El testimonio de Juan Bautista
El evangelio de San Juan dedica varios pasajes a indicar la transición entre Juan Bautista y Jesús
A partir del testimonio que escuchamos de Juan Bautista ¿Cómo podemos compaginar que no lo
conocía, pero sabe que él ha venido a predicar para que Jesús fuera dado a conocer?
Con este domingo segundo de tiempo ordinario comenzamos el camino de maduración de la
comunidad cristiana en el seguimiento del Señor. Desde el punto de vista temático nos ubicaremos al
inicio del ministerio de Jesús en Galilea.
Este domingo en específico nos encontramos con el testimonio de Juan Bautista a favor de Jesús como mesías e hijo de Dios, inmediatamente después de su bautismo en el Jordán. El evangelio de San Juan dedica varios pasajes a indicar la transición entre Juan Bautista y Jesús (cfr. Jn 1,19-28; 1,29-34; 1,35-37; 3,25-36). El testimonio de Juan es unánime y profundo, más de una vez en sus discursos afirma sin ambigüedad el origen divino de Jesús, él es el Hijo de Dios.
Con la misma claridad Juan dice de sí mismo que es “amigo del Novio” (Jn 3,29), es la “voz que clama en el desierto” (Jn 1,23) y rechazó el título de mesías, Elías o el profeta (Jn 1,20-22). El mismo prólogo del
evangelio aclara que Juan no era la luz, sino testigo de la luz (Jn 1,8).
Con todos estos datos podemos concluir que Juan Bautista conocía su misión propia, que estuvo a la espera atenta de ver quién era el mesías y lo vio en Jesús sobre el cual descendió el Espíritu Santo (Jn 1,32). Entonces toda su misión cobró sentido y supo que su servicio como predecesor estaba llegando a su término.

