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COLUMNA

La voz del Obispo

San José, modelo de espiritualidad

Estos son algunos de los rasgos del perfil humano y espiritual de san José que pueden iluminar e inspirar nuestra vida cristiana.

16 marzo, 2023
San José, modelo de espiritualidad
San José, esposo de la Virgen María y padre adoptivo de Jesús, santo patrono de las familias.

Cada 19 de marzo celebramos en la Iglesia la Solemnidad de san José. Este año, al caer la fecha en domingo, el calendario litúrgico ha trasladado la celebración para el lunes 20 de marzo.

En la pasada colaboración para Desde la fe, abordé el tema de la espiritualidad laical. En esta nueva colaboración deseo reflexionar sobre san José como modelo de espiritualidad para todos los miembros de la Iglesia, aunque sin duda su ejemplo resulta particularmente iluminador para los laicos, pues san José fue un laico que, al igual que la Santísima Virgen María, también laica, tuvo un papel decisivo en la historia de la salvación.

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Aunque a san José le correspondió velar por el crecimiento, el bienestar integral y la iniciación de Jesús (en cuanto hombre) en la fe de su pueblo, en cierto modo, san José también aprendió a seguir a Jesús, profundizando progresivamente en la persona, el misterio y la enseñanza de Aquel que lo llamó siempre padre: Jesús, su hijo adoptivo, pero al mismo tiempo su Señor y su Salvador, hijo único y eterno del Padre celestial.

Por ello, todos los cristianos encontramos en san José una luminosa inspiración para la misión que Dios nos ha encomendado a cada uno. ¿Cuáles son algunos de los rasgos del perfil humano y espiritual de san José que pueden iluminar e inspirar nuestra vida cristiana?

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1. Hombre de fe,

2. Testigo del amor de Dios,

3. Hombre abierto y obediente a la voluntad de Dios,

4. Hombre de discernimiento,

5. Creyente de vida espiritual profunda, arraigada en la Palabra de Dios y en la religión de su pueblo,

6. Hombre consciente de su vocación y misión, aunque no pudiera comprenderlas ni dimensionarlas del todo,

7. Hombre capaz de caminar “a la luz” del misterio: el misterio de Dios, el misterio de su propio ser, el misterio de la Virgen María, el misterio de Jesús y el misterio de la salvación,

8. Servidor del plan salvífico de Dios en favor de la humanidad, aceptando ser el padre adoptivo de Jesús,

9. Consciente de que el primado de la gracia divina es fundamental en la relación con Dios,



10. Gran pedagogo de la vida y de la fe. Él enseñó a Jesús el arte humano de vivir y de trabajar, y lo inició y acompañó en su vida de fe, de acuerdo con las convicciones de su pueblo,

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11. Como padre y pedagogo, san José no solamente inició a Jesús, en cuanto hombre, en el conocimiento de la fe judía, sino también a la celebración de esa fe en el culto público y en la oración personal. José enseñó a Jesús a orar. Por lo tanto, José fue un gran maestro de oración para su Hijo, un verdadero maestro espiritual para
Jesús,

12. Como padre y educador, san José introdujo a Jesús en la sociedad de su tiempo, enseñándole a ser un ciudadano responsable, comprometido, pro-activo, identificado con su pueblo y con su tiempo, con un hondo sentido de identidad y pertenencia a la comunidad judía,

13. Ejemplo, testimonio y encarnación de las virtudes humanas,

14. Trabajador y creativo,

15. Atento, respetuoso y paciente con los procesos y ritmos de las personas, tal como lo hizo hacia Jesús y la
virgen María,

16. Custodio de aquellos a quienes Dios le encomendó,

17. Ubicado en su papel y en su lugar frente a Jesús: nunca pretendió suplantar el papel del Padre celestial,

18. Silencioso y discreto, pero eficaz y fecundamente presente en la vida de Jesús, sin buscar protagonismo,

19. Hondamente arraigado en el conocimiento y en la relación con Jesús,

20. Santo.

Mons. Luis Manuel Pérez Raygoza es obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México. 




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