Seguridad: el león y el ajolote
Una genuina disposición de compartir obligaciones, asumiendo la paz social bajo la lógica del bien espiritual y social compartido.
Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).
El compromiso de una universidad con inspiración católica trasciende las aulas y se manifiesta en la capacidad para influir el entorno social positivamente con un aliado indispensable en la tecnología de vanguardia.
Este principio de corresponsabilidad define el espíritu del reciente acuerdo entre la Universidad Anáhuac y el C5, orientado a entrelazar esfuerzos civiles y tecnológicos en favor del bien común.
El convenio con el Rector Cipriano Sánchez García formaliza la adhesión al programa Aliados C5 a través de la conexión de sus 12 cámaras perimetrales con el sistema de videovigilancia público, dotado con casi 119 mil 700 equipos orientados a salvaguardar la integridad de la población.
La Universidad Anáhuac, fiel a su identidad formativa y de inspiración católica, proyecta su vocación pastoral hacia el espacio público, asumiendo el imperativo ético de proteger la vida y la dignidad humana de estudiantes, docentes y trabajadores.
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Vincular sus herramientas de control visual a la plataforma estatal incrementa el cuidado colectivo, optimiza la velocidad operativa ante urgencias y cimenta esquemas preventivos. Una genuina disposición de compartir obligaciones, asumiendo la paz social bajo la lógica del bien espiritual y social compartido.
Aliados C5, instruido por la Jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, integra a instituciones y empresas comprometidas con la construcción de seguridad a través de un esquema de videovigilancia mixta similar al desarrollado en Londres desde el siglo pasado.
Una estrategia convergente con la visión del Rector de la Universidad respecto a las instituciones encargadas de la seguridad: el mejor C5 es aquel donde la comunidad se compromete y participa con su ciudad para hacerla más segura.
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Esa misma convicción de la comunidad Anáhuac para contribuir con la seguridad tiene correlato en la voluntad por erradicar actitudes contrarias a los preceptos legales y morales, como los que revelé hace 29 años como reportero de La Jornada respecto al padre Marcial Maciel. Una historia comentada con quienes nos visitaron en el C5 y con quienes hubo coincidencia en el respaldo de la denuncia.
La amalgama de voluntades ilustra una fuerza capaz de conjuntar solidez doctrinal y ductilidad frente a las vicisitudes, demostrando cómo los valores evangélicos pueden traducirse en políticas públicas eficientes de resguardo colectivo conectadas con el lema de la institución académica: vencer el mal con el bien.
En la unión entre la Universidad y el C5 hay una simbólica y elocuente coincidencia: la fuerza del león representativo de la Anáhuac con la adaptabilidad característica del ajolote de la Ciudad de México. Una gran fortaleza que permite adaptarse a un mundo moderno, sintetizó el Recto Cipriano Sánchez García.
Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.

