El ropero de la abuela
Las y los abuelos poseen un caudal inagotable de vivencias cuya vigencia permanece intacta frente al paso del tiempo
Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).
La infancia solía resguardar su mayor misterio tras el tintineo de una simple llave. El leve sonido de una cerradura bastaba para despertar la imaginación, descubriendo en el interior de un viejo ropero un territorio donde la memoria aguardaba pacientemente.
Con lentitud ceremoniosa, la abuela extraía un retrato amarillento o algún juguete gastado; cada cajón custodiaba un relato y ofrecía el pretexto perfecto para iniciar una conversación familiar.
Aquel mueble constituía un archivo vivo del afecto. En contraste, la modernidad ofrece incontables accesos digitales activados mediante un simple clic. Tan solo el INEGI estima en 104.9 millones las y los usuarios de internet en el país. Mientras la tecnología multiplica las herramientas de comunicación virtual, el diálogo intergeneracional en el hogar pierde terreno.
Dichas herramientas alivian los kilómetros de distancia, pero son incapaces de sustituir el calor humano de una voz compartida bajo el mismo techo. Demográficamente, el desafío adquiere dimensiones prioritarias. El Consejo Nacional de Población reporta la existencia 17.1 millones de personas adultas mayores.
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Esta realidad numérica demanda respuestas en materia de bienestar, salud y cohesión comunitaria.
Ante este panorama, la Iglesia convoca en el marco del Día de los Abuelos —festividad conmemorada cada 26 de julio— a la VI Jornada Mundial bajo el emotivo lema “Yo no te olvidaré”, proclamado por el Papa León XIV.
Inspirada en las profecías de Isaías y vinculada espiritualmente al legado de San Joaquín y Aanta Ana, esta iniciativa exhorta a las familias mexicanas a recuperar la vida compartida, robustecer los lazos filiales y brindar amparo a miles de ancianos sumidos en la soledad, considerada por la pastoral eclesial su mayor pobreza.
El imperativo moral encuentra espejo en las directrices gubernamentales de la Ciudad de México, donde la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, promueve abordar el envejecimiento desde la justicia social, a través del Sistema Público de Cuidados, política orientada a garantizar una existencia digna, justa y libre de discriminación.
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Las y los abuelos poseen un caudal inagotable de vivencias cuya vigencia permanece intacta frente al paso del tiempo; custodian celosamente las lecciones de la paciencia, el valor del trabajo honrado y la entereza nacida ante la adversidad.
Por eso, el homenaje más especial para ellas y ellos está en acompañarles física y emocionalmente y, por qué no, como cantaba hace casi cien años (1934) Francisco Gabilondo Soler, Cri-Cri, pedirles que tomen el llavero y nos enseñen el ropero.
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