¿De qué se ríe Claudia?
Sonrisas van y sonrisas vienen mientras se expande lentamente un derrame petrolero en el Golfo de México
La oficina de comunicación de la presidencia de la República difunde todos los días en los medios impresos y digitales una imagen muy sonriente de la señora presidente de México, independientemente de las circunstancias que estemos viviendo o de los temas que se estén tratando en las conferencias de cada mañana, más aún, normalmente la situación del país pasa de un problema a otro, de una tragedia a otra, por ello surge de manera natural la pregunta: ¿De qué se ríe la presidente de México?
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¿Será motivo de grandes sonrisas los datos dramáticos de las masacres que no terminan en Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Guanajuato, Veracruz y muchos otros lugares? Además tenemos de por medio el dolor de tantas familias que han perdido a alguien cercano y la indolencia de las fiscalías y demás autoridades que da pie a la impunidad. Lo más que llega a comentar al respecto la mandataria con su característica frialdad: ‘no tengo noticias’ o ‘ya se abrió una carpeta de investigación’, las personas no están en su horizonte.
Sonrisas van y sonrisas vienen mientras se expande lentamente un derrame petrolero en el Golfo de México desde este mes de febrero de 2026 sin que nadie se cuenta hasta que en marzo llega a las costas de Tabasco, Veracruz y Tamaulipas con la consiguiente mortandad de peces y toda clase de vida marina y la contaminación del agua y las playas.
Por si algo faltara, la autoridad presidencial niega los hechos y cuando ya es imposible ocultarlo finge no saber el origen señalando que pudo ser un buque no localizado cuando en realidad, distintas organizaciones ambientalistas han denunciado que todo se originó por una ruptura de los ductos de Pemex.
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¿Se puede seguir gobernando con este sistema de conferencias matutinas que, además de perder el tiempo en asuntos banales, no le permiten ocuparse de asuntos de la mayor importancia para el país entero? Por ejemplo, cuándo se ha tomado en serio el gran problema de la educación en México, no solo por las enormes carencias en las instalaciones y el sistema educativo sino sobre todo por la deformación de los libros de texto y la situación de violencia y fragilidad de nuestros adolescentes. Solo como botones de muestra: un grupo de adolescentes fueron los sicarios que mataron al presidente municipal de Uruapan y un adolescente, con metralleta en mano, ingresó a su escuela en Lázaro Cardenas para matar sin ningún sentido a dos maestras.
Ya ni hablar de la economía, de la falta de oportunidades para los jóvenes, de la inseguridad en las carreteras, del abandono del sistema de salud. Con estos escenarios ¿qué significan las imágenes llenas de sonrisas? ¿no hace falta un poco de mayor empatía y seriedad para hablar de nuestros problemas? ¿No es el momento de dejar la propaganda hueca de cada día y dedicarse con seriedad a gobernar para todos?
Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.

