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Magdala lanza la campaña “Adopta una piedra del Mosaico de Galilea”

Más de un millón y medio de piedras conforman la gran obra de arte que servirá para financiar proyectos en la tierra de María Magdalena.
P. Juan Solana explica el Mapa de Galilea
P. Juan Solana explica el Mapa de Galilea

De visita en Jericó, Israel, donde esperaban contactar a un mosaiquista, el padre Juan María Solana y la artista María Jesús Fernández, vieron una réplica exacta del mapa bizantino más antiguo de Tierra Santa, cuyo original se encuentra debajo del piso de una iglesia melquita en Mádaba, Jordania. Después de apreciar aquella obra de arte y, sin mediar palabras, se miraron a los ojos de manera cómplice, pues en ese momento comprendieron que el siguiente proyecto para Magdala sería la elaboración de un mosaico del Mapa de Galilea.

Magdala es un complejo ubicado en la orilla occidental del Mar de Galilea, Israel, conformado por una casa para peregrinos y un sitio arqueológico que da cuenta de cómo era la vida en el pueblo originario de María Magdalena en el siglo I, además de tener la sinagoga de ese tiempo mejor conservada, de las siete que hasta el momento se han encontrado.

La construcción del mosaico tardó aproximadamente diez meses y requirió  la colaboración de innumerables personas, entre ellas la de la famosa mosaiquista italiana Clementina Manzo, y la del padre Eugenio Alliata, franciscano de la Custodia de Tierra Santa y arqueólogo del Studium Biblicum Franciscanum, una sociedad académica franciscana con sede en Jerusalén.

La artista María Jesús sobre el Mapa de Galilea

La artista María Jesús sobre el Mapa de Galilea

El Mapa de Galilea –que fue bendecido por el Cardenal Carlos Aguiar Retes el pasado 24 de noviembre, solemnidad de Cristo Rey del Universo– muestra cómo era ese lugar en tiempos de Jesús, y por ello también aparecen registradas algunas regiones históricas como Gaulanítide, Decápolis y Fenicia, con sus poblaciones más importantes.

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Más de un millón y medio de piedras conforman este mosaico que, además de ofrecer detalles geográficos, registra varios de los eventos de la vida de Jesús, como el Milagro de la Multiplicación de los Panes en Tabgha; su revelación en las Bodas de Caná, la Transfiguración en el Monte Tabor, y por supuesto, su encuentro con María Magdalena en esas tierras. Todo esto, decorado con parte de la flora y fauna del lugar.

Un trabajo colosal

María Jesús Fernández, artista chilena radicada en Colonia, Alemania, es la responsable de esta gran obra de arte, en torno a la cual cientos de peregrinos se reúnen diariamente Magdala. “Es una artista excepcional, no solamente en la parte creativa, sino en la parte metodológica y técnica”, opina de ella el padre mexicano Juan María Solana, responsable del Proyecto Magdala.

En entrevista con Desde la fe, María Jesús explica que en un principio se tenía la intención de que la “Fuente de agua viva” -que corre prácticamente desde el lobby de la Casa de Peregrinos hasta la iglesia Duc in Altum– rematara con una gran fuente con peces; sin embargo, aquella visita a Jericó cambió los planes.

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María Jesús comenzó a dibujar el Mapa de Galilea con todo el trasfondo de la historia judía en la región. “Tuve la suerte de tener en Jerusalén la asesoría del padre Eugenio Alliata, quien es una eminencia en historia para toda la cristiandad en Tierra Santa. Él me ayudó a corregir nombres y algunos otros detalles”, comenta.

Uno de los grandes retos para iniciar la construcción del mosaico fue encontrar piedras de diversos colores, pero con la misma dureza, pues de lo contrario, se corría el riesgo de que, con el tiempo, unas se desgastaran más que otras. Por ejemplo, las piedras de color azul fueron importadas de Brasil, las negras de Irán, las rosas de Portugal y Turquía, y las que conforman el fondo, de Alemania y Francia; y por supuesto, algunas piedras son también de Israel.

Detalle del Mapa de Galilea en Magdala

Detalle del Mapa de Galilea en Magdala

Para la construcción, María Jesús echó mano de muchas personas especialistas en elaboración de mosaicos. “Decidí trabajarlo en mi taller de Alemania. Ahí formamos un equipo que iba cortando las téseras de diferentes tamaños. Teníamos como cinco o seis personas cortando las piedras con una trancha, todo a mano”.

“En el taller –continúa– en un salón muy grande, trabajamos la mitad del mosaico, y luego la otra mitad. Después construimos una carpa muy grande para colocar el mosaico completo”.

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En todo el proceso, fue clave la participación de la famosa mosaiquista italiana Clementina Manzo y de varios profesores en técnicas antiguas de elaboración de mosaicos. Cuenta la artista: “Sin embargo, yo transformé las técnicas antiguas en una expresión nueva, contemporánea, a partir del movimiento de las téseras. Quise hacer algo nuevo, y eso le dio al mosaico una gran dinámica”.

Además de la obra de arte que hoy se ha convertido en un atractivo en Magdala, la artista también se siente orgullosa del equipo que logró reunir para realizar el mapa, y por ello los nombres de todos los que cumplieron un papel fundamental en la elaboración del mismo, han quedado grabados en el mosaico.

A María Jesús le emociona ver cómo muchos judíos, mientras admiran el Mapa de Galilea, comentan lo que ocurrió en tal o cual pueblecito ahí registrado, y es que, geográficamente hablando, es muy cercano a lo que realmente era la región, aunque por el espacio circular tuvo que ser modificado y estilizado.

Detalle del Mapa de Galilea en Magdala

Detalle del Mapa de Galilea en Magdala

“Con este mosaico –explica el padre Juan Solana– esperamos ahora recabar fondos para el futuro de Magdala, pidiendo a las personas que adopten una piedra, una letra, una escena del Evangelio o el Mar de Galilea, etc., pues de piedrita en piedrita podremos continuar el futuro de Magdala; sobre todo, impulsar programas de Teología del Cuerpo, Voluntariado, Jóvenes, Renovación del Ministerio Sacerdotal, Sanación Espiritual, Seminarios sobre Arqueología Judeo-Cristiana y Renovación Matrimonial.

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