Hospitales de campaña: Un remedio para la emergencia sanitaria

La Iglesia es la prolongación de la presencia de Cristo Médico que quiere sanar y salvar a los enfermos.
Los miembros de la Iglesia estamos llamados a ser como enfermeros y enfermeras. Foto: Freepik.
Los miembros de la Iglesia estamos llamados a ser como enfermeros y enfermeras. Foto: Freepik.

Participa cada lunes a las 21:00 horas (tiempo del centro de México) en La Voz del Obispo en Facebook Live.  Este lunes 19 de febrero podrás conversar con el autor de este texto sobre el actuar de la iglesia como Hospital de Campaña, Mons. Carlos Samaniego, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México.

 

Al comienzo de su Pontificado el Papa Francisco nos decía que la Iglesia esta llamada a ser un “Hospital de Campaña” donde llegan personas buscando la bondad y la cercanía de Dios. Cuánta pobreza y soledad en el mundo de hoy por causa de la Pandemia, cuántas personas viven en gran sufrimiento y piden a los miembros de la Iglesia ser signo de la cercanía, de la bondad, de la solidaridad y de la misericordia del Señor.


La Iglesia es la prolongación de la presencia de Cristo Médico que quiere sanar y salvar a los enfermos en todo tiempo y en todo espacio, por ello, los miembros de la Iglesia estamos llamados a ser las manos, los pies, el corazón de Cristo para manifestar su cercanía, su misericordia y su ternura para con los enfermos. Esta tarea compete a todos los fieles cristianos, sobre todo a quienes tienen una responsabilidad pastoral o a quienes su carisma se los exige como es el caso de algunas congregaciones religiosas.

En este hospital Jesús es el Médico y nosotros sus representantes, como sus enfermeros y enfermeras. Jesús Médico a través de nosotros sigue sintiendo compasión porque las ovejas están heridas y andan como ovejas sin pastor. Cuántas personas en tantas periferias existenciales están cansadas por la emergencia sanitaria y esperan el testimonio de los miembros de la Iglesia. ¿Cómo podemos ayudar? ¿Cómo podemos compartir con ellas la experiencia de la fe, del amor y del encuentro con Jesús? Esta es responsabilidad de todos los fieles cristianos, y como decíamos arriba, sobre todo de quienes tienen alguna encomienda pastoral en la Iglesia o quienes por su carisma en la Vida consagrada están llamadas a incidir en esta problemática actual, pues en este Hospital de Campaña llega tanta gente herida que pide cercanía, proximidad y que se le comprenda y atienda con un corazón misericordioso.

La Iglesia es un Hospital de campaña que tras que tras la batalla contra el covid tiene ahora la emergencia de atender a las personas que sufren las consecuencias de esta pandemia, pues ésta ha develado el estado de vulnerabilidad, la impotencia y la indefensión que padecen cientos de millones de personas acentuando la pobreza y el riesgo de contagio masivo y más muertes. La respuesta de los seguidores de Jesús ha de ser la condolencia humana, la compasión que brota de una auténtica fraternidad que no es simple empatía o simpatía con las personas en general, sino contacto directo con las necesidades de verdaderos hermanos con quienes nos sentimos involucrados y comprometidos.

La Iglesia ha de mostrar su capacidad de compadecerse, curar heridas y dar calor a los corazones de tantas personas que sufren haciendo presente a Jesús, Buen Samaritano, Medico de cuerpos y almas.

La Iglesia ha de ser como la Casa del Alivio y del Sufrimiento que fundó el Padre Pío de Pietrelcina donde la finalidad de ese hospital ha sido curar a los enfermos, tanto desde el punto de vista espiritual como físico. El hospital abrió sus puertas en 1956 con el himno Ubi Caritas cuya la letra dice “donde hay caridad y amor ahí está el Señor”.

Ese día el Padre Pío dijo: “una nueva milicia hecha de renuncia y amor está por surgir para gloria de Dios y para confort de las almas y los cuerpos enfermos. No nos priven de su ayuda, colaboren en este apostolado de alivio del sufrimiento humano y la caridad divina que no conoce límites y que es luz…” Nosotros, todos los fieles cristianos, somos esa nueva milicia hoy, pues con o sin covid hemos de dar testimonio de que el Reino de Dios está aquí. Ojalá nadie se sienta ajeno y se enliste de verdad tratando de poner lo mejor de sí en este Hospital de campaña. Es tarea de cada uno pensar delante de Dios, cómo puede colaborar.

Que este Hospital de campaña se haga presente en las instituciones católicas que atienden en campo de la salud, en las parroquias, en los hogares católicos, en los colegios y sean Hospitales donde el ser humano se encuentre con Cristo Buen Pastor que cura a sus ovejas con gran cercanía, misericordia y ternura. Que al centro de cada Hospital de campaña esté el enfermo con sus sufrimientos y con su dignidad, pero sobre todo con su finalidad ultraterrena. Que médicos, sacerdotes, religiosas sean los colaboradores directos de Cristo en su proyecto de redención del hombre.

 

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