más allá de las palabras

Ya tenemos claro que escuchar es la suma de oír e interpretar. Pero, además, el acto de escuchar involucra otros sentidos, como la observación y nuestra capacidad para detectar la corporalidad y la emocionalidad de nuestro interlocutor, e incluso para encontrar las incoherencias que existen entre lo que dice, la postura que adopta su cuerpo cuando habla y la emocionalidad que refleja en su discurso.

Generalmente, la verdadera inquietud de una persona se esconde más en sus gestos y emociones que en sus propias palabras, ya que nuestro discurso siempre buscará protegernos ante la vulnerabilidad que implica abrir el corazón frente a otra persona.

Ansiedad por resolver o aconsejar

Uno de los errores más comunes en los que caemos al escuchar es sentirnos responsables de brindar un consejo a nuestro interlocutor o de “resolverle la vida”. Nos cuesta trabajo conectar de forma genuina con el otro y eso nos lleva a la ansiedad por cerrar rápidamente el tema. Generalmente, un consejo es la salida de emergencia más cercana.

Es indispensable mantenernos humildes para entender que no se trata de nosotros, sino del otro, y que es él quien debe encontrar sus propias respuestas a partir de la conversación que estamos sosteniendo o, bien, que entre ambas partes deberán generarse los acuerdos necesarios para resolver cualquier diferencia o situación.

Realizar preguntas que ayuden a ambas partes a entender mejor la situación es una opción mucho más sana que el constante disparo de soluciones y consejos.

Bajar la guardia

Escuchamos para responder antes que para entender. En lugar de enfocarnos en interpretar correctamente el discurso del otro, estamos centrados en articular nuestra respuesta, incluso de forma inconsciente, como un mecanismo de defensa para mantener nuestra fantasía de tener la razón.

Lo anterior nos lleva a colocarnos siempre del lado de “los buenos” y al de enfrente del lado de “los malos”. Así se crea una polarización que, lejos de generar empatía y sinergia entre ambas partes, lo único que logra es abrir aún más la brecha inevitable entre dos personas que interpretan el mundo desde su propia historia.

Una vez que hemos comenzado a explorar algunas de las habilidades necesarias para una escucha efectiva, debemos comprometernos con una serie de acciones que nos permitan evaluar si realmente estamos desarrollando dichas competencias.

Test de la escucha

  • ¿Mostré interés auténtico en el tema que me plantea la otra persona?
  • ¿Fui consciente de mis propios juicios y creencias durante la conversación?
  • ¿Observé alguna incoherencia entre sus palabras, emociones y corporalidad?
  • ¿Logré detectar la inquietud del otro más allá de sus palabras?
  • ¿Logré ponerme en los zapatos del otro y entender la forma en que observa las cosas desde su individualidad?
  • ¿Profundicé en la reflexión sobre la situación a través de preguntas?
  • ¿Pude retroalimentar al otro desde el respeto a las diferencias?
  • ¿Generé acuerdos que ayudarán a mejorar la relación?

Por último, no debemos olvidarnos de una de las mayores claves de la escucha activa: el silencio interno y externo.

Debemos propiciar un ambiente que favorezca una verdadera conexión: alejar los distractores, evitar interrupciones y procurar hablar en un tiempo y un espacio que nos hagan sentir cómodos y relajados.

Pero, sobre todo, debemos buscar el silencio interior, aquel que nos permite acallar nuestros propios miedos, juicios y creencias para abrirnos realmente a la posibilidad de transformar nuestras relaciones a partir de una escucha efectiva.

Las habilidades de la escucha que hasta ahora hemos propuesto viven en el sentido práctico de las relaciones humanas. Sin embargo, desde el enfoque profundo de la fe, el nivel más alto de la escucha será aquel que nos mueva a encontrar a Dios en la voz de nuestros hermanos, a sentir compasión por ellos, a escuchar a Dios en nuestro interior y a lograr la unión que Él quiere que tengamos como sus hijos amados.

“Necesitamos del silencio para poder tocar las almas. Jesús siempre nos espera en silencio. En ese silencio Él nos escucha, Él hablará a nuestras almas y nosotros sabremos escuchar Su voz”.
Madre Teresa de Calcuta

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Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México y está certificada como Coach Ontológico por parte del Tecnológico de Monterrey CEM. También tiene una especialidad en Logoterapia por parte del Instituto Mexicano de Tanatología. Instructor y facilitador en temas de desarrollo humano y empresarial, tales como: Sentido de Vida y Trabajo, Inteligencia emocional, Liderazgo, Coaching, Comunicación Asertiva, entre otros. Actualmente es Socia Fundadora de Sensum, empresa especializada en estrategias de sentido para empresas y personas.